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Sensopercepción
Hugo Marietan,
www.marietan.com,
1994
Concepto
Todo ser vivo necesita informarse sobre su entorno, es decir, bajar
su nivel de incertidumbre para sobrevivir y adaptarse.
La función por la cual dicha información es captada recibe el nombre
de "sensopercepción". Esa función es ejercida por el individuo no en forma
pasiva, sino que activamente va regulando la información que percibe de acuerdo con la
sensibilidad (umbral) de sus receptores, sus necesidades biológicas, sus experiencias y
sus motivaciones.
El organismo está dotado de sensores, receptores, analizadores
específicos que captan diferencias de ondas lumínicas (visuales), ondas sonoras
(auditivas), de presión (táctiles) o variaciones químicas (gusto, olfato), ubicados
estratégicamente de tal forma y con tal especificidad, que a un estímulo lo transforman
en una señal eléctrica que va al cerebro. Allí la información es procesada.
Veamos un ejemplo simplificado: la luz, como estímulo, llega a la
retina, que transforma el estímulo lumínico en una señal eléctrica, y viaja por el
nervio óptico hasta la primera estación neuronal del cerebro.
Sensación
Este paso, desde el estímulo que modifica un receptor hasta la
primera información que impacta en el cerebro, se llama "sensación".
En este ejemplo llega al lóbulo occipital, área 17 de Brodman. Las
diferencias entre luz y sombra producidas por un objeto, la luz que refracta el objeto es
captada por la retina y decodificada, transformando este estímulo y transmitiéndolo al
lóbulo occipital. La retina es una organización neuronal muy compleja, que está
proyectada para recibir distintas frecuencias de energía lumínica, pero a nuestros
efectos digamos solamente que capta fraccionada la información lumínica. En la primera
estación neuronal lo que llega es esa información fraccionada. Se entiende así que esta
información que aporta la sensación deba ser interpretada.
Percepción
Y esto es la percepción: la interpretación de la
sensación. Esta serie de puntos, rayas y diferencias cromáticas llegan a la segunda
estación neuronal, áreas 18 y 19 de Brodman, y allí a la información externa
(sensación) se le agrega el material que ya tenemos almacenado (memoria). La memoria va
cotejando esta información fraccionada, empalmando lo percibido con lo almacenado, y da
una primera configuración. Finalmente, en el lóbulo temporal se termina de armar el percepto,
es decir, un tipo de imagen de lo percibido.
Captación binaria
Lo que nosotros captamos del mundo exterior es una información
binaria (0,1) que nos informa si ha habido una señal (1) o no (0) captados como
luz-sombra, derecho-inclinado, vertical-horizontal, sonido-silencio. Esta información,
totalmente segmentada, es interpretada por la memoria y elaborada juntamente con la
información derivada de los otros sentidos, pasando así de lo difuso a lo nítido, pero
a través de un proceso de interpretaciones. Es decir que en realidad estamos
construyendo. Construimos una interpretación del objeto, obtenemos un tipo de
información básica externa, y sobre esto, construimos una hipótesis sobre el estado del
medio externo.
Percepción de lo útil
De toda la información que recibimos del exterior, ¿qué es lo
que tomamos? Captamos lo que nos es útil en tanto humanos, y la forma de interpretarlo,
en esencia, va a responder a las necesidades biológicas y a nuestras motivaciones. Como
dice Philipp Lersch, (1) no es lo mismo el mundo de una mosca, compuesto de
luz, sombra y movimiento, que el mundo de un humano. Las necesidades son distintas, la
captación es distinta, el umbral, el límite de sensibilidad es distinto, las
armas de sobrevivencia son distintas. Por ejemplo, la velocidad de reacción de una mosca
es 1/18 segundos, útil para huir de sus depredadores, y la nuestra, 1/9, es mucho más
baja y por eso nos resulta difícil atrapar una mosca, que a su vez no nos interesa como
presa.
Nosotros no necesitamos tanta velocidad de reacción ni tanta
sensibilidad olfatoria como el perro o agudeza visual como el águila o la
termosensibilidad de una serpiente.
Hay un principio de economía general: no se siente todo (sólo lo que
permite el umbral de nuestros receptores); no se percibe todo lo que se siente: hay una
selección, una reducción de los datos sentidos (se percibe lo prioritario, lo útil para
esas circunstancias).
Además, no todos los individuos perciben de la misma forma; amén de
la sensibilidad innata, existe el entrenamiento que permite que, por ejemplo, un botánico
perciba una gama amplísima de vegetales en el mismo lugar donde nosotros sólo vemos
pasto.
La percepción es una construcción
La percepción es un proceso que da como resultado un percepto.
A éste, convencionalmente, y de acuerdo con el receptor predominante, lo nominamos
visual, auditivo, táctil, gustativo, olfativo.
En consecuencia, la sensopercepción es una construcción activa que
hace el individuo de resultas de una interrelación con su medio, por lo que la
significación de la realidad es relativa a nuestra condición de humanos, tanto en lo
natural como en lo cultural. Así es que tomamos como parámetro de la realidad lo
consensuado por los otros, lo que decodifica la mayoría.
Las conclusiones que obtenemos de los datos sensibles, una vez que
pasaron el filtro de la autocrítica, se llaman "juicio de realidad". |
Las constantes en la percepción(2, 3)
1) El todo es más que la suma de las partes: el conjunto de
lo percibido es más que la suma de las percepciones elementales. La percepción de un
paisaje es cualitativamente distinta si se percibe cada uno de sus componentes (árbol,
montaña, cielo) por separado.
2) Tendencia a la estructuración: los elementos perceptivos aislados
tienden espontáneamente a la organización de formas.
3) Tendencia a la generalización perceptiva: se percibe la forma y un
significado. Si se percibe una cruz, más tarde la reconoceremos como cruz, aunque varíe
su tamaño o el material con que está hecha.
4) Tendencia a la pregnancia: es la facilidad con que un objeto es
percibido como figura respecto del fondo. Las figuras simétricas y completas tienen más
pregnancia que las asimétricas e incompletas.
5) Principio de constancia: las figuras tienden a ser percibidas como
completas y simétricas aunque no lo sean.
Características de los perceptos(2, 4)
1) Los perceptos son vivenciados como corpóreos.
2) Aparecen en el espacio objetivo externo.
3) Tienen un diseño determinado, están completos y con todos sus
detalles ante nosotros.
4) En las percepciones de los diversos elementos de la sensación,
tienen toda la frescura sensorial.
5) Los perceptos son constantes y pueden ser mantenidos fácilmente de
la misma manera.
7) Los perceptos son independientes de la voluntad, no pueden ser
suscitados arbitrariamente y no pueden ser alterados. Son admitidos con un sentimiento de
pasividad.
Tipos de perceptos(2)
Percepto sensorial: es el que se obtiene y elabora por el
estímulo que actúa sobre los aparatos receptores sensoriales.
Percepto consecutivo: es la persistencia de la imagen (percepto)
sensorial después de desaparecido el estímulo, habitualmente cuando éste ha sido
intenso.
Pareidolias: es cuando la imaginación completa como figura un material
sensorial difuso, siendo concientes de que es una creación de la imaginación, como por
ejemplo ver una cara en la mancha de la pared o un barco en una nube.
La percepción y el contexto(5)
Si la percepción es concebida como un mecanismo regulador de
la acción adaptativa, debe tener en cuenta todos los aspectos del contexto en los cuales
se incluye esa acción.
Toda acción supone a cada instante anticipaciones y expectativas
organizadas en función de la finalidad representada por la acción. Los mecanismos
perceptivos habrán de tener en cuenta esas expectativas, las actitudes dirigidas hacia
las metas determinadas por las necesidades, las motivaciones y los intereses del sujeto.
Una acción debe implicar aspectos defensivos contra las perturbaciones que podrían
comprometer su desenvolvimiento.
Esquemas perceptivos(5)
La hipótesis de J.S. Bruner dice que el acto fundamental de
la percepción consiste en confrontar una estimulación actual con las huellas dejadas por
las anteriores, de modo que la primera entre en una de las categorías que definen dichas
huellas. Éstas constituyen, para P. Fraisse (1961), esquemas perceptivos. Fácilmente se
admitirá que el esquema de una palabra empleada con frecuencia esté más disponible y
sea encontrada con mayor facilidad que el esquema de la que se emplea raramente. |
La actitud perceptiva(5)
El esquema perceptivo está más o menos disponible en
función de todo el contexto dentro del cual se inserta la percepción, antes de
que la información proporcionada por los mensajes sensoriales sea introducida en los
mecanismos perceptivos. Esta estructuración preparatoria y orientada de dichos mecanismos
constituye una actitud perceptiva.
Percepción y personalidad
La organización perceptiva depende de las experiencias anteriores
del sujeto, de sus necesidades, motivaciones y mecanismos de defensa. Estas condiciones de
la percepción no sólo se definen por las particularidades inmediatas y cambiantes de la
situación actual, sino por las características propias del sujeto, que las
particularizan de un modo relativo, general y duradero.
Apercepción
Es la captación de una totalidad en un momento dado y no la suma
de una serie de estímulos.(6)
M. Bleuler dice que "es la identificación (concordancia,
igualdad) de un grupo de sensaciones, mutuamente relacionadas entre sí, con otras
sensaciones análogas y anteriormente adquiridas".
La apercepción es la que integra lo percibido y permite una captación
global. No es la identificación de un objeto (percepción), sino de todos los objetos en
relación. Es una resultante de todas las percepciones que se dan en determinado momento.
Le da un sentido a lo percibido, a lo identificado. La percepción reconoce un objeto,
mientras que la apercepción identifica, capta una situación, ubica los distintos objetos
registrados por la percepción y los integra, dando la vivencia de contexto y situación.
La importancia de lo invariable
La variabilidad constante del medio nos mantendría en un estado de
alerta permanente tratando de decodificar y clasificar toda la información para lograr
adaptarnos. Esto significaría un desgaste intolerable.
La permanencia en un medio facilita la formación de rutinas
perceptivas, mapas de información sensorial preformados por la repetición, que nos
permiten captar una constancia aperceptiva. Es este tipo de invariabilidad la que crea el
concepto de "conocido", familiar, y nos permite tener una actitud relajada y
captar rápidamente lo nuevo en lo invariable. Si estoy en mi consultorio aperceptivamente
capto si hay alguna modificación en la disposición de los muebles o cualquier otro
objeto. No necesito decodificar unitariamente cada uno de los objetos que lo componen,
pues tengo ya una rutina perceptiva de cada uno de ellos, un mapa de la disposición de
los muebles, libros, etcétera. Incluso sin percibirlos (a oscuras, por ejemplo) sé donde
está la silla, el escritorio, etcétera. Esto nos quita el asombro ante lo cotidiano, y
nos permite, con pocas señales, ubicarnos rápidamente en ese contexto.
Las representaciones
Necesitamos definir este concepto para luego integrarlo a este
tema.
Las representaciones son imágenes surgidas en la conciencia,
reconocidas como un producto del sujeto mismo, son íntimas, carecen de vivacidad y
nitidez, dependen totalmente de la actividad psíquica y se modifican con la voluntad. (2)
Representar viene del latín re-praesento: poner ante los ojos. En la
representación el objeto es imaginario y reviste características de subjetividad y de no
estar sensorialmente presente. (4) Según Weitbrech, la representación es un
percepto reproducido. (6) |
Características de las representaciones
Jaspers(4) da las siguientes características y tipos de
representaciones:
1) Son vivenciadas como incorpóreas.
2) Aparecen en el espacio subjetivo interno.
3) Tienen un diseño indeterminado, están incompletas y sólo con
algunos detalles ante nosotros.
4) No tienen la frescura sensorial de los elementos de las sensaciones
como en el percepto.
5) Se descomponen y desmenuzan y deben ser creadas siempre de nuevo.
6) Son dependientes de la voluntad, pueden ser provocadas y modificadas
según el deseo. Son producidas con un sentimiento de actividad.
Tipos de representaciones
1) Mnésicas: presentación espontánea o provocada de una imagen
sensorial sin estar presente el objeto que la produjo.
2) Fantásticas: es una creación producto de la imaginación.
3) Eidética: se da en ciertas personas que tienen la capacidad
mnésica de evocar voluntariamente una imagen con características sensoperceptivas y
ubicarlas como si provinieran del espacio exterior, siendo conscientes de que es un hecho
voluntario.
4) Oníricas: son aceptadas como reales en el soñar. Son poco
nítidas, dinámicas, inestables, sin conexión temporal y muchas veces absurdas.
Resumen
Ejemplo: nuestros sensores captan variaciones de luces, olores,
ruidos, texturas, etcétera. Esas sensaciones son identificadas por la percepción
como "cama", "ropero", "olor a sábanas limpias",
"tictac de un reloj", etcétera. Estos perceptos son integrados por la apercepción,
dando el concepto situacional de "dormitorio" en el que hay una cama, un
ropero, un reloj, un olor a sábanas limpias, etcétera. El cuarto paso es la integración
de mi persona en ese contexto (lo apercibido), es decir, la lucidez cognitiva
(ver), el conocimiento de mi persona respecto de la situación: "Estoy en un
dormitorio".
Trastornos sensoperceptivos y aperceptivos
Reiteramos nuestra posición de que si bien una perturbación puede
acentuarse en determinada función, ésta repercute en todas las funciones psíquicas.
Lamentablemente, por cuestiones didácticas debemos recurrir a la separación de los
síntomas por funciones. Aunque estos fenómenos deben ser estudiados no aisladamente,
sino integrados al síndrome del que forman parte.
Agnosias
Alteración neuronal de las áreas cerebrales donde se hace el
reconocimiento de las sensaciones, con conservación de los órganos de los sentidos, de
la vía aferente y de la zona de proyección primaria. La persona se siente incapacitada
de reconocer la sensación presente. No se puede realizar la concordancia entre la
sensación presente y el material mnésico que permite su reconocimiento.
Hay distintas clases de agnosias:
1) Ópticas: el no reconocimiento de los objetos;
2) Acústicas: del significado de las palabras, melodías,
etcétera;
3) Somatoagnosia: de su propio cuerpo;
4) Autoagnosia: de partes de su propio cuerpo;
5) Estereoagnosia: es la incapacidad de reconocer los objetos
por el tacto.
Falsas hipótesis sensoriales. Ilusión
La ilusión es definida clásicamente como la percepción deformada
de un objeto real. Pero se entiende que si es perceptivo se trata de un objeto real, no
hay percepción sin objeto real.
La ilusión es un error en el proceso perceptivo de identificación.
Por eso proponemos la siguiente definición:
La ilusión es un falla de identificación en la percepción.
Determina una hipótesis de identidad errónea sobre el objeto percibido.
Esta falla en la identificación es facilitada por la expectación (lo
que esperamos ver o escuchar), el contexto, el entorno del objeto a identificar, las
señales semejantes (respondiendo a las leyes gestálticas de proximidad, continuidad,
similitud, simetría, clausura), o la falta de nitidez o claridad en los objetos. Parte de
lo que observamos está presente sensorialmente, pero lo completamos erróneamente.
Tipos de ilusiones
Según Jaspers (7) existen tres tipos de mecanismos por
los cuales se produce la ilusión:
1) Ilusiones por inatención: el sujeto no presta durante tiempo
suficiente la necesaria atención e interpreta erróneamente al mundo real. Se confunde
con una voz la campanada de un reloj.
2) Ilusiones catatímicas: origina la ilusión la fuerte tensión
afectiva o un especial estado de ánimo.
3) Ilusiones pareidólicas: partiendo de impresiones sensoriales
imperfectas, nuestra fantasía les presta elementos conducentes a imágenes ilusorias de
perfecta nitidez. La contemplación de nubes durante largo rato hace que veamos en ellas
montañas nevadas. Estas ilusiones se diferencian de las alucinaciones por la posibilidad
de corregir la imagen sensorial aguzando los sentidos.
Un ejemplo clásico: si esperamos ansiosamente a una persona en
una esquina, nuestra expectación nos confunde y creemos verla venir, y al acercarse nos
damos cuenta que sólo se le parecía. Gestálticamente unimos algunas características
comunes y la expectación, lo afectivo, completa la figura, dando el error. Una
identificación falsa: es Juan, por ejemplo. |
Otro clásico: vamos caminando en un lugar solitario y oscuro y vemos un bulto y
creemos que es alguien agazapado.
Es decir, lo que nos informa la sensación en la primera etapa es
correcto, pero la construcción perceptiva falla en la identificación final: es errónea.
La ilusión es un fenómeno normal, pero de acuerdo con su frecuencia e
intensidad puede ser considerada como patológica. De hecho se da en muchos cuadros
psiquiátricos.
Alucinación
Ahora pasamos al desconcertante caso en que la mente humana crea
una imagen con la siguiente característica: la vivencia en el mismo lugar y
simultáneamente con los objetos reales.
La alucinación se define clásicamente como percepción sin objeto o
percepción sin objeto que estimule nuestros sentidos. Sin embargo consideramos que para
que haya percepción debe existir un objeto real.
En la alucinación lo extraño es que se percibe adecuadamente, pero
cuando se componen los perceptos se agrega algo que no está presente en la realidad.
Los objetos están bien identificados, es decir la percepción no está
distorsionada. A lo percibido se le agrega una representación. Esta
representación es vivenciada como integrada a lo percibido, por lo que el alucinado no
puede discriminar lo percibido de lo representado y lo vivencia como un percepto más. Lo
integra erróneamente. Por eso la alucinación es una distorsión de la apercepción,
que es la que integra lo percibido y permite una captación global.
Por ejemplo, en una alucinación visual se ve una habitación y su
contenido (que son reales) y además lo alucinado (creado). Las alucinaciones son
fenómenos globales con repercusión en la mayoría de las funciones psíquicas. El
alucinado es un sorprendido por la alucinación. Lo vivencia como algo ajeno, externo a su
Yo.
Por lo expuesto proponemos la siguiente definición de alucinación:
La alucinación es una distorsión aperceptiva en la que no se
discrimina entre lo percibido y lo representado, integrándolos como perceptos.
La certeza se origina en el hecho de que lo alucinado está
integrado al resto de los perceptos, lo cual le da al paciente una convicción refractaria
a toda contraargumentación. Su realidad es distinta a nuestra realidad.
Resumen(11)
Todo ser vivo necesita informarse sobre su medio para
conseguir su comida, guardarse de no ser comido por otros y tratar de reproducirse. Para
informarse cuenta con los sensores, órganos específicos que se estimulan de acuerdo con
un rango de sensibilidad determinado por las necesidades de la especie. Los sensores
responden a las variaciones de presión, temperatura, ondas lumínicas, sonoras,
sustancias químicas (olores y sabores), etcétera.
Una vez que el estímulo supera el umbral del sensor, éste realiza una
conversión energética específica (por ejemplo, la retina convierte energía lumínica
en una variación química que genera un potencial eléctrico de membrana).
Esta primera etapa de la estabilidad a la variación
constituye un cambio, es decir, una información. Algo pasó. A esta información externa
pura ("en bruto", no significada) la denominamos "sensación" (S). Por
ejemplo, las variaciones de presión del aire (ondas) hacen vibrar la membrana timpánica
y de esta manera se capta la información de ruido.
La segunda etapa, la percepción, consiste en interpretar la
sensación. Este interpretar necesita recurrir a informaciones ya almacenadas (memoria)
para identificar y significar la sensación. En nuestro ejemplo ese ruido es cotejado por
la memoria para compararlo con "ruidos ya almacenados" (representaciones) e
identificarlo, por ejemplo, como "una voz". La secuencia de sensaciones y
percepciones permite una serie de decodificaciones hasta lograr el significado de las
palabras. La percepción es, entonces, una construcción en la que intervienen sensaciones
(S) y representaciones (R).
La simultaneidad de percepciones originadas en los distintos sentidos
(en un espacio y momentos dados) permite una captación global del entorno, es decir, una
apercepción. Así, por ejemplo, las percepciones (identificaciones) de mesas, sillas,
pocillos, botellas, mozos, clientes, olor a café, etcétera, permite la apercepción de
bar.
Más sintéticamente: S1 + R1 = P1
(mesa), S2 + R2 = P2 (sillas), etcétera, y P1
+ P2 + P3, etcétera = bar (apercepción).
La cuarta etapa consiste en la integración del percipiente con su
entorno: "Yo estoy en un bar", para nuestro ejemplo. Es decir el conocimiento
(conciencia) no sólo de las cosas (lo percibido) y la captación global del entorno
(apercepción), sino también de la propia persona en relación a lo percibido y
apercibido.
Veamos cómo funciona este modelo para la ilusión y la alucinación:
En la ilusión hay una sobrecomplementación de la representación con
respecto a la sensación, determinando una falla en la identificación de lo percibido.
Sintéticamente: s3 + R4 = "P4". |
En el ejemplo clásico de la ilusión por expectación:
- Esperamos ansiosamente en una esquina, la llegada de Juan (R4);
- Vemos llegar a una persona semejante a Juan (s3);
- Concluimos que es Juan ("P4");
- Al acercarse comprobamos que no era Juan.
Es decir, nuestro deseo de ver a Juan sobrecomplementa una sensación
insuficiente (alguien parecido a Juan), determinando una hipótesis de identificación
falsa: es Juan.
Como dijimos anteriormente, el fenómeno alucinatorio se da
simultáneamente con las percepciones y es integrado erróneamente como percepto en la
apercepción.
En nuestro ejemplo del bar: percibimos adecuadamente las cosas: mesas,
sillas, mozo, clientes, etcétera, y de pronto "vemos" nítidamente en ese
entorno un lagarto (que no existe en realidad), lo integramos al entorno como un percepto
más, y concluimos que en el bar hay un lagarto. Es decir, a una representación pura le
otorgamos la categoría de percepto.
Sintéticamente:
S1 + R1 = P1 (mesa), S2 + R2
= P2 (sillas) + ... + R7 = "P7" (lagarto), y P1
+ P2 + P3 + ... + "P7" = apercibimos un bar
donde hay un lagarto.
Se comprende entonces, de acuerdo con nuestro modelo, que la
alucinación no es una falla perceptiva (las sensaciones se corresponden con sus
representaciones complementarias), sino que una representación (que no complementa
ninguna sensación) es tomada como un percepto e integrada erróneamente al resto de los
perceptos. La falla es, entonces, aperceptiva.
Aunque sabemos que la génesis primaria de estos fenómenos reside en
una falta de discriminación entre lo interno y externo al Yo, creemos que un modelo como
el presentado mejora en precisión las clásicas definiciones sobre alucinación e
ilusión.
Cualidades de la alucinación
Vallejo Nágera(7) da las siguientes cualidades de las
alucinaciones:
1) Intensidad: oscila entre imágenes vivísimas y objetos nebulosos.
2) Localización: tiene idéntica localización que los perceptos
ordinarios. Se vivencian como provenientes del exterior.
3) Impresión de realidad: constituye la cualidad principalísima de
las alucinaciones verdaderas, el convencimiento del sujeto de la realidad de la imagen
alucinatoria.
Tipos de alucinaciones(7)
Sensoriales: van a recibir su nombre de acuerdo con el
sentido involucrado de manera predominante. Así se las denomina alucinaciones auditivas,
gustativas, visuales, olfatorias y táctiles.
Alucinaciones auditivas
El paciente cree oír voces de personas casi siempre invisibles y
en otros casos son impersonales como si provenieran de una pared, de electrodomésticos,
satélites, extraterrestres, etcétera. En ocasiones pueden ser una o varias voces que
dialogan entre sí o que comentan los actos del alucinado.(7)
Esquizofrenia, 12 años: "Tengo miedo de la ventana.
Me parece oír la voz de mi abuelo, le hablo y me contesta. A veces me dicen que me
tranquilice"
¿Quiénes te dicen?
Un bien y un mal. Siento las voces en todo momento. A veces hablo
sola con mi abuelito. Los demás piensan que hablo sola, pero yo estoy hablando con él.
A veces no lo puedo creer pero me están hablando. El mal me amenaza.
¿Cómo son las voces que escuchás?
Es todo una voz, como si una voz me dijera no, otra me dijera
sí. |
Alucinaciones visuales
Se observan más frecuentemente en los intoxicados, epilépticos,
afiebrados y psicóticos. Es de buena práctica respetar el axioma "Toda alucinación
visual es de causa orgánica hasta que se demuestre lo contrario". Dentro de éstas
encontramos las alucinaciones extracampinas de Bleuler, cuando se localizan fuera del
campo visual; las autoscópicas, cuando el enfermo ve reflejada su propia imagen fuera de
su cuerpo o visualiza alguno de sus órganos; liliputienses, cuando visualiza pequeños
personajes o animales; zoópticas, cuando se visualizan animales.
Esquizofrenia, 22 años: "Yo tendría 14 años y vi una sala de
bebés, fue un flash: vi la muerte de mi abuelo paterno. Vi lo que pasó con mi madre
cuando era chica.
Yo no tengo mucha imaginación visual, por eso me llama la atención
ciertas imágenes que se me aparecen. Se me aparecen unos seres chiquititos con mucha
movilidad."
Esquizofrenia, 12 años: "Antes había visto a Melany
que no me quería hablar. Creo que ésa fue la primera vez. Melany estaba pasando unos
días en casa de mi prima. Yo la vi en casa. Le hablé y no me contestó. Se fue
caminando, agarró unas flores y se fue.
¿Pero Melany no estaba en casa de tu prima?
Pero yo la vi en casa. Ahora no estoy segura dónde estaba."
Alucinación extracampina
Hay otro tipo de alucinación que se da en la esquizofrenia que es
la alucinación extracampina: el paciente percibe fuera de su campo perceptivo.
Una paciente internada durante una entrevista me dice:
Mire lo que está haciendo.
¿Quién?
Esa mujer.
¿Dónde?.
Ahí, atrás.
Todo esto lo decía sin mirar hacia atrás, como si lo viera con
"la nuca". Era una paciente con esquizofrenia hebefrénica.
Alucinaciones gustativas y olfatorias
Se alucinan olores o sabores desagradables. Hay que descartar
patología del uncus cerebral.
Una paciente epiléptica aseguraba sentir "olor a muerto"
por momentos. Un esquizofrénico se negaba a comer cuando "olía a veneno" en su
plato.
Alucinaciones táctiles
Son activas cuando el sujeto cree tocar una cosa que no existe, y
pasivas cuando percibe la sensación de que lo toca una persona u objeto. Son poco
frecuentes, se observan en el delirium tremens, en el delirio ectoparasitario y
esquizofrenias.(7) Decía Aristóteles que el tacto era el sentido confirmador,
y en verdad, cuando queremos cerciorarnos de algo, si es posible, lo tocamos. Por lo que
la creencia de tocar y ser tocado debe provocar, en el caso de la alucinación, una
convicción muy fuerte.
"Me tocaron el hombro y me llamaron por mi nombre; giré
rápidamente pero ya se habían ido". "Me molestan constantemente agarrándome
de la cintura, me tocan la cola, me empujan...". Esquizofrenia.
Alucinaciones cenestésicas
Tienen como base los órganos corporales.(7) Lo
alucinado se agrega a la información del estado de nuestros órganos y funciones
(sensibilidad propioceptiva).
Por ejemplo, pueden referirse al tamaño de los órganos (el corazón
ocupa todo el pecho, el cerebro se ha atrofiado), otras a desplazamientos de su posición
habitual (el corazón ha descendido al vientre); o bien los órganos se han podrido, han
desaparecido, se han convertido en piedra, etcétera. En otros casos los pacientes afirman
que tienen alojada en la cavidad abdominal una serpiente o que se hallan embarazados. Son
muy frecuentes las alucinaciones genitales, con sensación de coito completo, de
violación, de masturbación forzada. Otra alucinación que se observa es aquella donde el
paciente cree que tiene parásitos que caminan debajo de su piel, como se da en los
cocainómanos y los delirios ectoparasitarios de Ekbon.
Para G. Huber(10) el término "cenestesia"
significa que los síntomas primarios no son una actitud defectuosa constitucional o
neurótica o una delusión hipocondríaca, sino extrañas sensaciones corporales
cualitativamente anormales.
Entre las múltiples cenestesias debemos distinguir algunos tipos bien
definidos, aunque es imposible categorizarlos sistemáticamente:
1) Sensaciones de entumecimiento y rigidez.
a) Despersonalización somatopsíquica, es decir, los pacientes
experimentan su propio cuerpo, órganos y miembros como extraños o no presentes: no
tienen la sensación de estómago o vejiga llena.
2) Sensaciones de debilidad motora, a veces en forma creciente hasta
llegar a los así llamados "estados de fascinación" (spellbound).
3) Sensaciones circunscriptas de dolor (perforación, corte,
quemadura), con crecimiento y disminución en forma paroxística o gradual.
4) Sensaciones errantes, es decir, sensaciones corporales vagas de
fluctuación, tironeo, giro, elevación; igual que las sensaciones circunscriptas de
dolor, pueden crecer hasta alcanzar un punto de intolerancia penoso y agonizante y empujar
el paciente al suicidio.
5) Sensaciones eléctricas.
6) Sensaciones térmicas de calor y frío, más difusas o más
circunscriptas; por lo general ocurren sin una proyección externa.
7) Sensaciones de movimiento, tironeo o presión dentro del cuerpo o en
su periferia.
8) Sensaciones de peso o liviandad anormales y vacío, hundimiento,
levitación y elevación.
9) Sensaciones de disminución, contracción y constricción, o de
aumento, extensión y dilatación (elongación). Éstos ya son desórdenes del patrón de
la imagen corporal.
10) Sensaciones cinestésicas (pseudomovimientos de los miembros).
11) Sensaciones vestibulares (perturbaciones cualitativamente extrañas
de la orientación y equilibrio corporal).
12) Sensaciones provocadas por estímulos acústicos, emocionales y
táctiles; estas últimas son hiperpatías y por lo tanto ya son un síntoma neurológico.
Raramente se pueden encontrar hipoestesias e hipalgias circunscriptas y a veces
unilaterales; las sensaciones espontáneas pueden ocurrir también en sólo una mitad del
cuerpo.
Por lo general las cenestesias se combinan con malestar vital, fatiga y
agotamiento creciente.
Alucinaciones cenestésicas vaginales: "Tenía penetraciones de
coito, por algo. Caras, cosas, que se me introducían. Me obligaban a sentir deseos por mi
padre. Me dio asco y lo rechacé. Esto me llevó a rechazar el sexo y también la
comunicación con los otros.
Me estimulaban en exceso sin que yo lo quisiera; y cuando quería
masturbarme no sentía nada."
Alucinaciones Cinéticas
Tienen como base las articulaciones y los músculos. El paciente
tiene vivencia de ser movido, rotado, empujado. Sensación de que el suelo se levanta o se
hunde, que el cuerpo vuela o pesa como una pluma, o que levita. Se incluyen aquí las
alucinaciones de la imposibilidad de efectuar movimientos o las verbomotrices en la que el
paciente alucina los movimientos en la laringe, de las palabras, y cree decir algo y no
dice nada.
Alucinaciones negativas
Se observan muy rara vez y consisten en la no percepción de
objetos reales. Ocurren en esquizofrénicos y pueden provocarse por sugestión en los
histéricos e hipnotizados.
Alucinaciones hipnagógicas e hipnopómpicas
Se producen en sujetos normales al iniciar el proceso del sueño
por descenso de la energía del sistema sueño-vigilia, con la consiguiente hipolucidez,
donde la producción de representaciones no es discriminada de los perceptos. Suelen ser
figuras simples, a veces figuras, impresiones visuales que se produjeron en el día, y con
menos frecuencia, audiciones. Si se producen al comenzar a dormitar se llaman
"hipnagógicas", y si es al iniciar el despertar "hipnopómpicas".
Pseudoalucinaciones
Se dan en el campo de las representaciones. El enfermo no reconoce
sus representaciones y las vivencia como ajenas, dándole categoría perceptual. Para
nosotros la pseudoalucinación es una falla en la identificación del propio pensamiento.
En consecuencia no es un trastorno de la percepción, sino del conocimiento (véase el
subcapítulo "Aspecto cognitivo de la lucidez"), de la producción de sus
propios pensamientos; el paciente tiene, de acuerdo con nuestro concepto de lucidez, una
hipolucidez cognitiva parcial.
Vallejo(7) señala que se las conoce bajo la denominación
de "pseudoalucinaciones" (Kandinsky), "alucinaciones psíquicas"
(Baillarger), y "alucinaciones perceptivas" (Kahlbaum). Los pacientes pueden
describirlas como originadas en cualquiera de sus sentidos o en sus órganos.
El paciente no ubica la pseudoalucinación en el exterior y la vivencia
como producida interiormente, "en su cabeza", sin corporeidad.
Si un esquizofrénico dice escuchar voces que describe provenientes de
su cabeza, se las denomina "pseudoalucinaciones auditivas". Si las vivencia como
provenientes del exterior, las llamamos "alucinaciones auditivas". Esta
discriminación va perdiendo vigencia en los autores modernos.
Estadísticamente es más frecuente la pseudoalucinación auditiva en
los esquizofrénicos. También son descritas en alcohólicos crónicos e intoxicados por
drogas. |
Frente al paciente la pregunta debe ser directa: "¿Escucha voces?"
El esquizofrénico dice sí o bien queda impactado. Sabe perfectamente
a qué nos estamos refiriendo. El hombre sano pregunta "¿De qué voces me
habla?"
Les he preguntado a esquizofrénicos: "Esa voz que usted oye, ¿es
la voz de una persona?" "Sí", suelen contestar. "Esa voz ¿es igual a
la que está escuchando cuando le hago esta pregunta o a la voz de cualquier otra
persona?" Y contestan que no, que es otro tipo de voz. O sea que distinguen la
voz de la alucinación de la voz no alucinada. No saben explicarla, pero la distinguen.
Luego debe preguntarse de dónde proviene la voz, si es de un hombre,
mujer o niño y el contenido de lo que dice. Las alucinaciones auditivas de tipo
imperativa, es decir donde el paciente escucha que le ordenan lo que debe hacer, son
índice de peligrosidad si el contenido es agresivo hacia sí mismo o hacia terceros. Unas
veces el paciente lucha contra esa orden, otras obedece pasivamente, como un autómata.
Usted ¿Escucha voces?
Escucho información que me dan que hacen con derecho de pedir a
Dios y a la Madre María que ellos me dan información.
¿Desde dónde las escucha?
De aquí, de mi cabeza.
Esas voces, ¿opinan sobre lo que usted hace?
Lo hacen en secreto, para perjudicarme a mí.
Y usted, ¿las alcanza a oír?
Yo teatralizo con el fleje y recibo la información cuando se da
y la recibo con el fleje para saber qué hacer. (Desgrabación de una entrevista,
esquizofrenia, 42 años.)
Otro ejemplo: "Sé que no es una verruga: soy hermafrodita.
Estaba leyendo un libro de Cristian Barnard sobre medicina y una voz me dijo: "Vos
sos esto". Y era un capítulo de hermafroditismo. Y después de eso me puse a
investigar. Encontré eso (la verruga) y lo comprobé. Por eso ahora nadie me puede
convencer." (Esquizofrenia, 22 años.)
Alucinosis
Para H. Cloude la alucinosis es cualquier alucinación reconocida
en el momento mismo de producirse, como un fenómeno anormal: el sujeto critica su
trastorno y no cree en la realidad del objeto representado.
Para Wernicke es un delirio alucinatorio. En la alucinosis de los
bebedores hay un estado delirante subagudo sin alteración importante de la conciencia,
con intensas alucinaciones acústico-verbales que duran algunos días o semanas. La
alucinosis peduncular producida por una lesión de la calota de los pedúnculos
cerebrales, frecuentemente por causa vascular o toxoinfecciosa, transcurre con imágenes
exclusivamente visuales, múltiples, móviles, coloreadas, en relieve, que representan
personajes o animales. Aparecen paroxísticamente al caer la noche y por un corto tiempo
(horas).(8)
Comentario de los propios actos
Hay otros fenómenos en donde participan voces (aunque para
nosotros deben ser tratados como fallas en la identificación del propio pensamiento, más
que alteraciones sensoperceptivas), como es el comentario de los propios actos, uno
de los síntomas primarios de Schneider(9) para la esquizofrenia. Consiste en
que el paciente oye en su cabeza a un relator que va comentando todo lo que hace en ese
momento: "En este momento estás leyendo, ahora pasás al otro renglón, das
vuelta la página, etcétera."
Eco del pensamiento
Otro síntoma primario de Schneider para la esquizofrenia es el
llamado eco del pensamiento. Esto hay que diferenciarlo de las alucinaciones.
Consiste en que el paciente escucha sus propios pensamientos, pero en un alto volumen
interior. Habitualmente el pensamiento es subvocal, pero en este caso el paciente lo
escucha como si fuera en voz alta. Es su propio pensamiento y su propia voz. En la
alucinación lo vive como una voz ajena. Es uno de los primeros síntomas que se presenta
en los esquizofrénicos y que causa gran perplejidad, miedo, angustia. Causa terror porque
el enfermo escucha su propio pensamiento y no sabe qué está ocurriendo. No puede
explicarse qué es lo que pasa. No es externo, ni impuesto, ni otra voz: es su propia voz.
Lo mismo ocurre con eco de la escritura y de la lectura, donde
lo que escribe o lee es audible para el paciente, aunque lea o escriba en silencio, por
supuesto. Pero también aquí es su propia voz. Y a veces queda más perplejo porque su
voz se adelanta a lo que va a leer o escribir. (En realidad la vista es más rápida que
la vocalización, lo que ocurre es que al ser subvocal la lectura no lo percibimos, pero
se hace claro en este fenómeno.)
Clásicamente esto se ubica entre las alteraciones sensoperceptivas,
pero pensamos que es un fenómeno global: en todo caso son más cercanas a los trastornos
en el conocimiento del propio pensamiento. Los síntomas de Schneider serán tratados en
el capítulo sobre esquizofrenia, en el segundo tomo.
Bibliografía
1. Philipp Lersch, La estructura de
la personalidad, Barcelona, Scientia, 1962.
2. R. Capponi, Psicopatología y semiología psiquiátrica,
Santiago de Chile, Editorial Universitaria, 1992.
3. J. Delay, P. Pichot, Manual de Psicología, Barcelona, Toray
Masson, 1979.
4. K. Jaspers, Psicopatología General, Buenos Aires, Beta,
1963.
5. M. Reuchlin, Psicología, Madrid, Morata, 1980.
6. E. Bonnet, Psicopatología y Psiquiatría forenses, Buenos
Aires, López Libreros Editores, 1983.
7. A. Vallejo Nágera, Tratado de Psiquiatría, Salvat, 1949.
8. A. Porot, Diccionario de Psiquiatría, Barcelona, Labor,
1977.
9. K. Schneider, Patopsicología Clínica, Paz Montalvo.
10. G. Huber, "Esquizofrenia cenestésica", Alcmeon, año
VII, vol. 4, Nº 4, marzo, Buenos Aires, 1996.
11. Fragmento de clase dictada en el "Curso de Semiología"
del Hospital "José T. Borda", abril de 1996. |
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