1) No puedo imaginar cómo es posible
que captes con tanta precisión el mundo en le que vive
Noelia.
Te cuento cómo viví esta lectura:
El abuso sexual está narrado
perfectamente sin caer en la sordidez, lo que hace que me
concentre no en el hecho en sí, sino en el sufrimiento de
Noe; casi lo puedo sentir.
El llanto con la boca abierta describe
con total precisión la angustia y desesperación de
sentirse solo, impotente, abandonado en el mundo de los
grandes; los que ejercen el poder, los que en definitiva
deciden qué peso tendrá tu mochila.
Y ese mundo infantil donde todo es
confusión; se sabe pero no se quiere aceptar y entonces
aparece la posibilidad de que el abusador sea el encargado
del edificio porque las cosas no serían tan tremendas. El
papá de día, el Daniel de noche. Lo cotidiano, lo normal
que lejos de aliviar confunde más.
Las rayas que dibuja Noe, son las
mismas que hace su madre adoptiva absorta en un mundo
vacío, sin sentido. ¡La mancha roja en la camisa!
¡El cuadro del naufragio! Una mano
cerrada pidiendo auxilio, luego, cuando no encuentra
respuesta en la madre, aparece la mano abierta de otro
náufrago. ¡Perfecto!
¡Puedo sentir cómo fue vejada por su
madre y el médico en el consultorio! Una que va a
confirmar que su mundo de mierda no se derrumba y en el
esfuerzo no es capaz de ayudar a su hija a sacarse la
"bombachita" y el típico médico al que el sistema le ganó
la batalla.
¡La teatralidad de la madre de sangre
cuando dice amarla está genial! Pero… le duró poco.
La relación de Noe con su hermano donde
la madre es cómplice (la veo como entregadora), y es la
que decide cuando termina.
Noe convertida en cuchillo. Luego el
rol le toca a su madre de "sangre"; una defiende su vida,
la otra sus "valores".
Me encantó como describes las
diferentes clases sociales, sobre todo el diálogo de las
dos madres; y de qué manera queda en evidencia el
prejuicio de creer a una con valores, a la otra sin ellos
y viceversa. Se me escapa esta frase: "te ayudo, te amo…
pero hasta acá… mientras no pongas en riesgo mis
intereses".
La incapacidad del sistema judicial de
contener a los menores abusados, está descrito con
perfección. Es así, doy fe; tal cual. No hay dinero, no
hay justicia. Los jueces convertidos en sordos funcionales
o escondidos detrás de los huecos que presentan los
códigos procesales. Y hasta más de un abogado prefiere
pensar que la "cosa" pasa por querer dañar al otro y el
abuso es puro cuento.
Bueno, me gustó muchísimo. Lo leí dos
veces seguidas porque no podía parar. La lectura se hizo
amena, me atrapó desde la primera página hasta la última.
¡No quería que terminara!
Irene
2) Todos los que te
escriben comentando tus libros son indudablemente lectores
con más o menos experiencia en literatura, pero lo que me
sucedió a mí con tus libros pertenece al campo de los
milagros. Ayer entre las 19.10 y las 20 y pico llegó a
mis manos "Fuera de Quicio", comencé a leerlo en el
colectivo a pesar de la poca luz que había, llegué al
gimnasio y seguí leyéndolo en la bici, después en la
máquina de abductores. Volví a casa y entre noche y
madrugada lo terminé. No soy dramaturga ni escritora; no
puedo hacer comentarios como los que se pueden leer en tu
página; pero quiero darte las gracias por "DESPOJO" y
"FUERA DE QUICIO" me llevaron a un lugar del arte que
creía vedado para mí.
Quiero más.
De alguien que no
leía ni el boleto del colectivo.
Cristina D. Julio 07
3) Fuera
de quicio, puedo decir sin
temor a equivocarme, que despierta mis instintos asesinos.
Sin saber que pasó, quiero que el hombre muera, que Noe
salga indemne de tanta basura, ¿pero como hará para
confiar otra vez en alguien? Está muy bien escrito, ya lo
sabes.
A mi no me hace
reflexionar sobre los limites de cada uno, ni me lo
planteo. Me hace pensar en el
miedo, en el poder que tiene sobre las
personas, sobre todo adultas. Las dos madres tienen miedo,
el médico no ve porque la verdad da miedo y tan solo ella,
Noe, es capaz de hacerle cara a su realidad sin miedo.
Nadie tiene libertad excepto Noe. Y asumiendo la
consecuencia de su acción, se libera de ese cabrón.
Sorprende la madurez de Noe en todas sus acciones. Me
resulta mucho más repugnante ver esta realidad que la de
Despojos. No por el
tema, sino por la actitud de los personajes ante el débil.
Me gusta la portada
Paloma Diez, España, Julio 2007
4) Hola Doctor:
Acabo de leer \"Fuera
de Quicio\" y quiero darte mi opinión.
Realmente me impactó, me conmovió muchísimo.
Yo no voy a opinar como guionista, ni
como dramaturga, ni como escritora (de eso no sé nada).
Voy a dar mi opinión como madre. Creo que queda bien claro
en tu libro las prioridades y los intereses que defendían
cada una de las madres, la biológica y la adoptiva. Quedó
demostrado que ambas priorizaron sus intereses o
\"valores\" antes que los de \"Noe\".
Pero ese desinterés o abandono si se
quiere, no es sólo de los padres de chicos abusados,
también lo es de la sociedad, de las autoridades que miran
para otro lado.
El abuso también se ejerce desde la
corrupción de ciertos políticos, funcionarios o
empresarios, de quienes también son víctimas los niños,
especialmente los pobres, que son los más vulnerables.
Te agradezco que hayas puesto sobre
el tapete en tu libro, aparte del abuso sexual, que es
aberrante, el tema del chiquito de Wilde que murió de
leucemia por causa de los transformadores y cables de alta
tensión. Me toca muy de cerca. Se trata de otra forma de
abuso, de anteponer los intereses económicos a la salud de
la población, y es tan aberrante como el abuso sexual.
Si tu intención era provocar un
fuerte impacto y hacerle abrir los ojos a aquellos que no
los quieren abrir, lo has logrado.
Felicitaciones.
Norma B. agosto 2007
5) Impresiones
sobre Fuera de Quicio de Hugo Marietan
por Olga Saíni, agosto 07
Aceptar que la
obra me posea redujo mi libertad, mi omnipotencia.
Fuera de quicio volteó el hambre, el sueño y me hizo
prisionera de su relato, hasta que la reja se abrió con la
última frase que nos liberó a las dos, a Noelia y a mí “…hasta
desdibujarse en lo oscuro. Hasta ser, ella también, la
noche.”
El trance
continuó y ya con el sol encima, me dije: ¿cómo es posible
tanto decir con lenguaje tan breve, cómo es que centellean
las palabras para hablar de muerte sin nombrarla?: “La
sombra se apoya en la cama. Y, fláccida, se desliza al
piso, con las otras sombras. Y se queda con ellas”.
Ahí reside el arte, en esa grieta que nos obliga a estirar
la mano hasta la profundidad del misterio.
6) PRESENTACIÓN DE "FUERA DE QUICIO", el el Taller de
Marcelo di Marco, el 16 de Agosto de 2007.

Marcelo di Marco, izquierda; Marietan, centro; Daniel De
Leo, derecha.
Mención aparte merece Fuera de quicio, una historia
durísima de la que ningún personaje sale indemne: acaban
quebrados por dentro.
Una de las exigencias que debe cumplir un escritor es la
de no aburrir. Marietan va más allá, mete el dedo en la
llaga y escarba. El cuento incomoda desde las primeras
líneas, y uno sigue leyendo para superar la situación que
le presentan, sin sospechar que luego vendrán otras más
difíciles. Noelia, la protagonista, deja una familia y se
refugia en otra, la de su verdadera madre. No todo es
color de rosa en el nuevo hogar: se encienden nuevamente
la ira y el deseo. Ella va tejiendo una red con las
fuerzas del dolor, pero los hilos se rompen y entonces
regresa a la casa de los padres adoptivos. Otro comienzo,
un comienzo aparente. Porque el pasado no sólo pesa sino
que además lastima. De nada sirve resurgir y volver a
edificar sobre el mismo terreno peligroso. Noelia debe
extender los hilos en otro follaje que la ampare de
intensos cimbronazos. ¿Escapar, escapar de nuevo? ¿Hacia
dónde? Hacia cualquier lugar. Ella no concibe la idea de
quedarse en ese nido pútrido, acorralada por la hipocresía
y el dolor. Noelia madura a los golpes. De pronto, se
descubre frente al mundo. Ahí, a un paso, la reclama la
libertad, que sin duda tendrá su precio. No importa,
Noelia está dispuesta a pagarlo.
7) Cuando leí FUERA DE QUICIO, me ocurrió que no podía
dejar el libro, porque la narración creaba un suspenso
basado en la penosa realidad actual de la violencia y la
hipocresía doméstica, mientras seguía leyendo, me admiró
el dinamismo y la síntesis que Marietan domina, a tal
punto de mostrar el lenguaje que utilizan los jóvenes y el
que usamos los adultos, sin tapujos, sin prejuicios, con
una naturalidad asombrosa y por si fuera poco, para tratar
cuestiones tan profundas como el que Artur Miller escribe
en Las Brujas de Salem, que, aunque el tema es diferente,
pinta las miserias humanas con una maestría increíble...
también me recordó a Alberto Moravia en \"La Cicciara\",
pero estas comparaciones las deduje por la profundidad
para transmitir los conflictos humanos, desde ahí hice el
parangón: el realismo escalofriante, la denuncia, no
solamente de las familias disfuncionales, sino de toda una
sociedad que admite y colabora con semejantes situaciones
(aunque Hugo Marietan, como Moravia, sólo muestra
objetivamente los hechos, pero el problema social se halla
latente, aunque no se vea).
Mientras leía, imaginaba esta obra en un teatro, y cuando
al final la misma versión de \"Fuera de Quicio\", la
presenta también escrita para teatro, quedé admirada.
Lamentablemente, existen muchas \"Noes\" en el mundo, y
muchas \"madres\" negadoras, ausentes, abandónicas, pero
contar estas vicisitudes con arte, encuadrarlas en la
narrativa no es fácil, Ud. dr. lo ha hecho de una forma
franca, fuerte, sintética y a la vez, con ética y la
suficiente delicadeza aún en los pasajes más atroces,
gracias por tanta belleza.
Nélida Martinelli, agosto de 2008
Daniel De Leo, escritor