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En estos días de crisis de
nuestra Argentina, muchos deciden partir para asegurarse un
destino menos negro del que avizoran. Eligen tierras
extranjeras donde anidar sus sueños. No lo hacen felices, se
van con la cabeza gacha y algunas lágrimas. Saben que lo que
les espera no es fácil, y que la dureza de la labor diaria no
estará compensada con ese calor tibio del hogar, del sitio, de
la gente de siempre. Este destierro doloroso que se llevó a
más de cien mil argentinos en estos meses, deja también un
tendal de amigos, de familiares que, aferrados al terruño,
queman sus últimas esperanzas. Ellos se quedan y los ven
partir. Es por eso que redacté este poema a ese amigo que
perdí, por unos centavos menos.
Buenos Aires, 29 de julio de 2002
Adiós amigo
Hugo R. Marietán
Adiós amigo te marchas
para buscar un destino
detrás de azules distancias
detrás de un sueño distinto
Cargaste en tus mochilas
un montón de esperanzas
de ilusiones apretadas
que aquí no tenían mañana
Allí te espera lo nuevo
y también la nostalgia
ese dolor suave y parejo
que se ancla en el alma
Dejaste aquí tus raíces
y subiste a tus ramas
y al vuelo de una hoja
le apostate tus ganas
Adiós amigo, te quedaste
en ese rincón de mi memoria
donde con risas plasmaste
estas lágrimas de ahora
Adiós amigazo del alma
que la suerte te señale
que sea tuya la fortuna
y que un amor te acompañe