Psicopatía y psicópatas

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Artículo

TÍTULO: LA COMPLICIDAD DE LA MADRE EN EL ABUSO SEXUAL INFANTIL DESDE LA PERSPECTIVA DE LA COMPLEMENTARIEDAD.

AUTORA: Elena del Carmen Moreno.. Salta. E-mail: elenamoreno7@hotmail.com.

TÍTULOS DE GRADO: Licenciada en Psicología.  Profesora de Psicología. Prof. En Ciencias de la Educación.
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Para aquellos terapeutas que trabajamos en clínica con niños, no es ajena la experiencia de la madre que llega demandando atención para su hijo quien presenta alteraciones en su conducta. Suele ocurrir, en ocasiones, que esta demanda aparece teñida del supuesto desconocimiento de la madre sobre los hechos que motivan la perturbación en el niño.
Una vez establecidas las primeras aproximaciones diagnósticas sobre el pequeño paciente y tras una aguda pesquisa del psicólogo, no son pocas las veces que nos encontramos desentrañando el terrible “misterio”: se trata de una víctima más de abuso sexual intrafamiliar. El niño aparece entrampado en un sistema disfuncional que pervive sostenido en una trama de ocultamientos y negaciones desde todo punto de vista patológica.
Inevitablemente, sin salir de nuestro asombro, nos preguntamos: ¿Por qué falla esta mujer como madre? ¿Qué le hace abandonar a su cría, indefensa, a merced de un depredador? ¿Por qué oculta y niega los hechos a sabiendas, y con ello ayuda y al mismo tiempo es cómplice del perverso en su accionar psicopático? ¿Qué beneficios obtiene de ello?
Me propongo, en esta exposición, ofrecer algunas respuestas a estos interrogantes analizando un caso de abuso sexual infantil intrafamiliar desde la perspectiva teórica de la Complementariedad con el psicópata, cuyo autor es el Doctor Hugo Marietan, Especialista en Psicopatías.
Veamos el caso. Se trata de un niño a quien llamaremos Marcos, de seis años, hijo de padres separados.
Su madre llega a la consulta sin un motivo específico. Dice querer saber qué le pasa a su niño porque ha notado que llega de las visitas con su padre con “la mirada ausente, como perdida”.
Hace dos años que se encuentran separados y convinieron que estuviera con el niño dos veces por semana. Señala que es un padre bueno, cariñoso, que trata muy bien a su hijo pero que no sabe ponerle límites.
El motivo de la separación fue la violencia psicológica que ejercía este hombre con su mujer descalificándola en forma permanente, viviendo, además, en una situación de parasitismo económico, pues siempre fue muy inestable en lo laboral. Sumado a esto solía mentir con mucha frecuencia.
Una vez obtenidos los datos biográficos de importancia se inició el proceso de psicodiagnóstico con Marcos. Los resultados arrojaron indicadores de una intensa perturbación emocional en el niño, debido a una presión muy grande en su vida  que le hace sentir inseguro e impotente.
El niño muestra un semblante sin alegría, opacado por la tristeza y llama la atención su mirada, está como extraviada. Ha desarrollado mecanismos de defensa fóbicos y un carácter introvertido con tendencias regresivas y necesidad de apego a la figura materna.
Manifiesta un sentimiento profundo de soledad y vacío interior, con un alto monto de agresividad contenida y pérdida de contacto con la realidad.
Las figuras materna y paterna aparecen sin cumplir las funciones que le caben de cuidado y protección, por tanto las percibe ausentes en su vida.
Expresa además un conflicto con su identidad sexual que lo sume en un estado de confusión interna.
En la hora de juego aparece claramente la temática sexual, juega continuamente con dos muñecos que siempre desnuda, un varón y una mujer, habla en secreto, se esconde y  prohíbe mirar. Los contenidos de las historias que construye simbólicamente son siempre los mismos: violencia, sexo, muerte, dolor intenso, ocultamientos, conflicto de identidad sexual, las personas muestran una cara que no es (aparecen enmascarados), historias confusas y bastante macabras (siempre relata la historia de un padre que lleva a su hijo a crucificar).
El conjunto de datos recogidos, permitió el planteamiento de dos hipótesis de trabajo: la primera que Marcos ha sido o es víctima de abuso sexual y, la segunda, que pudo haber presenciado una escena sexual entre adultos muy perturbadora.
Cuando presento a la madre el informe, ella se aflige, llora, pero inmediatamente defiende al padre, sostiene que no lo cree capaz de abusar del niño.
Por obvios motivos de tiempo no ahondaré en los detalles del caso, simplemente se expondrán los sucesos más significativos a partir del psicodiagnóstico.
Se plantea a la madre la necesidad del acompañamiento terapéutico, esto como estrategia a fin obtener más información, tanto del progenitor como de la personalidad de la madre y su relación con éste.
En las últimas sesiones realizadas con Marcos, éste exigió a su madre que entrara con él. En una oportunidad le gritó: “¡Contále todo a la psicóloga, todo!” Como la madre sólo contaba trivialidades de la vida cotidiana, el niño se enoja y le insiste: “¡Eso no, contále todo, todo lo que me pasa a mí desde siempre!” Y luego, en tono más bajo, añade: "¡Contále todo, el secreto!", y se calla. La madre se hace la desentendida y sigue relatando nimiedades.
Finalmente, en la última sesión que vi a este niño, su madre cuenta que de la visita que había tenido Marcos con su progenitor volvió con marcas en el cuello compatibles con succiones, ella se preocupó mucho y le preguntó qué le había pasado, el nene le contó que jugaba con su padre al "Monstruo cosquillero" y que éste lo besaba y le hacía cosquillas "sólo en las partes del cuerpo que no tiene cubiertas con ropas" y que “a él le gustaba”.
Ella se mostraba sorprendida de lo ocurrido, refirió que nunca antes había pasado esto. Pero, en un determinado momento, a solas, me preguntó si su hijo podía llegar a acordarse de cosas que le pasaron cuando era muy pequeño. Después expresó que ya no quería que Marcos se fuera con el padre, sabía que debía hacer la denuncia pero no quería hacerla pronto por miedo a sus reacciones, ya sabía que este hombre le diría que "ella es una exagerada, que no lo deja vivir libremente la relación con su hijo".
Como es de suponer, después de esta sesión retiró al niño de la terapia y no realizó ninguna denuncia.

Esta reacción de la madre que tanto a la lógica como a la moral nos resulta aberrante, nos convoca a plantearnos una interpretación de este fenómeno desde una perspectiva teórica que enfoque la particular relación de esta mujer con el progenitor de su hijo: la relación de complementariedad con el psicópata.
En primer lugar debemos dilucidar qué o quién es un psicópata. Marietan dice: “La psicopatía es una manera de ser, una personalidad, una variante de los tipos humanos. No es una enfermedad sino una manera de ser atípica, infrecuente y estridente por su patrón conductual que desentona, en ocasiones, con el patrón general de conducta de la comunidad”. (Marietan, 2008, 47).
El psicópata no se comporta de un modo diferente todo el tiempo, eso lo delataría frente a la sociedad, por ello la mayor parte del tiempo aparece como un ser adaptado socialmente. ¿Por qué aparece entonces este comportamiento asocial? Porque el psicópata tiene dos rasgos fundamentales:
-una necesidad especial que debe satisfacer, y para ello
-debe cosificar al otro, que es una persona.
En los casos de abuso sexual en niños vemos claramente estas características: el pederasta (que es un psicópata y al mismo tiempo perverso) utiliza al menor para satisfacer su necesidad especial de sexuar con niños y, en ese acto, lo convierte en una “cosa”,  pues no le importan las consecuencias que acarreará esto en el niño por el resto de su vida.
Para lograr sus objetivos el psicópata crea sus propios códigos, lo que le permite hacer un uso particular de la libertad, quedando así eximido de toda culpa frente a sus actos psicopáticos.
¿Por qué debemos considerar al progenitor de Marcos como un psicópata? Por lo dicho anteriormente: el cometer un acto psicopático grave lo define por sí mismo. Además deben considerarse otros datos aportados por la madre sobre las características de personalidad que constituyen indicadores compatibles con los señalados por Marietan en el Cuestionario de Orientación sobre Rasgos Psicopáticos: parasitismo, mentiras, manipulación, etc. (Marietan, 2008, 96-99).
Ahora bien, si el abuso sexual infantil nos provoca siempre una gran consternación, en este caso, en que el mismo ocurre dentro del plano intrafamiliar, la sensación que nos invade es de impotencia y perplejidad.
No es posible entender, desde el sentido común, el por qué de  esta conducta tan contradictoria de la madre: una parte de ella actúa con la lógica de quien sabe que su cría está en peligro y necesita ayuda y la busca en la psicóloga, pero otra parte de sí actúa como una esclava que protege y ayuda a su amo, el psicópata.
¿Qué sabemos de esta madre, en particular? Tiene 35 años y es Asistente Social de profesión. En las entrevistas se muestra con dificultad para expresar sus emociones y es muy reticente a brindar información significativa. Refiere haber vivido situaciones de maltrato físico y psicológico por parte de su madre en la niñez y adolescencia.
Estas características nos hablan de una fisura afectiva que está presente en personalidades neuróticas. Y es este tipo de personalidad,  según sostiene Marietan, la que mejor le cabe al psicópata, es la materia prima sobre la que trabajará para satisfacer sus necesidades especiales.
¿Por qué hablamos de Complementariedad? Porque según se observa en la relación que se establece entre ambos, no sólo el psicópata obtiene beneficios sino también su pareja, ya que ningún sistema subsiste sino cubre una necesidad. “El tipo de necesidad que satisface el complementario con el psicópata, o el tipo de anclaje que permite que esa relación se mantenga no se basa en la lógica sino en lo irracional” (Marietan, 2008, 48).
Es en la fisura afectiva de la estructura psíquica del complementario en donde se han construido los significados más profundos, por allí se cuelan las carencias afectivas, las necesidades y los deseos insatisfechos, articulándose entre ellos hasta enraizar en el territorio ignoto de la irracionalidad humana. Y es en este campo donde señorea el psicópata, allí se produce el anclaje de la relación que permite al complementario un disfrute secreto, totalmente desconocido para él, inaccesible a la conciencia y, por tanto, inefable.
El neurótico, que es un esclavo de sus represiones, ve al psicópata -que hace un uso particular de la libertad- como un liberador. No logra advertir que, al caer en el circuito de su lógica diferente, terminará siendo su cancerbero y él -de otro modo- un esclavo que le entrega las llaves de su dignidad.
¿Cómo ocurre este proceso? El psicópata hace una captación mental del complementario, va sustituyendo progresivamente sus valores y principios por otros que él le inculca, de modo tal que el complementario abandona sus convicciones y comienza a funcionar como un apéndice del psicópata. Esta manipulación operativa y artística produce un efecto paradojal: el disfrute secreto de lo reprimido que se libera y tras ello la vuelta del cerrojo que lo esclaviza y provoca un sufrimiento como daño colateral.
Refiriéndonos nuevamente al caso particular analizado, podemos ver la captación mental que ha realizado el psicópata en el discurso de la madre, quien se niega a confrontarlo y denunciarlo argumentando que: “ya sabe lo que él va a decir: que ella es una exagerada que no lo deja vivir libremente la relación con su hijo”. Palabras textuales de la última entrevista con ella, citadas anteriormente.
Vemos claramente cómo esta madre ha entregado parte de su voluntad al arbitrio del psicópata, en ella está la lucha interna entre la lógica que la ha llevado a la consulta con la psicóloga para que alguien sepa lo que le sucede a su hijo, y la esclava, que oculta y defiende al psicópata. Llama precisamente la atención que aún cuando la pareja está separada de hecho, el circuito psicopático todavía persiste.
¿Es ella una víctima del psicópata? No, y cito nuevamente a Marietan:
“No, porque una víctima tiene un límite ante el sacrificio de sus seres queridos, no los entrega (en vida)”. (Marietan, 2008, 267).
Indudablemente, la única víctima real en este caso es el niño, quien lucha -desde su indefensión- por liberarse de su victimario. Él está atrapado en una telaraña entretejida por la oscura mente del psicópata y los laberínticos vericuetos afectivos de una madre complementaria. Y sólo el imperio de la ley podrá rescatarlo.

El caso fue puesto en conocimiento de la Asesoría de Menores del Poder Judicial de Salta en setiembre de 2011.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

1. MARIETAN, Hugo (2008): “El complementario y su psicópata”. Ed. Ananké. Buenos Aires.

2. MARIETAN, Hugo (2011): “Mujeres ancladas en psicópatas”. Ed. Ananké. Buenos Aires.

3. MARIETAN, Hugo (2009): “Curso sobre psicopatía. Los extravagantes”. Ed. Ananké. Buenos aires.

4. WWW. MARIETAN. COM.


 

 

 

 

 

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