En la psicopatía, nos llega el paciente en
la fase depresiva, no conocemos la historia previa ni tenemos
referencia de sus rasgos psicopáticos. Para nosotros es un
depresivo más y nuestro intento va a ser siempre, como
parámetro de curación, llevarlo al rango de humor normal, cosa
que nunca va a ocurrir, porque para el psicópata depresivo su
rango de normalidad sigue siendo melancoloide, es decir, al
salir de la fase vuelve a su sistema anterior de rango de
humor, o sea, sigue siendo melancoloide. Ese es uno de los
elementos de utilidad en el concepto de psicopatía.
Figura 5
Descriptor de psicopatía
(Hugo Marietán, 1998, Derechos Internacionales
Reservados)
A los rasgos psicopáticos los reunimos en tres grupos, A)
Los derivados de satisfacer necesidades distintas al común, B)
Los derivados de la cosificación de las personas y C) los
actos psicopáticos graves. Los rasgos del grupo A y B deben
ser investigados a través de la biografía y evaluados. Hay
presunción de psicopatía si presentan rasgos correspondientes
a los subgrupo A1, A2, A3, A4 y al grupo B. Lógicamente, la
presencia de un hecho del punto C señala al psicópata por sí
solo.
Concepto: La personalidad psicopática se da en individuos
que deben satisfacer necesidades especiales y para ello
hacen un uso particular de su libertad, valiéndose de
códigos propios y utilizando a las otras personas como
cosas.
|
A. Satisfacción de necesidades distintas |
|
A través de |
1. Uso particular
de la libertad |
Ejemplos |
Intolerancia a los
impedimentos |
|
2. Creación de
códigos propios |
a) Sorteo de las
normas
b) Falta de
remordimientos y culpa para los hechos psicopáticos
c) Intolerancia a
las frustraciones - reacciones de descompensación
d) Defensa
aloplástica |
|
3. Repetición de
patrones conductuales |
a) Ritos
b) Automatismos
c) secuencia
repetitiva de los hechos psicopáticos
d) Sello
psicopático |
|
4. Necesidad de
estímulos intensos |
a) Asunción de
conductas riesgosas
b) Tendencia al
aburrimiento
c) Escasos
proyectos de vida a largo plazo
d) Uso de drogas
e) Búsqueda de
emociones intensas
f) Satisfacción
sexual perversa |
|
B. Cosificación de otras personas |
|
A través de |
1. Egocentrismo |
Ejemplos |
Sobrevaloración |
|
2. Falta dempatía |
|
|
3. Manipulación |
a) Seducción
(captación de las necesidades del otro
b) Mentiras
c) Actuación |
|
4. Coerción |
|
|
5. Parasitismo |
|
6. Relaciones
utilitarias |
|
7. Insensibilidad |
a) Crueldad
b) Tolerancia a
situaciones de tensión |
|
C. Acto psicopático grave |
|
|
1. Tormenta
psicopática |
Ej. |
a) Homicidio
brutal
b) Masacre
c) Violaciones en
serie
d) Otros actos
asociales graves |
|
2. Perversiones
sexuales |
|
Necesidades
distintas
Vamos a tipificar a los psicópatas como
individuos que, por razones que desconocemos, tienen
necesidades especiales, distintas, que lo motivan a conductas
distintas para satisfacer esas necesidades. Tienen un uso
particular de la libertad, tienen códigos propios y utilizan a
las otras personas como cosas.
Vemos que los psicópatas se manejan, en
ciertas circunstancias, de una manera conductualmente distinta
al grueso de la población y da la impresión de que los
impedimentos normativos, que son comunes al resto y que son
inhibitorios, para estas personas son simples obstáculos a
sortear.
La psiquiatría clásica dice que el
psicópata conoce las reglas sociales y a pesar de ello las
transgrede. Aquí lo que ocurre, desde mi punto de vista, es
que el psicópata se maneja por sus propios códigos, su ley
interior. Esto de manejarse por sus propias creencias y cierto
desprecio por la normativa general va a hacer que el concepto
de deber, en el sentido comunitario del término, sea distinto
al de una persona común. Estos códigos propios van a hacer que
él tenga una conducta hacia la comunidad y tenga un conducta
hacia sí mismo. El psicópata se siente responsable y culpable
en tanto y en cuanto respete o no sus propios códigos y no
tiene en mayor cuenta los códigos de la comunidad.
Muchas veces observamos que los psicópatas
parecen buscar los riesgos o someterse a situaciones de riesgo
muy importantes que la gente común no asumiría.
Todo este grupo de rasgos tienen como
patrón común la satisfacción de necesidades distintas a las
ordinarias.
Cosificación
Hay otro rasgo que llama la atención y es
muy clarificador para entender la conducta del psicópata, que
es la cosificación de las personas. ¿Qué es cosificar a una
persona? Es quitarle el rango de igual, es quitarle a la
persona la valoración de persona en sí. Si se tiene frente a
sí a otra persona, se practica lo que se llama la empatía, es
decir, colocarse en el lugar del otro y ejercer lo que se
llama comprensión, es decir, si se está en lugar de esa
persona se puede obrar y sentir cosas semejantes. Ahora, si se
le quita esa cualidad de persona a la otra, se la convierte en
una cosa, una cosa es manejable, es manipulable, se puede
hacer con ella lo que se quiera. No se puede matar a una
persona, para matar uno debe cosificar al otro, es decir,
hacer el paso psicológico de descalificarlo como persona y
ubicarlo como cosa y ahí sí, se lo puede destruir. Y de esa
forma también, como cosa, se lo puede manipular a
satisfacción, es una herramienta que se puede utilizar para el
propio beneficio.
Seducción
La seducción, que es inducir a través de la
captación de las necesidades del otro, es muy particular y
llamativo en el concepto de estas personalidades. Tienen
facilidad o habilidad para captar las necesidades del otro, y
ahí accionar. Este tipo de captación pertenece a patrones
irracionales. Muchas veces, en el consultorio, los
complementarios, es decir, aquellas personas que conviven con
psicópatas, dicen "al final, no sé por qué, terminé haciendo
una cosa que yo no quería hacer".
La mentira
La mentira es otro elemento. El psicópata
es mentiroso, utiliza la mentira como una herramienta más. Y
la podemos tipificar como mentira psicopática, porque es una
forma de mentir especial, relajada, convincente, totalmente
adaptada a la circunstancia y con la única finalidad de
conseguir un objetivo. Él puede mentir a través de lo verbal y
a través de lo corporal, es decir, puede actuar. Puede hacer
toda una escenificación y mantenerla el tiempo que sea
necesario hasta conseguir su objetivo.
La manipulación se ejerce desde el punto de
vista del psicópata sobre un objeto y desde el punto de vista
del complementario desde otra persona. En la manipulación hay
siempre un cierto acuerdo entre el manipulado y el
manipulador. Hay en el manipulado algún tipo de ganancia en la
acción que se va a realizar, aporta un pequeño sí a la acción,
como es en los casos de estafa. Es completamente distinto de
la coerción. En la coerción existe la presión y la falta de
opción de la otra persona.
Acto psicopático
grave
Cuando estamos frente a un acto psicopático
grave el hecho es tan brutal y tan tremendo que ya no es
necesario ningún tipo de sutileza para tipificar al psicópata.
Los últimos hechos de violencia asociales que hemos vivido nos
eximen de hablar de estos hechos.
El complementario y
su psicópata
Este tema no fue desarrollado en la mesa
del Simposio, y continúa algunos conceptos esbozados en el
artículo anterior: "¿No será este uso particular de la
libertad lo que hace seductor al psicópata cuando apela a las
libertades reprimidas del otro? Tal vez el psicópata busque
detrás de las máscaras, de la imagen, de la 'persona', al
'animalito' deseoso y encerrado que todos llevamos dentro y lo
anime a participar en un juego ambivalente de satisfacciones y
angustias" (Alcmeon 27). Estas reflexiones son fruto de la
experiencia de las consultas de personas que conviven,
generalmente parejas, con psicópatas no asociales, es decir,
no el sociópata, sino lo que podríamos denominar 'el psicópata
cotidiano', aquel que tienen sus 'particularidades' en sus
relaciones laborales o sociales, pero sin demasiadas
estridencias, y manifiesta sus rasgos más negativos en la
relación íntima. Las parejas complementarias son golpeadas,
estafadas, frustradas, violentadas física o psíquicamente, y
sin embargo continúan con el vínculo. Ningún sistema persiste
si no cubre una necesidad. La pregunta es: ¿qué obtienen los
complementarios del psicópata?
El complementario nos trae algo engañoso:
la factura, el efecto secundario del goce. El goce que
proporciona el psicópata es secreto, aún para la lógica del
complementario. Así que mal nos puede transmitir a nosotros,
terapeutas, lo que no puede decodificar lógicamente, es decir,
al hablar, al armar el discurso.
Así es que nos anoticiamos de una parte de
la cosa. La otra, la inefable, se da en el circuito íntimo del
psicópata-complementario (P-C) y pienso que se refiere a
satisfacer necesidades. El psicópata cumple la función de dar
algo al complementario, algo que el complementario necesita y
que 'vale el precio que paga por obtenerlo', valen las
humillaciones, las descalificaciones, los golpes, el sufrir.
El complementario paga el precio y vuelve por más, pero no más
sufrimiento (que es secundario), sino por más goce.
¿En qué consiste el goce que da el
psicópata? Me es totalmente desconocido para transmitirlo
aquí. Y el complementario lo siente, pero tampoco lo puede
transmitir. Pertenece a lo irracional, a nuestra animalidad.
Así que el animalito nos muestra el
chichón, pero no el goce, el goce que hace que el
complementario (C) vuelva a encontrarse con el psicópata (P)
sabiendo que termina con un chichón.
Los complementarios suelen decir: "Con él
estoy mal, sin él, peor". Entre mal y peor está el goce, la
parte que da P a C.
Algunos sobredimensionan las palabras, lo
que P les dice. Sin embargo, pienso que no es importante. Lo
importante es el contacto, es la relación P-C. Lo que
despierta P en C. Esto se puede lograr con cualquier medio, la
palabra, la mirada, un gesto o un hecho que implique que P
está en relación con C.
Hay un click que se acciona de distintas
maneras entre P y C. El psicópata impele a la acción. Y C
hace. P no es, tampoco, un estratega, un diseñador de
conductas de C, tampoco él es consciente de lo que da. Puede,
con la experiencia, conocer algo de lo que debe hacer para que
C haga.
Decía un colega que la mejor definición que
había escuchado sobre un psicópata era que el psicópata es el
auténtico 'hijo de puta'. Esa conclusión sacan los que se
quedaron con la parte negativa del circuito P-C, con los
efectos secundarios. El psicópata (no tratamos aquí el caso
del sociópata) no es un 'hijo de puta' en sí (pueden tener,
como cualquiera, actos que lo hagan merecedor de ese
calificativo), es un dador, un suplidor de necesidades muy
profundas de C. C lo necesita a P, lo goza y después lo putea.
Y C a los demás les comenta lo último. De ahí la errónea
conclusión.
En la pareja el psicópata da la seguridad
de la inseguridad. Cuando uno busca algo y alcanza algo se
satisface. Y pasa a buscar otra cosa. Como a P nunca se lo
tiene, se gasta energía tratando de conseguirlo, de poseerlo.
Por eso, aunque sufra, C va por más. Es casi imposible
separarse de un psicópata.
La esposa de un psicópata dice "preferiría
que estuviera muerto, y así empezar con otra cosa; mientras
esté vivo es un desafío poder conquistarlo".
C espera tenerlo para después sacárselo de
encima, pero como nunca lo tiene siempre queda insatisfecho.
C quiere tener una relación con el
psicópata en la que P considere a C una persona, pero éste la
considera una cosa. C no es feliz, porque nunca alcanza la
satisfacción que está buscando. C se quiere separar de P, pero
no lo puede lograr. P la considera un objeto de su necesidad y
a su disposición.
Ser el objeto preferido de P tampoco
alcanza, C quiere ser más que un objeto; la autoestima de C se
va debilitando. Llega un momento en que C se siente una
porquería descartable y se ubica en la categoría que tiene en
la relación P-C objeto.
El placer de C está en ese reto, en
modificar esa rotación, el placer está en la búsqueda de P, en
el camino, no en el fin. Es la lucha interminable por tener al
otro, la imposibilidad como placer, la ilusión de revertir la
imposibilidad, el desafío de conseguir el deseo.
C busca del otro el poseer su ser, su
esencia completa. C se siente completamente entregado al
psicópata y quiere que P se entregue totalmente, lo que es
imposible.
Con el psicópata siempre está el
imprevisto. Con una pareja normal, C sabe que sólo puede
esperar años de lo mismo y las vicisitudes están en las
circunstancias exteriores, pero no en la pareja. Una pareja
normal es previsible. Con P están los goces intensos y las
angustias intensas. Si P se va, le saca el sentido a la vida
de C, que es conseguir a P. La lucha de C es mantenerlo
siempre consigo, ya que está el peligro latente de que P se
vaya.
Estas personas complementarias se
acostumbran a estas angustias - goce y no pueden relacionarse
con "normales" que les resultan insulsos, aburridos, por eso
cuando un C deja a P es porque posiblemente esté en manos de
otro P.
Me han preguntado en muchas oportunidades
si los complementarios no son a su vez psicópatas. Tiendo a
dar una respuesta negativa a esta pregunta. En las
oportunidades que tuve de observar la formación de pareja
entre psicópatas terminaron rápida y explosivamente. Dos
narcisistas no son buena junta, necesitan ser mirados,
atendidos, y para ello, uno de los dos tiene que sacar sus
ojos de su precioso ombligo, y ninguno lo hace. Los psicópatas
tienden a asociarse persiguiendo un fin común. Por eso creo
que el neurótico tiene más chance de ser complementario del
psicópata que otro psicópata.
Otra pregunta frecuente es si el
complementario está "enamorado" del psicópata. Creo que C
tiene anclajes fuertes con P, incompresibles para nosotros,
pero no creo que sea amor. En el amor está la ternura y la
dulce angustia, emociones que no he visto en C.
Después del Congreso le pregunté al
profesor Mazzuca, quien sustenta desde el psicoanálisis que el
psicópata es el instrumento del goce del Otro, en qué
consistía el goce del psicópata. Contestó que "es justamente
el goce de servir de instrumento, es decir, paradójicamente
más bien un goce masoquista. Eso afirma Lacan la de los
perversos. La extensión a los psicópatas es una propuesta mía.
En el caso del perverso la cuestión se resuelve aplicando la
distinción lacaniana entre el otro y el Otro. Es muy
interesante, por ejemplo, el caso del sádico: busca angustiar
a su pareja (otro con minúscula, semejante) para goce del
Otro. Su propio goce es servir de instrumento del goce del
Otro. Así se ve que aun en el sádico el goce de fondo es
masoquista. De este modo en esa etapa de la enseñanza de Lacan
el paradigma de la perversión pasa a ser el masoquismo".
La pregunta, como todo este tema, queda
abierta.
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