José Tiburcio Borda (1869 - 1936)
por Hugo Marietán, 1999
Fue
titular de la cátedra de Clínica Psiquiátrica (1922-30) y
elegido Miembro Titular de la Academia de Medicina en 1930.
Nació en Goya, Corrientes, el 28 de enero de
1869. En el 91 ingresó en la Facultad de Medicina de Buenos
Aires, cuatro años más tarde fue nombrado como practicante
menor interno del Hospicio de las Mercedes y se quedó a vivir
en Hospital hasta su muerte. El convivir con los enfermos le
dio una experiencia clínica incomparable que, junto con sus
trabajos de investigación en los laboratorios de Anatomía
Patológica, le permitió realizar trabajos científicos
reconocidos internacionalmente. Durante 11 años fue discípulo
de C. Jakob, quien le imprimió la disciplina, el rigor
científico y la ideología de relacionar la clínica con la
anatomía patológica del encéfalo como explicación a las
enfermedades mentales. A su tesis doctoral la tituló "Algunas
consideraciones sobre el pronóstico de la alienación mental".
La ley Borda: "La curación de una afección
mental se halla en razón inversa de su duración".
"El diagnóstico de muchas enfermedades mentales
es un diagnóstico de evolución y por lo tanto el pronóstico
está lleno de interrogantes".
"En el periodo de la aparición de la
menstruación es cuando se desarrollan con más facilidad los
trastornos mentales en la mujer y cuando la curabilidad es más
difícil".
Aúna a las enseñanzas de Magnan, Regís y
Kraepelin su experiencia clínica y realiza una clasificación
de las enfermedades mentales que fue adoptada en 1922 por la
mayoría de los países sudamericanos.
Sus investigaciones anatomopatológicas tuvieron
vuelo internacional. Destacamos "Topografía de los núcleos
grises de los segmentos medulares del hombre" (1902),
considerado como el trabajo más completo en su tema por el
prestigioso neurólogo Edinger. "Parálisis general progresiva,
contribución al estudio de su anatomía y su histología
patológica". "Contribución al estudio de las lesiones
celulares de la corteza cerebral en la demencia precoz" "Sobre
un caso de psicosis postraumática terminada por la curación"
"Consideraciones sobre tumores del encéfalo".
Nerio Rojas lo recuerda de trato fácil, llano,
acortaba las distancias en la relación personal y en el
trabajo docente. "De anatomía voluminosa, su espíritu era la
expresión de su cuerpo en un paralelismo entre psicología y
anatomía. Su buen humor era proverbial, con sus maneras
exuberantes, su voz sonora con tonada de provincia, en la
broma o la anécdota a veces de tema escabroso, con el sano
humor de su bonhomía optimista y sabor de sal gruesa. Así era
con los colegas, los enfermos y sus alumnos".
(H. Marietán - Bibliog. O. Loudet "Historia de
la psiquiatría argentina" A. Guerrino "La psiquiatría
argentina")

