Sólo para estudiantes y
profesionales de la salud
CURSO SOBRE ESQUIZOFRENIA
Director Hugo Marietan
marietanweb@gmail.com
Derechos Internacionales Reservados
Tercera Lección
Retomamos aquí
los escritos de Kraepelin, dado que son fundantes para
nuestro tema. En primer lugar una traducción donde el
propio Kraepelin explica los aspectos que el considera
relevantes en la Demencia Precoz, aportado por el Dr.
Berrettoni para Alcmeon. Y luego un trabajo de la Dra.
Carra y el Dr. Berrettoni, sobre las formas clínicas de la
Demencia Precoz según Kraepelin. Estos dos trabajos son
parte de la colección de la Revista Alcmeon (www.alcmeon.com.ar).
Dejamos los
aportes de Kahlbaun y Hecker para cuando tratemos
Catatonía y Hebefrenia.
El Tratado
de Psiquiatría de Emil Kraepelin
Psychiatrie. Ein Lehrbuch für Studierende und Ärzte
[Psiquiatría. Un manual para estudiantes y médicos],
Leipzig, Barth, 8ª ed. 1913, concretamente las páginas
746-749, "Allgemeines psychisches Krankeitsbild" ["Cuadro
clínico psíquico general"]
La traducción ha sido realizada por Johannes Meijer
(Alcmeon número 11)
El texto de
Kraepelin
Ahora si
hacemos una visión de conjunto del cuadro clínico psíquico
general de la demencia precoz, tal como se nos ha
presentado en el resumen de alrededor de un millar de
observaciones que pertenecen a la materia, parece que hay
dos principales grupos de trastornos que caracterizan la
enfermedad. Por un lado observamos un debilitamiento de
aquellos estímulos de la emoción que permanentemente
producen los motivos de la volición.
En conexión con
esto, la vivacidad mental y el impulso a la actividad se
apagan. El resultado de esta parte del proceso mórbido son
apagamiento emocional, fracaso de la actividad mental,
pérdida de dominio sobre la volición, del esfuerzo, y de
la capacidad para acciones independientes. El núcleo de la
personalidad es por consiguiente destruido, la mejor y más
preciada parte de su ser, como Griessinger una vez
expresara, es borrada de ella. Con la destrucción de la
voluntad personal, se pierde también la posibilidad de
ulteriores desarrollos, los cuales dependen enteramente de
la actividad de la volición. Lo que permanece es, en el
dominio del conocimiento y del trabajo práctico,
principalmente lo que ha sido previamente aprendido. Pero
esto también tarde o temprano irá a la ruina a menos que
el empuje real interno que está fallando sea reemplazado
por estímulos externos que despierten a una práctica
continua y así obvien la lenta desaparición de las
capacidades que todavía había. Si y en qué medida la
enfermedad directamente daña las posesiones mentales,
aparte de su desaparición gradual a través de la pérdida
de la excitabilidad mental, necesita ulteriores
investigaciones. La rapidez con la cual la demencia, a
veces permanente y profundamente asentada, se desarrolla
en el terreno de las actividades intelectuales también
sugiere que ellas así mismo pueden ser dañadas por la
enfermedad, aunque son regularmente afectadas en mucho
menor grado que la vida emocional y la volición. Vale la
pena hacer constar de todos modos, que la memoria y las
destrezas mentales adquiridas pueden ocasionalmente estar
preservadas en un modo sorprendente cuando hay destrucción
completa y final de la personalidad como tal.
El segundo
grupo de trastornos que dan a la demencia precoz su
particular sello, ha sido apreciado en detalle
especialmente por Stransky. Consiste en la pérdida de la
unidad interior de las actividades del intelecto, emoción
y volición en sí mismas y entre unas y otras. Stransky
habla de una destrucción de la coordinación intrapsíquica,
la cual aflojaría o destruiría las estructuras de la
noopsique y de la timopsique en sí mismas tanto como sus
relaciones mutuas.
Esta
destrucción se nos presenta en los trastornos de la
asociación descriptos por Bleuler, en la incoherencia del
tren de los pensamientos, en los agudos cambios del ánimo
tanto como en las intermitencias y descarrilamientos en
las acciones. Pero además se pierde más o menos la
estrecha conexión entre pensamiento y sentimiento, entre
deliberación y actividad emocional por un lado, y las
acciones por otro lado. Las manifestaciones emocionales no
corresponden al contenido de las representaciones. Los
pacientes ríen y lloran sin causa reconocible, sin alguna
relación a sus circunstancias y sus experiencias, sonríen
mientras narran el relato de sus intentos de suicidio,
están muy contentos de parlotear tontamente, y de deber
quedarse permanentemente en la institución; en las más
insignificantes ocasiones caen en miedo 5 violento o en
erupciones de furia, y luego inmediatamente estallan en
una risa relinchante. Es justamente este desacuerdo entre
representación y emoción que otorga a su conducta el sello
de infantil. Stransky rastrea el ensuciamiento de la cama
también a una conexión mórbidamente retorcida de este
proceder con sentimientos de placer.
Las acciones de
los pacientes no son, como en la gente sana, la expresión
de su temperamento y visión de la vida, no son guiadas por
la elaboración de las percepciones, por deliberación y
disposición del ánimo, sino son el resultado incalculable
de influencias externas casuales, y de impulsos, impulsos
cruzados e impulsos contrarios, que se presentan,
similarmente por casualidad, en el interior. Un paciente
cantaba mientras saltó en el Neckar; otros queman o
disipan su dinero, intentan cortar la garganta de su hijo
querido, o con compasivo chillar se maltratan a sí mismos
en los modos más despiadados. Además pertenecen a este
grupo los fenómenos de paramimia, las actividades de lado,
tanto como los caprichos que resultan de ellas, pero
especialmente se encuentran aquí los trastornos del
lenguaje interno, los cuales pueden igualmente ser
entendidos como un desatar de las relaciones entre la
representación y lo que se pone en palabras. Como
resultado de esta destrucción de la concatenación y
condicionamiento internos, toda la vida activa recibe el
sello de lo incalculable, lo incomprensible y lo
retorcido.
Según me
parece, hay una conexión interna entre los dos grupos de
trastornos aquí distinguidos. Lo que forma nuestra
experiencia en un edificio firmemente argamazado, en el
cual cada parte debe ajustarse a la otra y subordinarse a
un plan general, son los conceptos y representaciones
generales. La calma pareja de nuestro temple, la pronta
victoria sobre choques súbitos, son garantizadas por las
emociones generales superiores; por un lado actúan como un
freno, y por otra parte otorgan al terreno basal de
nuestro temple un cierto colorido aun cuando no se
producen estímulos emocionales causados por experiencias
especiales internas o externas. Por último, la unidad
interna de nuestra voluntad es determinada por las
direcciones generales de la volición la cual está siempre
viva en nosotros, y la cual es producto de nuestro
desarrollo personal y generacional. Podemos por lo tanto
esperar que un debilitamiento o una aniquilación de la
influencia que concepciones generales, emociones
superiores, y las direcciones duraderas de la volición
ejercitan sobre nuestro pensamiento, sentimiento, y
actividades, deben causar esa fragmentación interna, esos
trastornos, que encontramos en la forma de la demencia
precoz. Me parece que los trastornos observados en los
pacientes y las quejas que producen, apuntan justamente a
un daño a los asentamientos generales de nuestro
desarrollo psíquico, como éste constituye la esencia de
nuestra personalidad. Las direcciones generales de la
volición y así mismo las emociones superiores podrían
formar el primer punto de ataque. Pero el instrumento de
las representaciones generales y su influencia reguladora
sobre el tren del pensamiento perderían luego su valor
cuando ya la voluntad no fuera capaz de mantenerlo más
tiempo. Weygandt habla, obviamente siguiendo una similar
línea de pensamiento, de una "demencia aperceptiva" en
tanto que la dañada "apercepción activa" significa el
dominio de la volición sobre la formación y el curso de
los procesos psíquicos.
Formas
clínicas de la demencia precoz, según Emil Kraepelin
Graciela Carrá , Pablo Berretoni
(Alcmeon, vol.3, nº 4, 1994)
Sumario
En este trabajo
presentamos los cuadros clínicos originales de Dementia
Praecox que describiera el maestro de Munich, Emil
Kraepelin.
Fueron tomados
directamente del texto Dementia Praecox and parafrenia, en
inglés, traducido por Mary Barcklay del alemán en 1919, de
la 8ª edición, vol. III, parte II, sección sobre Demencia
Precoz, del Tratado de Psiquiatría de Emil Kraepelin, de
1913.
Hacemos una
descripción de las formas clínicas enunciadas por el
autor: 1. Demencia simple; 2. Demencia necia; hebefrenia;
3. Demencia depresiva simple (estuporosa); 4. Demencia
precoz circular; 5. Demencia precoz agitada; 6. Demencia
precoz periódica; 8. Catatonía; excitación, estupor
(melancolía atónita); 9. Demencia paranoide grave; 10.
Demencia paranoide mitis; 11. Demencia precoz con lenguaje
confusional, esquizofasia.
Señalamos los
aspectos más llamativos del cuadro clínico, su curso
evolutivo y su diagnóstico.
Presentación
Intentamos
hacer llegar a los estudiantes jóvenes y a aquellos
profesionales que no han podido acceder a la versión
original del genial maestro de Munich, aunque en forma
apretada, las descripciones de los cuadros clínicos que
éste realizara.
Pensamos que
hubo dos grandes sistematizadores en Psiquiatría, que
fueron Sigmund Freud, de Viena, en el campo de las
neurosis, y Emil Kraepelin, de Munich, en el campo de las
psicosis. Todos los intentos nosográficos posteriores
debieron tomarlos fundamentalmente en cuenta.
Ambos comparten
el hecho de haber revisado permanentemente su obra,
dándose cuenta de la provisionalidad de sus esquemas.
Kraepelin llega a su 8ª edición en 1913.
No se asemejan
en lo atinente a la difusión de sus obras, hasta el punto
que no se dispone de una traducción al castellano de la
obra completa de Kraepelin. También es cierto que la
actividad básica de Kraepelin, fuera de la sistematización
nosográfica, fue la descripción minuciosa de lo que
observaba, sin contaminar con hipótesis subjetivas lo que
podía ser apreciado con facilidad por cualquier otro
profesional.
Esto último, en
especial en esta época, ha sido lo que nos motivó a
realizar este trabajo, pues creemos que los trabajos
clásicos, con su simpleza y claridad, son los que nos
guiarán.
Introducción
Emil Kraepelin,
en su 7ª edición del Tratado de Psiquiatría, dice: “Con el
nombre de Demencia Precoz se me ha permitido reunir
provisoriamente una serie de cuadros morbosos cuya
característica común la constituye el particularísimo
estado de debilidad mental”. Para mayor claridad distingue
en la demencia precoz tres grupos especiales, la
hebefrenia, la catatonía y el paranoide. No aparecen
todavía los procesos parafrénicos aunque sí describe la
paranoia.
En su 8ª
edición, el maestro de Munich conoce ya la obra de Bleuler
y describe la demencia precoz como una serie de estados
cuya característica común es “la peculiar destrucción de
la cohesión interna de la personalidad psíquica, con daño
predominante de la vida afectiva y la voluntad”.
Introduce en su
nuevo tratado la forma de demencia precoz simple y hace
una descripción de siete cuadros más, que agrega a los
tres de su 7ª edición.
Llama la
atención, también en esta 8ª edición, el capítulo aparte
que concede a las hoy tan discutidas parafrenias (psicosis
endógenas con delirios y síntomas paranoides, con débil
desarrollo de los desórdenes de la emoción y de la
voluntad, sin afectar la armonía interna de la
personalidad).
Descripción
Volviendo a sus
formas clínicas de demencia precoz, Kraepelin distingue
ahora, provisoriamente, once formas clínicas, que pasamos
a comentar.
1. Demencia
precoz simple
Hay
empobrecimiento y destrucción de todo el psiquismo, que se
presenta lenta e imperceptiblemente.
Es una
enfermedad que se inicia en la pubertad; son jóvenes
brillantes en la escuela en sus comienzos, y empiezan a
tener cada vez mayor dificultad para estudiar y fracasan
en el trabajo.
Los pacientes
se tornan depresivos, tristes o bien irritables. Se alejan
de sus familiares, a quienes tratan indiferentemente. Son
fácilmente tentados a beber alcohol y entran en conflicto
con la gente y con la ley.
El desarrollo
de la enfermedad lleva una serie de años que pasan
desapercibidos por los familiares. Puede observarse, en
algunos casos, sólo una recuperación parcial, pero tarde o
temprano el proceso progresa.
Si uno desea,
puede considerarse a la demencia simple como el primer
período de la demencia precoz.
2. Demencia
precoz necia (tonta o abobada)
Es la
hebefrenia de Hecker.
Es semejante a
la anterior, pero de aparición rápida, aguda, con
incoherencia del pensamiento, sentimiento y acción. Otras
veces, el comienzo puede ser más lento o sub-agudo.
Se inicia al
igual que la anterior en la edad temprana.
Los pacientes
tienen alucinaciones visuales, auditivas, intrapsíquicas,
del gusto y del olfato. Oyen sus propios pensamientos.
Presentan
estados de depresión e ideas hipocondríacas (no tienen más
cerebro, la espalda se divide en dos, su sangre ha sido
extraída, una mujer decía tener al Kaiser en su estómago,
seres humanos en su cuerpo y una bicicleta en su cabeza).
Pueden tener
ideas de pecado (han matado a alguien).
A menudo surgen
ideas de suicidio y homicidio altruista.
En menor
cantidad se ven ideas megalómanas (el paciente tiene un
poder extraordinario y es enviado de Dios, será Cristo).
Su vida
afectiva es fluctuante y tiene relación con su actividad
delirante; el paciente a veces se torna amenazante,
violento, pero por sobre todo es pueril.
Su conducta en
general y en totalidad se torna sin sentido, incoherente y
tonta, predomina la puerilidad.
En algunos
casos aparecen manierismo y negativismo.
Por regla
general llegan al empobrecimiento afectivo y a la demencia
final.
3. Demencia
depresiva simple
Se llama así a
la demencia estuporosa.
Puede comenzar
en forma lenta e insidiosa, con depresión, trastornos del
sueño, anorexia, ataques epileptiformes o histeriformes, o
bien en forma aguda bajo la forma de estupor
(caracterizado por los fenómenos negativistas, unidos o
alternando con obediencia automática). Puede haber
alucinaciones visuales, auditivas y cenestésicas, pero que
no hacen al cuadro clínico, que es fundamentalmente
depresivo.
Hay ideas
hipocondríacas, de pecado y de persecución, y algunas
veces escasas ideas megalómanas.
La percepción y
la memoria pueden o no sufrir alteraciones, pero a la
larga se nota el empobrecimiento.
Son frecuentes
al principio los intentos de suicidio.
A veces ocurren
períodos de excitación.
Hay excitación
sexual, se tornan sucios e indecentes, deben ser lavados y
vestidos como niños, la voluntad sufre un empobrecimiento.
Pueden aparecer
movimientos estereotipados, manierismo, además de
obediencia automática y negativismo.
En el 10% de
los casos el curso evolutivo es seguido de una mejoría que
puede durar varios años, especialmente en la forma
estuporosa.
El pronóstico
es más favorable que en la hebefrenia.
4. Demencia
precoz depresiva delirante.
Su comienzo es
frecuentemente agudo.
A menudo los
pacientes, después de cambios de conducta, por años se
tornan quietos, depresivos, ansiosos y cansados; se quejan
de cefalea, insomnio, ruidos en los oídos, y dejan de
trabajar.
En forma súbita
o gradual aparecen las alucinaciones, que son numerosas, y
pueden ser visuales, pero especialmente auditivas, aunque
también las presentan cenestésicas, del gusto y del
olfato.
Sus
pensamientos son oídos en voz alta.
Frecuentemente
se ve un desorden de la percepción, la orientación y la
elaboración de las impresiones externas. Parecen tontos,
están confusos y son fácilmente perturbables.
Contrastando
con esto, algunos pacientes hacen cálculos aritméticos
rápidamente.
Los delirios
aparecen desde el comienzo, hay ideas de pecado (han
matado a sus hijos, han destruido la religión), de
persecución, y en los estados más avanzados, ideas
megalómanas.
Algunos tienen
ideas de suicidio, otros asumen actitudes religiosas y
otras veces actitudes sexuales.
La actividad y
la voluntad esta en relación con sus delirios; presentan
también impulsos.
A menudo suele
verse negativismo y flexibilidad cérea.
El curso de la
enfermedad generalmente es progresivo, aunque a veces
sobreviene la mejoría que puede durar hasta varios años,
en que aparece otro episodio que los lleva a un estado
terminal.
Presentan
ataques epileptiformes e histeriformes.
Las demencias
agitadas
Se caracterizan
por estados de excitación severos y que duran largo
tiempo.
Kraepelin las
clasifica en tres grupos; demencia circular, demencia
agitada y demencia periódica.
5. Demencia
circular
El comienzo es
gradual en el 56% de los casos y agudo en el 18%.
Los paciente se
tornan melancólicos, ansiosos, contemplativos,
monosilábicos y expresan sentimientos de muerte. Tienen
insomnio, pesadillas, opresión y están indiferentes.
Muestran aversión al trabajo, a veces se los ve irritables
y violentos, sufren de pobreza del pensamiento, muchos
tienen conciencia de enfermedad y piden ayuda solicitando
su internación. Tienen alucinaciones especialmente
auditivas, algunas de ellas imperativas. Los delirios son
predominantemente de carácter depresivo y de persecución,
y ocasionalmente se ven algunas ideas megalómanas.
El pensamiento
es confuso e incoherente.
Presentan
también cuadros de excitación psicomotriz, impulsivos,
pueden ser peligrosos para quienes lo rodean. Hacen
intentos de suicidio.
Algunas de las
características de la excitación son los movimientos
aislados, repetidos, hacen gestos circulares, adoptan
actitudes teatrales, tienen obediencia automática y
negativismo.
La enfermedad
progresa desde la depresión hasta la excitación.
El curso
evolutivo fue interrumpido en el 56% de los casos por
períodos de mejoría que duran entre 3 y 10 años, luego se
presenta un período de depresión seguido de excitación que
lleva a la demencia.
6. Demencia
precoz agitada
Comienza con un
período de intensa agitación, que pasa directamente o bien
a través de varias remisiones a un período demencial.
Los pacientes
se tornan excitados, irritables, insubordinados y
violentos.
A veces,
bruscamente, aparece una gran confusión. Tienen
predominantemente alucinaciones auditivas, aunque no
faltan las visuales.
La percepción y
el conocimiento de su medio está perturbado, están
perplejos, como perdidos en un sueño, equivocan el nombre
de la gente.
Algunos
presentan confusión aguda, y otros pueden resolver
problemas aritméticos.
El delirio está
vinculado, al comienzo, con el sentimiento de cambio.
Otros expresan
ideas hipocondríacas, de pecado, de persecución y de
influencia, pero las más frecuentes son las megalómanas.
El humor está
en general exaltado. Son indiferentes con respecto a la
familia.
Tienen
excitación sexual, masturbación y tendencias homosexuales.
Se tornan
peligrosos; otras veces corren, saltan, cantan y bailan.
Frecuentemente
se ve obediencia automática y negativismo. Estos cuadros
pueden pasar, luego de fluctuaciones, a estados
terminales.
A veces tienen
períodos de remisión, que duran hasta tres años. La forma
descripta es la que se ve con más frecuencia entre los
nativos de Java.
7. Demencia
precoz periódica
En conexión con
los cuadros descriptos, se ve una forma que sigue un curso
periódico, ya sea en los comienzos o en la totalidad del
cuadro. Dos tercios de los casos ocurren antes de los
veinte años. Algunas veces se inicia a los catorce años,
con intervalos más o menos largos, a menudo de pocas
semanas, y en otras una vez por año.
Los pacientes
se muestran confusos, con estados de excitación que siguen
cursos rápidos.
En las mujeres
suele estar relacionado con el período menstrual (locura
menstrual).
El comienzo es
brusco y corresponde a una excitación maníaca, con
delirios y alucinaciones. El peso del cuerpo baja
rápidamente, pudiendo llevar a la muerte. Los períodos de
excitación duran desde unos pocos días a semanas o meses.
Dos tercios de los casos son mujeres: la periodicidad de
su vida sexual favorece el desarrollo de esta enfermedad.
Al principio se
la vio como forma de psicosis maníaco-depresiva, pero se
diferencia de ésta por la monotonía, el carácter impulsivo
y la pobreza de sentimiento.
8. Catatonía
Bajo este
nombre Kalhbaum describe un cuadro que presenta síntomas
de melancolía, de manía, de estupor y también de confusión
y demencia de curso desfavorable. Además, son
características la presentación de ciertos fenómenos
espasmódicos e inhibitorios, es decir los fenómenos
catatónicos.
En el 41% de
los casos comienza en forma aguda, con un estado
depresivo, en el 31% lo hace en forma insidiosa.
Al mismo tiempo
se ven ideas delirantes de pecado, perjuicio,
hipocondríacas y de influencia. Tienen alucinaciones de la
vista y auditivas, algunas de ellas de características
imperativas.
Al estado
depresivo sigue un estado estuporoso y luego uno de
excitación como la forma agitada descripta.
En estos
últimos estados la actividad está totalmente desordenada.
Se observan estereotipias de actitudes y movimientos.
Entre los
desórdenes volitivos, consigna Kraepelin la obediencia
automática, la catalepsia, la ecolalia y la ecopraxia. En
otros casos se ve negativismo.
Tienen impulsos
suicidas. Muchos pacientes se ensucian con sus propias
heces y orina. Comen solamente cuando no son observados, o
dejan la comida hasta que esté fría.
Los movimientos
de expresión son de los más variados, hacen gestos,
lloran, tienen monotonía, etcétera.
Su lenguaje es
algunas veces rígido, cantan o dan órdenes, otras veces se
trata de un lenguaje frágil y hablan en infinitivo. Se
agregan neologismos y verbigeraciones.
Presentan
estupor. En el curso posterior el estado de estupor sigue
a la excitación, con o sin depresión introductoria.
El paciente se
torna retraído, monosilábico, se hunde en un estado de
fijeza, se para en los rincones, permanece en actitud de
crucifixión con los ojos abiertos o cerrados. Toda
expresión voluntaria está silenciada. El lenguaje, el
comer, la relación con su alrededor, la preocupación por
el cuidado de sus necesidades, todo, ha desaparecido más o
menos completamente.
Presentan
obediencia automática o bien negativismo.
Puede haber un
estupor fláccido y/o un estupor rígido. En el primer caso
predominan la catalepsia, la ecolalia y la ecopraxia.
Algunas veces el paciente no está inmóvil, sino que
realiza movimientos, mueve los dedos como si tocara el
piano.
Permanecen en
mutismo por años, o bien expresan algunas sílabas, otros
hablan en voz muy baja cuando no se los observa. Dejan de
alimentarse.
En los más
severos casos de estupor negativista, los enfermos
permanecen en cama con mutismo, y si se trata de moverlos
se ponen tensos, esto es lo que Kalhbaum llama locura de
tensión, catatonía.
Adoptan una
actitud estatuaria, los dedos se contracturan, los ojos
permanecen cerrados o bien abiertos, con pupilas
dilatadas, su cara es como una máscara.
Pueden pasar
rápidamente de la excitación al estupor.
También hay
estados mixtos. Los pacientes presentan una conciencia
algo obnubilada, aunque a veces pueden realizar cálculos
matemáticos. Algunos, preguntados luego por su estado,
demuestran tener parcial conciencia de su enfermedad,
aunque no de su gravedad.
Los recuerdos
son imperfectos.
El curso
general de las formas catatónicas es muy variado.
La mejoría se
ve en los casos de comienzo depresivo, y pueden durar 20
años y entrar en demencia. El cuadro general es el de una
demencia con negativismo y manierismo.
En el 17% de
los casos se vieron ataques con pérdida del conocimiento.
Las demencias
paranoides
Cuando hay
delirios y alucinaciones acompañándose, o en distintos
momentos, es signo de demencia precoz.
9. Demencia
precoz paranoide grave
Se caracterizan
porque los delirios son acompañados por la peculiar
destrucción de la vida psíquica, en especial por los
desórdenes volitivos y emocionales.
En el 17% de
los casos existen desde la juventud, particularidades del
carácter. En el 30% el comienzo de la enfermedad es de
forma sub-aguda, y en el 7% lo es en forma aguda.
Los trastornos
del comienzo son similares a los de la demencia precoz:
cefaleas, cansancio, aversión al trabajo, irritabilidad,
retracción, sensación de cambio y transformación.
Las
alucinaciones aparecen muy rápidamente. Si bien las tienen
visuales, predominan las auditivas, y no son frecuentes
las del gusto y del olfato.
Sus propios
pensamientos son oídos por otros.
Las ideas
delirantes son de influencia, de perjuicio, hipocondríacas
y de grandeza, estas últimas aparecen tardíamente.
La conciencia
está lúcida.
La actividad
está en relación con su delirio, pudiendo llegar a escenas
de violencia y a intentos de suicidio y homicidio.
En ocasiones se
ve negativismo, obediencia automática y catalepsia. Pueden
observarse estereotipias y verbigeración. El lenguaje es
incoherente, con neologismos. En períodos tardíos se vio
agramatismo, con incapacidad para formar oraciones
gramaticalmente correctas.
El curso más
frecuente es el de la demencia manierista o negativista.
En el 12% de los casos se desarrolla empobrecimiento sin
otro síntoma. El curso es crónico. Es una enfermedad de la
edad media y tardía.
10. Demencia
precoz paranoide mitigada
Presenta los
síntomas paranoides ya citados, pero no existe la
destrucción completa de la personalidad de la forma
anterior, sino una decadencia psíquica con conservación de
alucinaciones e ideas delirantes.
Presenta
alucinaciones auditivas, hostiles. Las visuales son más
raras. Tienen parestesias. Se observan ideas delirantes de
perjuicio, sexuales, de influencia, y en el 50% de los
casos ideas de grandeza.
Son enfermos
lúcidos.
Al principio se
muestran irritables, luego indiferentes.
Algunos tienen
catalepsia, ecolalia, manierismo y actos impulsivos.
El lenguaje
muestra frases con palabras extranjeras y neologismos.
Esta forma
clínica aparece alrededor de los 25 años o aun antes.
El curso es
progresivo hacia la decadencia psíquica.
11. Demencia
precoz con lenguaje confusional
Es un grupo muy
peculiar llamado por Bleuler esquizofasia.
Comienza
generalmente con alucinaciones, ideas de persecución y
varios intentos de suicidio.
La percepción y
la memoria están conservadas.
El humor es
exaltado, irritable o bien placentero.
El lenguaje es
confuso, con neologismo o frases sin sentido.
En algunos
casos existen por muchos años estos estados asociados a
leves períodos de excitación.
Su curso
evolutivo es favorable.
Bibliografía
Trattato di Psichiatria, Dr. Emilio Kraepelin. Traduzzione
sulla VII. Edizione originale par Guido Guidi. Sotto la
Direzzione del Profesore A. Tamburini. Vol. II.
Psychiatrie. Ein Lehrbuch für Studierende un Ärtze, von
Dr. Emil Kraepelin, 8ª edición, III.
Band. II. Teil. Leipzig,
Verlag von Johann Ambrosius Barth, 1913.
Dementia Praecoz and
Paraphrenia, by Emil Kraepelin of Munich, traslated by
Mary Barclay,Robert Krieger Publishing Co., The Huntintung,
New York, 1971.
Tratado de Psiquiatría, Antonio Vallejo Nagera, 2ª
Edición, Salvat Editores, 1949.