SEMIOLOGIA PSIQUIATRICA Y ESQUIZOFRENIA

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Doxografía sobre esquizofrenia1

Hugo Marietán2

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Los conceptos psicopatológicos surgen de la observación clínica

y con esta última han de ser constantemente contrastados.

Kurt Schneider (1)

Resumen

En este ensayo se propone un modelo didáctico sobre la patogenia de la esquizofrenia utilizando como pivote el constructo ‘campo de la conciencia’, al que se le asigna el saber sobre lo que acontece. Se utiliza la metáfora ‘Sistema de Procesamiento’ en alusión a todos los sistemas encefálicos responsables de la captación total de estímulos, su identificación, almacenamiento, asociación, armado y armonización; así como el diseño de rutinas relacionadas, por ejemplo, con el ‘armado’ de las acciones y los pensamientos preformados. Se utiliza el constructo ‘filtro’ para dar cuenta del proceso por el cual se regula el paso de información desde el Sistema de Procesamiento al campo de la conciencia. Se especula, siguiendo estos parámetros, que en la esquizofrenia existe una alteración del filtro, por lo que pasa del Sistema de Procesamiento al campo de la conciencia material no procesado adecuadamente o preformados por vías inadecuadas. Éste sería el mecanismo base sobre el que, con distintos nombres, se describen los llamados ‘síntomas de la esquizofrenia’. Utilizando este modelo se concluye que el esquizofrénico no tiene su Yo dividido, no está alterado su mecanismo de juicio, no es un ‘demente’, sino un enloquecido. Se valoriza, en consecuencia, el tratamiento precoz con psicofármacos y la utilidad de la laborterapia y la psicoterapia adecuada.

Summary

This essay is about a didactic model about the pathogenesis of the schizophrenia disease using as axis a concept ‘the conscience field’. Using the metaphor Processing system to refer all the encephalic system responsible of the hole reception of stimulus identification, storage, association, organization and harmonizing; and also the design of the routines concerning for example: with the organization of the actions and thoughts premaked. Considering the concept filter to understand the process that regulates the passage of information from processing system to conscience field, it is possible that in schizophrenia there is a mistake in this filter. For that reason the material goes directly to conscience field without been processing or doing it incorrectly. This is the main mechanism called by different names to describe the schizophrenia symptoms. Convening with this theory the schizophrenic doesn’t has himselve divided, and he doesn’t lost his mind, he is not a dement. Consequently it’s essential an early psycopharmaco treatment and also adecuate psychoterapy and worktherapy..

Key words

Schizophrenia, conscience field, processing system, filter, pathogenesis..

Introducción

La información (2):

El humano es un objeto que está en lo real y un sujeto que ignora parte de lo real, sabe lo aparente. El hombre como cualquier ser biológico, necesita información para ubicarse en su medio. La información la definimos, de acuerdo al concepto de la física, como el descenso de la incertidumbre, y como un sistema ordenado que se opone al sistema entrópico (caos). El concepto de sistema ordenado lo podemos entender si decimos que solamente aquellas señales que pueden ser ordenadas de acuerdo a nuestro sistema lógico pueden ser entendidas. De la multiplicidad de señales que emanan de la realidad, captamos aquellas que pueden ser decodificadas, es decir ordenadas, a las cuales les podemos dar forma, y eso es información.

La señal proveniente de un objeto, para ser captada, depende de un sistema sensoperceptivo que tiene el organismo para tal fin. Este sistema comienza en los órganos de los sentidos que lleva información  ‘en bruto’ (sensación) al cerebro, donde es procesada y da como resultado la imagen. En consecuencia, la sensación en bruto (S), la estimulación primaria, no da cuenta de la identificación del objeto, necesita sí o sí de otro procesamiento interno para lograrlo, la información almacenada que, por definición, denominamos memoria. Llamamos representación (R) al material mnésico que utilizamos para complementar la sensación e identificar el objeto.

El percepto (P), la imagen resultante, es una combinación entre la sensación y la representación (S+R=P). Se entiende que el percepto es ya una conclusión, un respuesta a la pregunta ¿qué es esto?, un juicio de identificación, un pensamiento.

El campo de la conciencia

Comencemos por el concepto de ‘campo de la conciencia’.

La conciencia en si, no es una función sino un estado energético: hablamos de sueño-vigilia; lo que separa al sueño de la vigilia son distintas activaciones, distintos estados energéticos, entonces, la conciencia en si sería un estado energético de activación que pone en funcionamiento los distintos rendimientos psíquicos.

A lo que conocemos como ‘el darse cuenta’, el saber sobre algo, lo llamamos lucidez, se hace la luz sobre algo. Ahora, por uso y costumbre, el término lucidez suele ser reemplazado por el de conciencia - van a verlo en toda la literatura -, ‘conciencia de’... sobre la base de la etimología de la palabra, ‘con-ciencia’, con conocimiento. Hecha la salvedad anterior, vamos a hablar de conciencia en el sentido estándar y común de la palabra: conciente es aquel que es sabedor de, se es conciente cuando se sabe sobre la cosa.

Dentro de ese contexto, hablamos de campo de la conciencia cuando uno tiene la luz de su conocimiento, de su saber, enfocada sobre algo; fuera de esa ‘región’ se sabe muy poco y, más allá de ese muy poco, no se sabe nada. Cuando hablamos de campo de la conciencia nos estamos refiriendo a un saber nuestro sobre lo que está pasando, se es sabedor de lo que acontece, aunque no conozcan los significados se sabe que algo está pasando.

La incertidumbre

El animal humano tiene características que lo diferencian del resto de los animales: es un animal que conoce la incertidumbre. A partir  de Kant sabe que conoce una parte de la realidad pero también, y he aquí lo estremecedor, conoce que no conoce, y se siente a merced de lo que ignora. Por falla en su conformación perceptiva de especie, puede recepcionar sólo una parte del espectro de señales del medio, pero sabe que no puede recepcionar el resto, que no la conoce. Otra característica es que  no tolera la incertidumbre, porque genera inseguridad, siente que no está controlando la situación, y da lugar al estado afectivo de miedo y a la sensación de tensión. Ante cualquier incógnita que se le presenta necesita tener una teoría que la explique o al menos generar una hipótesis, de elaboración propia o que toma prestada del otro, y que considera conocimientos - esto es lo que yo sé, lo que conozco -, y a las que les da jerarquía de verdad.

Lo humano del hombre es el error y no resignarse a su ignorancia. Por eso no tolera la incertidumbre, el no saber, o al menos el no enmarcar lo que no sabe en una teoría o creencia que, por el momento, artificialmente, baje la incertidumbre, y de esa forma le permita ejercer un control cognitivo, operativo, sobre las cosas. De esta manera la mente, coloca entre paréntesis la incógnita, le da un lugar ‘ordenado’ en su cadena lógica, y puede ‘liberarse’ de la reverberación y dedicarse a otras cosas. La plasticidad de la mente le permite ubicar a lo nuevo dentro de lo no fundamentado, dentro de las creencias: ‘esto es obra de Dios’. Pero lo que realmente va a bajar su tensión sobre el problema es encontrar en los otros el consenso a su hipótesis: aunque tampoco sepan cómo se creo el mundo,  él y los otros, creen que fue obra de Dios. Ahí se ‘archiva’ el problema y eso permite dedicarse a otra problemática.

El consenso

En los hechos cotidianos habitualmente el hombre se apoya en los otros como parámetro de realidad, la realidad humana es una realidad consensuada. Estamos constantemente preguntándonos y preguntando a los otros sobre lo que pensamos acerca de cualquier cosa: “qué te parece tal cosa”, “mirá yo estoy pensando esto qué opinas”, etcétera. Hay una relación muy estrecha con el otro para apoyarnos mutuamente y formar lo que se llama nuestra realidad - el “nuestra” hace a lo compartido por todos, o al menos la mayoría de nuestro entorno.

 Gráfico 1

 

Percepción

Sabemos que una de las entradas al campo de conciencia se da a través de la percepción, veamos dos ejemplos:

1. Vamos a utilizar algo común aquí,  yo les muestro esto (tiza) a ustedes y les pregunto qué es, inmediatamente entra en su campo de la conciencia  y ahí ustedes son sabedores de que yo les estoy mostrando algo. Hacen la relación S+R=P: tienen la sensación (S) van a buscar la representación (R), y llegan a la identificación (P), es una tiza. Como es un hecho muy común que en un aula exista una tiza, no genera ninguna repercusión afectiva.

2. Ahora, si llego a mostrar un objeto que a ustedes les es absolutamente desconocido, o sea, no tienen idea ni de identificación ni de finalidad, evidentemente se establece en el campo de la conciencia  una incógnita, lo mismo que ocurrió con la tiza , pero con la siguiente diferencia: se tiene la sensación (S) y se va a buscar a los almacenes mnésicos una representación (R), algo que pueda ser parecido y nada se encuentra, porque no se han topado antes con tal objeto. Se produce, entonces, la permanencia de la incógnita, lo que implica una incertidumbre. La incertidumbre genera temor y tensión ¿cómo sabré si mis recursos son suficientes si lo que tengo que afrontar no lo puedo conocer? Esta incógnita permanece en tanto y en cuanto persista esta inestabilidad psíquica de no poder cerrar el concepto, permanece hasta que alguien les diga qué es. Se les presta una representación (R) que ustedes no tenían. A partir de ese momento ese objeto es identificado; han aprendido.

Vamos a un ejemplo frecuente.

A ustedes les duele el abdomen, tiene la sensación (S), elabora un R difuso y obtiene un P impreciso, “me duele acá”. Pero la incógnita persiste ¿Qué es lo que me duele? Genera entonces inseguridad y con ella su representante afectivo que es el miedo y su representante físico que es la tensión. Están tensos y miedosos. Se reverbera sobre qué es. Habitualmente que se hace en ese caso: se va al médico. El médico “nos presta” (alquila) su conocimiento, sus R, y nos dice: Este dolor que tenés es tal cosa (P). Y ahora sí, con este préstamo de conocimiento (R), podemos cerrar la ecuación con claridad: S+R=P.

Esta R prestada tiene la característica de ser aceptada cuando le damos la autoridad, la confianza (es un hecho afectivo) a ese hombre validado por la sociedad como sabedor de este tipo de incógnitas. Si el médico no genera esa confianza, no nos cierra la ecuación y vamos a buscar a otro.

El Pensamiento serial conciente (PSC) (2)

El pensamiento es secuencial, pensamos una cosa por vez; es un pensamiento serial conciente (PSC). Es nuestro yo pienso, yo quiero, yo soy actor de mi pensamiento, yo conozco mi pensamiento.

De hecho existen  muchos pensamientos que transcurren por fuera del campo de la conciencia, los pensamientos paralelos no concientes (PPnC): las preocupaciones, problemas no resueltos, etcétera, que se van procesando sin que nosotros lo sepamos. Y que pueden irrumpir en el campo de la conciencia, desplazando al PSC y convirtiéndose ellos, ahora, en PSC, para luego retomar el PSC anterior.

Ese es el mecanismo de la distracción.

 Gráfico 2

 

Las características de la distracción son:

a) que se originan en un PPnC.

b) este irrumpe en el campo de la conciencia.

c) desplaza al PSC.

d) se une a la cadena y pasa a ser él un PSC.

e) el individuo es conciente y actor de esa distracción ‘Yo me distraje’.

f) no es algo forzoso, se da cuando uno relaja la atención voluntaria.

Es el mismo mecanismo de la ensoñación, que puede ser placentera.

¿Qué pasa en la Esquizofrenia?

En la esquizofrenia aparece en el campo de la conciencia -en el lugar en el que se conocen las cosas-, algo desconocido, una sensación no identificada, algo que se sabe que está , pero no se sabe de qué se trata... o sea, lo que aparece en el campo de la conciencia es una incógnita, es lo “nuevo” -en toda la literatura sobre esquizofrenia ustedes van a ver  que los autores dicen “...irrumpen sensaciones nuevas, distintas, absolutamente no conocidas por el paciente”.

 Gráfico 3

El despegue del consenso

En situaciones normales, cuando se tiene una inquietud, una pregunta, una incógnita, se pregunta al otro, ¿qué es preguntar?, es apoyarse en el otro, es decir “yo no sé, pero ¿vos sabés?”, es apoyarse en el otro, es buscar el consenso. En la esquizofrenia de entrada -esto es algo que sería interesante estudiarlo- se produce una ‘ruptura con el otro’, hay una desconfianza básica hacia el otro, “a mí me pasan cosas que el otro no puede resolver, tengo que resolverlas yo”.

En otro artículo sobre pensamientos paralelos concientes (PPC) (3), podrán leer un fragmento de un caso que hace referencia a un chico que está jugando en la computadora y siente una voz que le dice “así tenés que matar a tus padres”. Él recibe el impacto de eso; eso entró en su campo de conciencia , “eso” distinto, raro, “como una voz”. Baja hacia el living, el lugar donde se encontraban sus padres - él estaba arriba, en su cuarto -, pero en lugar de decir “mirá lo que me pasó”, se queda callado meditando qué era esa voz, no lo comenta con el otro.

Este es sólo un ejemplo, lo van a ver en el inicio del brote en muchos casos de esquizofrenia. No hay apoyo en el otro, rompe ese parámetro de consenso, él decide buscar solo la solución a la incógnita “¿qué es lo que me está pasando?”.

Esto produce un reverberación psíquica hasta tanto no se resuelva la incógnita, está tenso, está introvertido, tiene como conducta el aislamiento. ¿Por qué un esquizofrénico se aísla? Para trabajar sobre esa incógnita y para evitar la nueva entrada de información porque ya está abrumado por estas sensaciones nuevas que no puede procesar.

Conductas raras

Estas conductas nuevas, despegue del contacto con el otro, etcétera,  hace que el familiar  comunique que el hijo está raro, que no tiene el patrón habitual de conducta: “...antes era de una manera y ahora está de otra, está raro, distinto, ya no va con ganas al colegio... no rinde las materias, las cosas que antes le interesaban ahora no le interesan, se va a su cuarto, escucha música, cierra las puertas, cierra las ventanas, o se queda simplemente mirando el techo, no come o come poco, está hecho un sucio, no se baña, usa la misma ropa...”. Se produce en el enfermo y alrededor de él un clima afectivo particular al que Schneider (1) nombra como “Humor delirante”. Que desde nuestro punto de vista, esto no tiene nada de delirante: es un  humor reactivo a una situación interna. El humor es la expresión afectiva reactiva a una situación interna que uno la traduce a cierta conducta, si esta reacción es placentera la podemos traducir como alegría y si es displacentera como tristeza, pena o desconcierto.

Si esto de da en la adolescencia, dependerá de la habilidad del terapeuta, poder diferenciar un estado de crisis a partir de un conflicto que no se puede resolver, de un brote esquizofrénico. Ustedes van a notar, a lo largo de su experiencia, que este primer brote suele pasar desapercibido o es tipificado generalmente como una crisis de adolescente, dado que al cabo de cuatro o cinco meses el individuo se recupera algo. A los veinte, veinticinco años aparece un brote más florido semiológicamente, entonces algunos se confunden y dicen “el primer brote apareció a los veinticinco años”, pero si se recaba en la historia del esquizofrénico van a ver que, en la mayoría, hubo una época en que tuvo algunas características semiológicas que permitirán suponer un brote.

Perplejidad

En el esquizofrénico se produce un estado de tensión, de displacer, y de parate psíquico, en el sentido de que al persistir la incógnita su mente está reverberando en busca de resolver este problema.

Ese estado especial donde el paciente no puede ubicar de qué se trata la cosa, y por otro lado no puede ubicarse a sí mismo frente a la cosa, se llama ‘perplejidad’; es una doble incógnita. La repercusión afectiva es de displacer.

Elaboración de hipótesis

Este elemento que se incorporó a su campo de conciencia, a su lugar del saber sobre las cosas, no está ‘armado’ (veremos este concepto más adelante) para ser ubicado dentro del PSC, sino que es algo que está por fuera del PSC, por fuera del ‘yo pienso’, ‘yo actúo’, ‘yo creo’.

Como la explicación no puede ser hallada en los otros, porque se quebró el patrón de confianza hacia los otros, el PSC elabora una hipótesis sobre qué es esto: como decía este chico “para mí, esa voz es la voz del Diablo, de Satanás”, entonces, él (“para mí”), elabora una hipótesis: “es la voz de Satanás”, y encuentra así, él, una explicación. Ya sabe de qué se trata: “es la voz de Satanás”. El saber de qué se trata, por un lado le da temor, porque fíjense de dónde viene semejante mensaje, pero por otro lado le da tranquilidad, porque ya sabe de qué se trata esta incógnita, encontró una hipótesis. Esta hipótesis primera tiene la propiedad de encausar esta secuencia que era caótica y reverberante, encausarla a través del PSC que le presta su discurso a esta sensación nueva y le permite decir “es la voz de Satanás”

 Gráfico 4

El delirio

En general, uno comprende lo que dice el otro en tanto y en cuanto los códigos sean comunes, la temática sea semejante, lo digiere y lo hace de uno, y esto es entender al otro, se ha producido la “comun-icación”. Cuando este proceso no es ‘digerido’, no entendemos, la sensación de lo que escuchamos ‘rebota’, no encontramos códigos como para compartir eso y lo rechazamos y decimos que es un pensamiento absurdo, distinto. Está por fuera de lo que yo habitualmente pienso y de lo que piensan mis semejantes.

Veamos el siguiente ejemplo:

“Como la tierra se está recalentado hay que sacarla de su órbita actual y llevarla a un lugar más frío; para ello se le disparará con cometas o asteroides para cambiar su órbita, con esto se le agregarían seis mil millones de años de vida” (4). Al leer esto la primera conclusión que sacamos es que es un disparate, sin embargo, por ser dicho por ingenieros de la NASA (validados como que saben sobre esto, es decir, están consensuados) le otorgamos cierto crédito.

Pero cuando el terapeuta, u otra persona, es receptor de este mensaje: “me habla Satanás”-dice- “lo que está diciendo es un disparate” ¿Qué significa eso?, que el otro no puede decodificar el mensaje que le está enviando esta persona, entonces, o es algo que no entiende o es un disparate. Si se queda con el concepto de ‘disparate’, técnicamente, lo llama ‘delirio’.

Si van siguiendo la ilación de pensamientos, podrán darse cuenta que la calificación de ‘delirio’ es más una construcción del terapeuta o del otro que del esquizofrénico.

Puestos del lado del esquizofrénico, lo que está haciendo es utilizar su material cognitivo para resolver una incógnita, y ha encontrado a través de su juicio, ha llegado a la conclusión, de que “esto es la voz de Satanás”.

Desde el lugar del terapeuta, escuchar que una persona le dice que le habla Satanás es un disparate, es algo que está “por fuera del surco” de lo habitual, y ese disparate tiene el nombre técnico de delirio. Así el delirio es una conformación técnica del terapeuta que elabora a partir del discurso del  esquizofrénico; es una construcción de a dos. El esquizofrénico, puesto en una isla, solitario, jamás delira ¿quién puede constatar que él delira? Para ser tipificado como delirante, se necesita el concurso del otro. El loco existe en tanto y en cuanto existe el otro.

Lo que está haciendo el esquizofrénico es lo que nosotros hacemos habitualmente cuando tenemos una incógnita: cuando nos preguntamos qué es esto (tiza) elaboramos una hipótesis, la hipótesis es aceptada por todos (consensuada) porque todos conocen este objeto: una tiza. El proceso mental que se realiza es el mismo que realiza un esquizofrénico.

Si siguieron estos razonamientos se darán cuanta  que esto que llamamos, por ahora, delirio, no puede ser nunca “una experiencia primaria” como postulan Schneider y otros. El delirio no puede aparecer porque sí, sino que se debe dar todo el proceso que describimos. Y así el delirio es un epifenómeno del mismo, algo secundario, de menor importancia. Por eso Clérambault (5) decía que cuando aparece el delirio la psicosis ya es vieja.

Resumiendo podemos puntualizar:

1) Lo aparecido en el campo de la conciencia del esquizofrénico se convierte en una incógnita porque no sabe qué es eso.

2) La incógnita es vivenciada por fuera del PSC, se coloca como observador de la cosa, algo distinto a su Yo.

3) No consulta con el otro, pérdida de confianza en el consenso.

4) Hay un parate afectivo, perplejidad.

5) El PSC va a elaborar una hipótesis sobre la cosa.

6) Esta hipótesis sobre lo nuevo llevará códigos nuevos, distintos.

7) Al trasmitirla al otro, este no los puede decodificar en los mismos términos y con los mismos significados.

8) No se produce la comun-icación.

9) El otro elabora una hipótesis sobre el discurso percibido: es un absurdo, un disparate, algo no normal, por fuera de lo común.

10) Un terapeuta tipificaría esto como delirio.

 Gráfico 5

 

Hay momentos en que el esquizofrénico puede criticar acertadamente, por lo cual es como si volviera al surco (de los pensamientos comunes) y se ubica en la misma posición del terapeuta y de los otros. No todo el tiempo delira. El esquizofrénico realiza hipótesis normales, si la materia prima es normal, formada.

Es un hecho de observación común, tanto en  el esquizofrénico como en los intoxicados con drogas que no pueden transmitir la intensidad y calidad de sus vivencias por limitación del lenguaje. De ahí que el esquizofrénico utilice neologismos, palabras que él crea y a las que le da la relación símbolo vivencia, que, desde luego, no puede ser decodificada por el interlocutor.

Un paciente de 20 años decía, luego del tratamiento con olanzapina, “yo veía  las cosas de una manera que no podía decirlas en palabras, yo sabía que usted no me iba a entender. Las cosas tenía una profundidad impresionante. No es que los árboles, las cosas, tuvieran una forma distinta. Sino que las plantas tenían una profundidad y un significado distinto al que tenía antes. Era asombroso, y yo me quedaba contemplando la planta”. Después decía algo que a mi me resulta de poca importancia, dado que es un epifenómeno de este hecho básico, decía que había llegado a la conclusión que si veía las cosas de esa manera, y que los otros no la podían ver así, era porque Dios le había dado esa visión especial para transmitir un mensaje al mundo, de paz, de que cuiden las plantas, etcétera, como una misión. Esto, que nosotros tipificamos rápidamente como un delirio, en la esquizofrenia es lo menos importante.

El juicio no desviado

El juicio es una conclusión sobre algo, “esto es una tiza”, “Juan es bueno”; y, en tanto conclusiones, pueden ser verdaderos o falsos. El razonamiento es un conjunto de juicios que siguen una temática, puede ser correcto o incorrecto.

El esquizofrénico hace toda una serie de juicios y razonamientos acerca de la cosa incógnita. El juicio, el mecanismo por el cual llega a conclusiones, es normal. Aquí llegamos a un choque conceptual con lo clásico: el mecanismo por el cual el esquizofrénico realiza los juicios no está ni desviado, ni alterado, ni disminuido; el juicio del esquizofrénico es normal, y el razonamiento, lo compartamos o no, es correcto, entonces, tiene juicios claros y razona bien. El problema está en la materia prima con que elabora ese juicio, esto que es tan raro, extraño, distinto, le hace crear juicios raros y distintos, hipótesis raras, “es la voz de Satanás”. Ahora, desde el esquizofrénico, escuchar una voz que le dice “andá a matar a tu padre y a tu madre”, algo tan terrible, no puede sino provenir de “Satanás”, o de alguien muy malo - ¿cuál es la imagen del mal por excelencia que tenemos?, Satanás. Entonces, si se sigue el razonamiento del esquizofrénico, los juicios que elabora, tenemos que decir que el juicio está bien, y que la maquinaria, podríamos decir, con que realiza todo ese procesamiento cognitivo, también está bien. Pero, ¿desde dónde es correcto?, desde el lado del esquizofrénico. Es al ponerse del lado del terapeuta cuando viene el choque, y esto porque él no puede decodificar con los mismos códigos, por lo tanto no puede elaborar los mismos juicios, hacer los mismos razonamientos, sacar las mismas conclusiones, en consecuencia, para él, el mensaje del esquizofrénico es incomprensible empáticamente e inentendible cognitivamente, entonces aquí hay un vacío de mensaje, porque no lo puede decodificar.

Varios núcleos delirantes

El esquizofrénico elabora una hipótesis: “es Satanás”, pero con esto no genera una respuesta estable para la incógnita. Entonces esta primer hipótesis que elabora le sirve por un tiempo, durante una etapa, después, como la incógnita persiste, o se agregan otras sensaciones nuevas, entonces su PSC, su ‘yo pienso’, elabora otra hipótesis y emite otra conclusión.

El terapeuta piensa: “primero me dijo que era Satanás, ahora me dice que es tal otra cosa, por lo tanto este individuo no tiene un núcleo delirante, como el paranoico, tiene varios núcleos. Además el contenido no me pareció algo consistente, cerrado, sólido, como que elabora algo pobre, tiene escaso vigor psíquico, (a diferencia del gran vigor psíquico del paranoico)”. Pero esto no es más que una interpretación “ajustada a los libros” del terapeuta. Simplemente el paranoico tiene otro mecanismo.

Paranoia y esquizofrenia

El esquizofrénico no tiene un delirio consistente, sino que va variando a través del tiempo; esto se debe al hecho de que esta incógnita sigue permaneciendo, o se agregan vivencias nuevas, en el campo de la conciencia; esto no es algo que se resuelve en una primera hipótesis, genera una segunda hipótesis, una tercera hipótesis, de ahí que el terapeuta saque la conclusión  de que este tipo de discurso va variando en su temática, y por lo tanto hable de polimorfismo, delirio de varios núcleos, mal sistematizado o asistemático. Esto sucede porque usa como patrón de referencia al delirio del paranoico que tiene un solo núcleo y se va nutriendo, desarrollando, a través de sus experiencias de vida. Es el caso del delirio celotípico, del delirio hipocondríaco, del delirio de persecución, del querellante, del delirio de ser amado, el delirio pasional de Clérambault. Todos estos delirios se desarrollan alrededor de un solo tema. Sistematizado significa que la novela que construye el delirante es buena, tiene su lógica interna, y se conserva a través del tiempo, o sea, siempre dice lo mismo, de la misma manera.

Hay una enorme diferencia entre el paranoico y el esquizofrénico; la diferencia radical consiste en que para el esquizofrénico ese algo que se presenta en su campo de conciencia, del que es sabedor, es distinto a su pensamiento, el esquizofrénico siempre dice “alguien o algo me dice tal cosa... me hacen decir tal otra”, su yo se presenta como mirando, observando, a esa otra cosa que aparece en su campo de conciencia, ajeno a su yo y que de pronto lo invade. Hace una diferencia neta entre su yo y este fenómeno que entra a su campo de conciencia y lo perturba, por eso van a escuchar las conocidas frases: “ellos” “ellos me hacen decir, ellos me dicen, ellos me hacen sentir”. ‘Ellos’ no ‘yo’.

En el paranoico la temática delirante y su ‘yo’ están totalmente consustanciados: “Yo sé -porque el paranoico tiene esa certeza- que...”. Y en función de eso proyecta hacia el exterior y ‘compra’ del exterior lo que el mismo proyectó. De esta manera, podemos decir que el paranoico es un loco, es el que tiene una radical variación de la realidad y está totalmente consustanciado con esa variación.

El esquizofrénico conserva su ‘yo’, y en el campo de la conciencia se siente invadido por estos fenómenos y estas sensaciones nuevas a las que su ‘yo’ trata de explicar, entonces decimos que el esquizofrénico es un enloquecido, por esta profusión que llega a su campo de conciencia y no puede procesar adecuadamente.

Habíamos dicho que el mecanismo que elabora los juicios del esquizofrénico estaba conservado y obviamente el razonamiento. El mecanismo de juicio del paranoico no está conservado, en él sí hay una forma de elaborar juicios absolutamente anómala, su yo está totalmente consustanciado con esa producción y con esas conclusiones, y además tiene la certeza absoluta -la certeza absoluta es el ‘yo sé’ que hace que la producción psíquica tenga la repercusión afectiva que es le certeza, se siente seguro (la seguridad es una cuestión de afectividad) de lo que está haciendo, pensando, y creando. El esquizofrénico, en definitiva, duda de sus hipótesis, y produce una, luego otra, y ahí vemos que endebles son estas construcciones que él hace.

Resumiendo podemos puntualizar:

1) El paranoico tiene plena certeza de la temática en que basa el delirio y la mantiene: “esta mujer me es infiel”; “me persiguen”, “me quieren perjudicar”, “soy amado”.

2) La temática del paranoico está totalmente consustanciada con su Yo, “Yo sé que me persiguen”, “Yo sé que me es infiel”.

3) El ve al mundo desde la perspectiva de su yo ‘alterado’.

4) No tiene ningún conflicto entre su Yo y otra cosa que aparezca en el campo de la conciencia (como es el caso del esquizofrénico), al contrario.

5) La temática es elaboración de su propio Yo ( su PSC), intrínseca de su yo.

Por eso el paranoico es el loco, y el esquizofrénico un enloquecido, un torturado psíquico, por la entrada a su campo de la conciencia  de elementos que no puede terminar de procesar.

El yo no dividido

El PSC del esquizofrénico, el ‘yo pienso’ permanece como “su” yo frente a la incógnita, a lo nuevo, a lo raro, a lo distinto. Ustedes van a ver en pabellones de crónicos, que el paciente, aún viejo y muy defectuado, nos dice siempre lo mismo - y nosotros nunca los escuchamos porque estamos pensado en qué es lo que habíamos leído sobre esquizofrenia para tratar de adaptarlo a lo que estamos escuchando: “doctor yo creo tal cosa y esto no es mío, esto que me hacen decir no es mío, esto que me hacen hacer no es mío”.

Y es que el pensamiento del esquizofrénico nunca se divide, es siempre el mismo, no hay una división del yo, no es en el sentido estricto una esquizo-frenia que es lo que decía Bleuler, no es un yo dividido como decía Ronald Laing (9), no, el yo del paciente se conserva a lo largo del tiempo.

Caso clínico:

En estos párrafos el paciente muestra netamente la conservación de su “Yo pienso”; la diferenciación con el PPC (es él el que las trabaja en mi, pero yo soy yo y yo también tengo que entender), el estado de perplejidad (el lo llama confusión) y el trabajo de elaboración de hipótesis que debe realizar frente al material anómalo: ‘esto no lo entendí mucho todavía’, ‘con los años lo fui entendiendo, ‘eso lo entendí’.

El paciente trae escrito lo que le dijeron las voces:

“Yo soy padre. Yo soy santo. Yo soy cristiano. Yo soy grande. Yo soy simpático.

Yo soy macho, muy macho, y bien macho.

Yo soy dios Jesucristo. Yo soy Cristo tu hijo. Ese mosquito soy yo. Tenés que entender. Yo estoy más allá de todo esto.”

Se le va preguntado por el significado de algunas de las frases:

“¿Yo soy padre?”   “... yo no voy a discutir que lo dice Dios ... Dios y Cristo es lo mismo ...”.

“¿Yo soy cristiano?”    “... glorioso ... no es cualquier cosita barata, no se lo puede avergonzar ...”.

“¿Yo soy macho, muy macho...?”    “... todavía no lo entendí ...”.

“¿Tenés que entender?”    “... para entender todo esto la cabeza hay que usarla ... son tantas cosas, es él el que las trabaja en mi, pero yo soy yo y yo también tengo que entender ...”

“... 10 años atrás  -esto-  lo escuchaba con mi oído espiritual, con los años lo fui entendiendo ...”   

“... Hay una parte en que Dios me habla de fumar, de tomar mate...  ‘Vos tomá mate, fuma, y la radio la manejo yo’ ... no le daba bolilla, tenía confusión ...”.

“... Todo esto no lo entendí mucho todavía, sí que tiene poder... eso lo entendí ...”.   “... Por no darme cuenta, al principio yo tenía mucha confusión, hasta me enfermé de depresión...,  después fui comprendiendo ...”.

A modo de resumen:

Estamos enfocando el concepto de esquizofrenia desde el campo de la conciencia, donde  el esquizofrénico sabe lo que acontece, donde tiene noción de que piensa con su PSC (yo pienso, yo hago). Dijimos que hay PPnC que se hacían PPC (la voz, por ejemplo, cenestesia, cinestesia o algo no definido). De acuerdo a lo que ya hablamos decíamos que la esquizofrenia no era una escisión del Yo, dado que el Yo del paciente se mantiene a lo largo de todo el proceso. Que el esquizofrénico era un enloquecido. Que los procesos del pensamiento, como el juicio y el razonamiento eran correctos, lo que varía es la materia prima con que se hacen esos juicios o razonamientos. También dijimos que, como cualquier otro humano, ante una incógnita elabora una hipótesis. Y que esa hipótesis, como es un intento de explicar algo nuevo para él y para los otros, también va a resultar rara, anómala. Si bien está bien construida estructuralmente, si lo trasmite como discurso el terapeuta no puede realizar la decodificación del mensaje y es calificada como delirante. El delirio, entonces, es una construcción de a dos.

La vivencia de influencia

Ahora vamos a completar con el tema del pensamiento de influencia. El terapeuta etiqueta esto como delirio de influencia, pero lo que el esquizofrénico dice es ‘me hacen hacer’, no dice ‘tengo un delirio de influencia’.

Intencionalidad y armado de la acción

¿Qué pasa con cualquier acción ejecutada voluntariamente? Parte desde la intencionalidad del Yo. ‘Yo quiero ir a la clase del Borda’ ‘Yo debo ir’.

Se ponen en marcha una serie de mecanismos para ejecutar la acción.

Como ejemplo pongamos algo sencillo como el de “Yo quiero caminar hasta ese banco”.

Mi yo genera la ‘intencionalidad’ de caminar hasta allí, pero el ‘armado’ del movimiento, está por fuera del campo de la conciencia. Yo no estoy pensando ahora moveré el pie izquierdo, accionando tales músculos, contrayendo unos y relajando otros, y enviaré más sangre a este miembro. Tendré en cuenta la presión del piso, y el peso que soporta este pié, luego moveré el pié derecho por delante del izquierdo y así sucesivamente. Nadie es conciente, sabedor de eso. Esas son subrutinas mnésicas de movimiento y el armado se realiza por fuera del campo de la conciencia. La intencionalidad parte del yo, del campo de la conciencia, el armado para ejecutar la acción se realiza por fuera del campo de la conciencia .

 Gráfico 6

 

Hay una doble vía, el Yo, por una parte ‘ordena’ realizar la acción, se arma luego el movimiento, finalmente se ejecuta y luego la persona tiene noticias, en su campo de la conciencia, de que se está desplazando. Si bien el armado se realiza por fuera del campo de la conciencia, el hecho de desplazarse entra en el campo de la conciencia, a través de la noticia de que se ha ejecutado la acción. Hay una correspondencia entre la intencionalidad y la noticia de la ejecución del movimiento. Esto no llama la atención, nadie está asombrado de caminar; es algo habitual, rutinario.

Me hacen hacer

Lo que ocurre en el “me hacen hacer” de esquizofrénico  es lo siguiente:

 Gráfico 7

 

1) El armado del movimiento se hace por fuera del campo de la conciencia.

2) El esquizofrénico tiene noticia, entra a su campo de la conciencia, que se ejecutó el movimiento o la acción.

3) El no tuvo la intención de moverse.

4) No existe la correspondencia entre intencionalidad y noticia del desplazamiento.

5) Dado que esto ocurrió por fuera de su PSC, del Yo, el esquizofrénico elabora la hipótesis de “me hacen mover”.

Jaspers(6) transcribía: “No los he leído nunca, ni oído. Vienen sin ser llamados. Me parecen regalados” (Gruhle). “No he gritado en absoluto, rugió desde mí el nervio de la voz” “Las manos se inclinan hacía aquí, hacía allí, yo no las dirijo, y no puedo tampoco contenerlas” (Berze).

El paciente comunica: “por mi garganta me hacen hablar” como en la llamada “alucinación verbomotora”, o “hacen que me quede quieto”.

Un paciente decía: “Una voz me ordenaba mata a tu madre y mi mano se movía hacía el cuchillo, yo no quería, pero me hacían mover la mano”.

Esto de anoticiarse de un movimiento ya hecho, que no pasó por el Yo, el PSC, el “yo actúo”, “yo hago”, lleva al interrogante de por qué se produjo esto y en  consecuencia genera la hipótesis de “me hacen hacer”. Esto comunicado al terapeuta hace que éste elabore la hipótesis del “pensamiento anómalo en forma de delirio de influencia”. como ven es el mismo mecanismo que se repite una y otra vez y recibe distintos nombres.

Los Sistemas de Procesamientos (SP)

Existe como función del encéfalo, el armado de la cosa (la acción, el pensamiento, la identificación, etcétera). A esta función encefálica llamo para ser operativos: Sistema de Procesamiento (SP)

 Gráfico 8

El armado del movimiento se realiza en determinadas áreas del encéfalo (motrices, asociativas, etcétera) que es estudio de los neurobiólogos (10), pero la vamos a llamar SP.

Del exterior captamos, por limitación de especie, sólo una parte de los estímulos que proporciona, aquellos que nos permiten los umbrales de los receptores de los sentidos. Los sentidos están acotados a lo que nos es útil como especie, el resto nos es desconocido, no captado. No obstante ese fragmento de la realidad que captamos es, en cuanto a estímulos, en extremo abundante. Por ejemplo en este momento estamos captando temperatura, posición del cuerpo, múltiples ruidos, todo lo propioceptivo, intensidad de la luz, etcétera ; hay millones de estímulos que nuestros receptores sí pueden captar. Pero si nosotros fuésemos concientes, sabedores, de todos esos estímulos, tendríamos que decodificar cada una de ellos, identificarlos, colocarlos en un encuadre lógico (PSC), darle un sentido. Como esto es tan profuso sería imposible de lograr. Estaríamos paralizados procesando toda esa información y entraríamos en un caos psíquico por no poder, nuestro encéfalo, decodificar todas esas sensaciones. Esta es la razón por la que toda esta información no llega a nuestro campo de conciencia, sino que llega a distintas zonas del encéfalo, que aquí llamamos SP, sistema que selecciona el material que entra, ya sea en función de lo que necesitamos básicamente o de aquellos estímulos que sí o sí lo necesitamos para operar en tanto individuos biológicos frente al terreno, al medio.

El SP, entonces, selecciona estímulos que después van a pasar al campo de la conciencia.

Hay aquí un primer paso que hace a todas las sensaciones que nuestros receptores pueden captar. Un segundo paso que es el trabajo, el armado, la selección, la identificación (S+R=P), que se realiza sobre todo lo captado. El tercer paso consiste en enviar una parte muy pequeña a nuestro campo de conciencia, para que sea colocado por el yo (PSC) en un su sistema lógico, para hacerlo comprensible, y que nos permita operar sobre las cosas

El cuarto paso sería la entrada de esa información ya “filtrada”, acotada, armada, como para que sea “asimilable” por el PSC, el Yo, y así  poder ser utilizada.

 Si ustedes tienen en cuenta esto entonces entenderán que existen zonas del encéfalo (SP) que son hiperconcientes, porque conocen toda la información que proviene de todo lo que es exterior al encéfalo (y en ello incluimos a lo propioceptivo). En esto hay un conocer total, en ese sentido es hiperconciente. Su enorme trabajo consiste en inhibir, anular, disminuir, bajar la intensidad, etcétera, para que de toda esta masa de sensaciones, llegue solamente lo que es útil.

El yo, el PSC, le da un marco lógico, un sentido, a lo que le llega de SP.

Si al campo de la conciencia entra algo que es absolutamente desconocido ¿qué hago?, trato de buscar en las áreas mnésicas si  tienen almacenado algo semejante. En realidad el PSC “interroga” a el SP sobre la identidad de lo llegado al campo de la conciencia.

En el armado trabajan además de la memoria todas las áreas asociativas, imprescindibles para coordinar y armar las acciones, pensamientos, etcétera.

Algunas constataciones de la función del SP:

Normalmente hay varias acciones que implican a los sistemas de procesamiento (SP). Estos son sistemas que no dan cuenta de sí mismos, en consecuencia, no suelen ser captados, son como el ojo, que mira pero no se ve. A continuación algunos ejemplos de este accionar:

a) Introspección

Emitir una auto evaluación del tipo : “Soy una buena persona” implica que hemos realizado varias operaciones mentales:

a) ubicarnos por encima de nuestro Yo, poder “mirarlo desde fuera del Yo”.

b) objetivarlo, es decir tomarlo como “cosa” de estudio.

c) compararlo, utilizar referentes previos, valores, para realizar el análisis.

d) sacar una conclusión (un juicio) “soy bueno”.

e) establecer un “diálogo interno” entre el Yo y “algo” distinto a él.

Estas operaciones se denominan introspección.

b) Intuición

Es la captación inmediata de una situación o el armado de una idea sin que medien los pasos de un razonamiento consecutivo. Es sacar una conclusión inmediata sin haber realizado el razonamiento estándar. La emisión de una intuición suele sorprender al propio emisor, no obstante de tener la convicción interna que “es así”.

Aquí el yo es sorprendido por la aparición el en campo de la conciencia de una idea síntesis. El SP ha armado la conclusión.

c) La inspiración

En varias oportunidades distintos artistas ha narrado experiencias de “momentos” en que su Yo se ve “asaltado” por ideas o imágenes que lo impele a escribir, pintar, ejecutar, etcétera. En tales momentos su yo meramente transcribe el contenido de estas ideas creativas. “Me lo dictaron las musas”. Decía Borges que “le es dado” el principio y el final de un cuento, luego él (su Yo) se limita a buscar el desarrollo, el trabajo de pulido. Por lo general tomamos estas expresiones de los artistas como un gesto de humildad. “Algo” genera estas creaciones.

d) La resolución latente de problemas

Es cotidiano que múltiples problemas de variada temática estén presentes alternativamente en nuestro campo de conciencia. A veces dejamos de “pensar” (lo sacamos de nuestro campo de conciencia) en algunos de ellos por lo dificultoso de su resolución. Pasa el tiempo e, inesperadamente, se nos hace consciente la solución del mismo. Irrumpe en el campo de la conciencia la solución. “Algo” ha estado elaborando paralelamente al campo de conciencia estas soluciones.

e) Las asociaciones

Cuando emitimos un pensamiento automáticamente se asocian ideas relacionadas que lo enriquecen y lo hacen “avanzar” hacía la finalidad. Consecuentemente existen interrupciones a ese pensamiento que aparecen en nuestro campo de conciencia y a las que llamamos distracciones. Es decir el Campo de Conciencia (CC) está continuamente “invadido” por múltiples ideas generadas paralelamente al pensamiento actual (PSC).

f) La meditación ‘profunda’

Los orientales hacen meditación profunda mediante particulares ejercicios de respiración, privaciones alimentarias, aislamiento, posturas para conseguir estados “especiales” de conciencia (que ellos le dan una interpretación mística). Pienso que lo que realizan con esas alteraciones, ya sea por hiperventilación o hipoxia o hipoglucemia, es lograr una mayor apertura de estos filtros que comunican con SP.

g) Por sustancias psicoactivas

También tienen noticias de este funcionamiento encefálico, los que ingieren LSD o mescalina, por ejemplo. Aldus Huxley (7) en “Las puertas de la percepción” narra sus experiencias con la mescalina, con la que conseguía estados especiales de percepción. En ese estado, miraba, por ejemplo un florero sencillo que siempre tenía en el escritorio al que, por las rutinas sensoperceptivas, no le llamaba la atención, y quedaba extasiado ante la belleza de la flor; él le daba una interpretación casi mística a esto, cuando lo que pasaba era esta mayor apertura del filtro hacia SP donde están todas las sensaciones que provienen de esa flor, todos los matices. También cuenta que se miraba el pantalón y quedaba fascinado sus pliegues, le transmitía tanta información y tanto significado le atribuía a esta densidad de información, que quedaba fascinado. Una actividad de contemplación intensa. Las cosas  que son familiares, en estos estados, se les otorga un significado distinto.

h) Por hipnosis

En la hipnosis, se logra un estado especial de apertura hacia el SP, esto permite recabar información ‘olvidada’ por el sujeto despierto, y/o conseguir acciones automáticas que ‘puentean’ al yo (PSC) con recuerdo parcial o sin él de tales acciones.

i) En la epilepsia, sonambulismo, amnesia global

En la epilepsia de tipo psicomotora hay automatismos. La persona se puede trasladar, sin sufrir accidente alguno, a otros lugares y luego se sorprende (su yo) de estar allí. ¿Qué lo guió hasta allí?

El sonambulismo, el armado y ejecución de acciones por fuera del Yo y del campo de la conciencia es otro ejemplo de la actividad del SP.

En la amnesia global el sujeto “no sabe quién es”, falla en la auto identificación, el Yo no puede recuperar las representaciones (R) (el recuerdo, su pasado, lo que él fue), pero sigue con conductas de supervivencia y culturales, se ponen en ejecución rutinas mnésicas de habilidades, de modales, de seguridad.

También el situaciones de extremo peligro, se ponen en funcionamiento automatismos y rutinas de acción por fuera de la intencionalidad del Yo, que son las que, muchas veces, salvan al individuo.

SP y esquizofrenia

Suponemos que en la esquizofrenia hay una alteración en los filtros, y pasa al campo de la conciencia información armada, procesada, pero a destiempo o inadecuada, o pasan sensaciones no identificadas, o rutinas autoejecutables. Cuando pasan estas sensaciones no identificadas ocurre lo que explicamos al principio, la incógnita. Cuando pasan PPnC y se hacen concientes, tenemos por ejemplo, las llamadas “voces” (PPC). Cuando se arman movimientos que no siguen los carriles habituales de la intencionalidad tenemos entonces el “me hacen hacer”.

La ‘voz’

En el caso de “la voz”, que es un pensamiento armado que irrumpe en el campo de la conciencia (PPC), y no ha sido la intencionalidad del Yo (PSC) armarlo, es vista como distinta al Yo y ajena al mismo. Viene de SP sin haberlo ‘solicitado’, de manera anómala (de lo contrario se integraría al PSC y sería considerada como una distracción u ocurrencia), por falla en los filtros.

El armado de “la voz”, PPC, viene con una lógica. El paciente no dice que escucha palabras aisladas, sino     “una voz que le dice...”  y da oraciones como ejemplo. La oración es la expresión gramatical de un pensamiento. La “voz” pasa entonces al campo de la conciencia armada, articulada y en forma de pensamiento (PPC). Llama la atención que en ocasiones el paciente nos dice que él jamás ‘pensaría’ como el contenido de las voces, y en otras, manifiesta que lo que le dicen las voces, él nunca lo supo. Así un  esquizofrénico de 22 años me decía: “me hablan que debo ser socialista no comunista y me explican los valores de ser socialista, me adoctrinan, yo nunca había leído sobre socialismo y nunca me interesó la política, ni he hablado con nadie que sepa de política. Pero ‘ellos’ saben todo sobre socialismo y me lo explican. También me pasa  cuando escucho música. Yo nunca le di bolilla a la letra. Pero ‘ellos’ me la hacen escuchar y me explican qué quiere decir cada frase de la letra. ‘Yo’ lo pienso después y es cierto, es así como ‘ellos’ dicen. ‘Yo’ nunca me hubiera dado cuenta”.

Cuando el filtrado está bien puede pasar de SP al campo de la conciencia un pensamiento armado (PPnC), pero se incorpora al PSC y es tomado como una ocurrencia propia, porque es colocado por el PSC dentro de su formato lógico, le da un significado, y, aunque lo sorprende, lo toma como propio.

Cuando sigue este mismo proceso, pero con el filtro alterado, entra de manera anómala, se vivencia como extraño, distinto, fuera del Yo, como una voz (PPC).

El signo del espejo

El esquizofrénico nos cuenta que a veces se asombra de cosas que son, para nosotros, comunes, banales, familiares. Es porque está con una apertura hacía SP mucho más amplia que el común. Esto puede dar una sobre información sobre los objetos comunes, un tipo de vivencia que deja perplejo al esquizofrénico y hace que permanezca contemplando su rostro frente al espejo largo tiempo tratando de encontrar, sin resultados, qué es lo distinto. Cuando se le pregunta si ve deformado (ilusión) su rostro o manos, dice que no, que son distintas pero no acierta a decir en qué son distintas. Más adelante, puede decir que es el rostro de otro, o bien ilusionar que es más viejo o joven o de otro sexo, o generar hipótesis anómalas sobre esta base.

Huxley anota que, bajo el efecto de la mescalina, en ese estado de contemplación, no le interesaba hacer otra cosa, la sola contemplación lo completaba y le quitaba interés a cualquier otra acción. Esto está muy ajustado al concepto de apatia que usamos para la esquizofrenia.

Con todo lo expuesto podemos decir que la llamada esquizofrenia es una disfunción (de los filtros) que pone en evidencia una función (la de integración y armado que realizan las áreas asociativas) que habitualmente no la hacemos concientes. Esto implica una absorción psíquica por tratar de encontrarle significados a material proveniente de SP que invade el campo de conciencia. En este sentido el esquizofrénico es un enloquecido.

La acción del antipsicótico

Cuando damos antipsicóticos, sobre todo los de última generación, olanzapina, clozapina, risperidona, etcétera, observamos algo muy particular en el esquizofrénico: paulatinamente estas hipótesis anómalas disminuyen, su discurso se asemeja más a un discurso estándar y la conducta, en consecuencia, se aproxima más hacia una conducta común. Nos asombramos de que el esquizofrénico - totalmente encerrado, inútil, diciendo disparates -de pronto diga: “bueno, quiero estudiar tal cosa, o quiero trabajar”- y ese ‘quiero’ no es un mero deseo o una expresión de deseo, sino que lo hace.

¿Qué podemos especular sobre lo que ha pasado? Que la profusión de información anómala hacia el campo de la conciencia disminuye y en consecuencia, el PSC ocupa una parte de su función en explicar estas cosas y el resto lo ocupa para las cosas normales.

El terapeuta, como lo ve con un discurso más cercano a lo estándar, saca como conclusión “el delirio ha disminuido”, “ya empiezo a entender lo que dice este hombre o esta mujer”, “ya mis códigos son semejantes a los códigos que está manejando esta persona”, entones “ha mejorado”, “tiene menos delirio”. Luego vemos al esquizofrénico estudiando en una Facultad, o trabajando.

No es una demencia precoz

Entonces aquí es donde se hace una revisión de los conceptos clásicos: una vez que le bajamos el nivel de información que él no puede procesar vuelve a hacer juicios adecuados. Cuando la materia prima es adecuada los juicios sos adecuados. a) Por esto, el esquizofrénico es un enloquecido. b) No es una Demencia Precoz -ya Bleuler había discutido esto-, porque en la Demencia la base es netamente orgánica, el deterioro permanece, y el defecto en el esquizofrénico -con estas nuevas medicaciones-, disminuye.

El tratamiento

De todos estos conceptos se desprende la importancia de dos cosas: primero, del rápido accionar que debe tener el psiquiatra con la medicación (11), para controlar la entrada de información anómala o distorsionada al campo de conciencia del paciente y, segundo, de la actitud de ayuda del terapeuta.

Hay que acompañar la medicación con psicoterapia de apoyo, seguir trabajando con el paciente, y realizar laborterapia.

Estimulando adecuadamente al paciente le estamos dando información ordenada, ‘masticada’, una ‘papilla’ de información que él puede procesar mejor, ganándole terreno al procesamiento de esta información amorfa y anómala.

En la laborterapia al paciente no se le hace hacer cualquier cosa, no se le dice “acá tenés todos estos elementos, hacé lo que quieras”, se le va indicando que hacer, que no hacer, se lo va guiando. Estas cosas no deben ser raras o estridentes, sino que deben ser cosas sencillas y rutinarias, porque toda cosa nueva genera presencia de incógnita, se contamina con este material amorfo, anómalo. Por eso los profesionales que se dedican a laborterapia deben tener como cualidades la tolerancia, el respeto, la paciencia, el conocimiento adecuado y el amor que lleva implícito toda psicoterapia.

El defecto

a) Suponemos la existencia de una alteración neurobiológica, que produce esta falla en los ‘filtros’, encargados de hacer pasar sólo la información ‘clasificada’, trabajada. Si recibiésemos toda  la información del medio, no nos alcanzaría todo el trabajo cerebral para poder procesarla y quedaríamos paralizados (no podríamos pensar, reflexionar, poner una ‘distancia’, entre la recepción de la realidad y la planificación de la acción, para ejecutar la acción). El filtro, por ahora, es ubicado en algunas regiones cerebrales como el tálamo, por ejemplo.

b) Otro elemento a tener en cuenta, es una capacidad del psiquismo, compartida por todos, que es la capacidad de aprender, el de fijar, de tener hábitos.

O sea, que al elemento anterior, la alteración nuerobiológica, se  le agrega el aprender y generar hábitos. El esquizofrénico se ‘habitúa’ a ser esquizofrénico. Tiene hábitos, memorizaciones, almacenamientos de procesos esquizofrénicos. ‘Aprende’ la esquizofrenia. Estos dos factores dan el estado clínico llamado defecto.

Pienso que con cada ‘brote’ se produce una nueva alteración en estos sistemas encefálicos que llamamos metafóricamente ‘filtros’, lo que produce la sintomatología ‘florida’, la estabilidad del cuadro conlleva un menor nivel de capacidad, dado la profusión mayor de información anómala en el campo de la conciencia.

Un caso:

A veces el diagnóstico diferencial entre un defecto y una oligofrenia no es tan sencillo, sobre todo si no se tiene la información de los familiares que  conocen la evolución. Como en el ejemplo que sigue, en ocasiones los familiares ‘compensan’ los déficit del paciente, en su ‘negación’ del problema.

Recuerdo el caso de un paciente de unos 35 años, casado, que se ocupaba en el barrio de la jardinería, arreglos en las casas, y trabajaba también como servidor de café en un hospital. Concurrió la esposa a consultarme porque decía que estaba insoportable.

La primera impresión sobre este paciente era de una deficiencia mental, de una oligofrenia. Un paciente que hacía tareas menores, no leía, no estudiaba, no era sociable, y tenía de vez en cuando reacciones agresivas, como tratar de golpear a la esposa, romper algunas cosas.

Lo que le llamaba la atención a la esposa era que no se quería bañar: “cuando le insisto mucho, se mete en el baño, abre la ducha, pero lo espío por la cerradura y veo que está sin bañarse, y hace que se baña, y es medio insoportable el olor que tiene, y esta agresivo, etcétera”.

Entonces, le pregunto a ella como era antes.  Dice “yo los conocí a los 28 años”.

- Entonces algún familiar...

- “No, el hermano está en tal lado, la madre murió...”

- ¿Y usted qué sabe de él cuando era joven?

- Nada, porque yo lo conocí de grande.

Él a su vez se estaba atendiendo con psiquiatras del hospital, desde hacía dos años aproximadamente, porque ella le había insistido por esos períodos que tenía de agresividad.

Me dice: “lo que no puede olvidar es a la madre, que falleció hace unos años, y a veces le habla, y esas cosas”.

- ¿cómo es eso de que le habla a la madre  fallecida?

- “A veces está en el baño o en alguna habitación, y es como que le habla: debe ser que la extraña”.

Pido un informe al psiquiatra con el que se estaba atendiendo, quien envía una nota con el diagnóstico de deficiencia mental con rasgos psicopáticos.

En un momento dado ella me dice que él la amenazó con un cuchillo, creía que ella era la madre, y le hablaba como si fuera la madre.

Carlos era una persona de poco hablar, conversaba lo mínimo, monosílabos, largos silencios. En un momento dado le digo:

- ¿Usted que estudios tiene?

- Yo soy seminarista.

- ¿Cómo seminarista?

- Si, tengo tres años de seminarista.

- ¿Usted sabe latín?

- Por supuesto

Entonces voy diccionario Larousse, donde hay frases latinas y le digo ¿qué quiere decir  Elea iacta est?

Contestó: “La suerte está echada, eso lo dijo Julio Cesar cuando cruza el Rubicón, en la Guerra de las Galias. Yo traduje para el Seminario a Virgilio y Horacio”.

No era una oligofrenia sino una esquizofrenia con un defecto grave. La persona que había sido un estudiante brillante, se había transformado en un ser tosco, incapacitado y agresivo.

Le hago llegar inmediatamente una comunicación al médico psiquiatra del hospital diciéndole que el paciente tenía un defecto esquizofrénico grave, etcétera. El médico que lo había atendido dos años, rechazó absolutamente el diagnóstico, entonces lo envía para que lo estudien a una Clínica de prestigio donde le confirman que se trataba de esquizofrenia con defecto, lo que produce un gran desconcierto en este psiquiatra, con muchos años en la especialidad.

Con esto quiero mostrarles lo que pasa por falta de información de lo que era antes el paciente. Yo tuve la suerte de que Carlos habló, porque muchas veces le habrán hecho la misma pregunta.

Estimo que este paciente, de acuerdo al defecto que tenía, estaba en al menos, en un cuarto brote. Y desde ese tiempo permanece internado. Ya no podía ni hacer las tareas menores que realizaba.

A mayor cantidad de brotes, el defecto es mayor.

Otros síntomas

El humor en la esquizofrenia

Humor delirante (Schneider) Trema (Conrad)(8)

Clima afectivo característico de la etapa inicial de la esquizofrenia y reactivo a sus vivencias.

Se distinguen 2 momentos:

1. Perplejidad

Incluye: vivencia de extrañeza, incertidumbre, inseguridad, sensación de peligro, perjuicio, estado especial de tensión, persistencia de incógnitas, autorreferencia (una señal, un mensaje, lo implica), reverberación mental sobre la incógnita, manifestaciones conductuales inhabituales (retracción, introversión, disminución de la actividad, aislamiento, rumiación, interés en lo filosófico, o religioso).

2. Resolución:

Interpretación anómala de lo percibido (IAP ).

Hipótesis anómala: “un pensamiento anormal para algo anormal” (Delirio).

Interpretación Anómala de lo Percibido (IAP)

En este parágrafo daremos nuestro concepto sobre la mal llamada ‘percepción delirante’, que es uno de los ‘síntomas’ con más persistencia que se encuentra en la esquizofrenia; tal es así que en un seguimiento que hizo Cabaleiro Goás (12) de unos quinientos pacientes a lo largo de quince o veinte años... la mayoría seguía presentando percepciones delirantes.

Las características son:

1. el paciente ‘percibe algo’ -gesto, movimiento, actitud, circunstancia- esta percepción es normal, lo que la persona percibe es consensuado, puede ser objetivado por otros: “...si, yo también estoy percibiendo esto”;

2. ‘hay un plus’ que se agrega a lo percibido;

3. realiza una ‘interpretación anómala de lo percibido’ (IAP);

4. siempre es ‘autorreferencial’;