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CURSO SOBRE DEPRESIÓN

Director Hugo Marietan

marietanweb@gmail.com

Epidemiología Depresión

 

En esta entrega hablaremos sobre la epidemiología de la depresión comenzando con el DSM IV, referencia obligada dada la difusión y aceptación de esta obra y continuando con otros trabajos de estadística sobre diversos aspectos de la enfermedad que nos ocupa. A pesar de lo obvio debemos anotar que los valores que se leerán a continuación son sólo referencias, cifras relativas, ya que dependen de variables dispares y sujetas a distorsión desde el momento que no hay un acuerdo definitivo sobre el diagnóstico de depresión y a qué tipo de depresión se hace referencia; por otro lado es imposible controlar la forma de valorar los síntomas por parte de los investigadores y, menos que menos, la manera de expresarlos de los enfermos depresivos.

 

 

 

DSM IV (1)

En el DSM IV se hacen las siguientes observaciones relacionadas con la epidemiología de la depresión.

 

Trastorno depresivo mayor

La característica esencial de un episodio depresivo mayor es un período de al menos 2 se-manas durante el que hay un estado de ánimo deprimido o una pérdida de interés o placer en casi todas las actividades. En los niños y adolescentes el estado de ánimo puede ser irritable en lugar de triste.

El trastorno depresivo mayor (único o recidivante), tanto en adolescentes como en adultos, es dos veces más frecuente en mujeres que en varones. En la edad prepuberal los niños y las niñas están afectados en la misma proporción. Tanto en varones como en mujeres las tasas son más altas en el grupo de edades comprendidas entre los 25 y los 44 años, mientras que tanto en hombres como en mujeres las tasas más bajas se dan en las personas de más de 65 años.

Los estudios del trastorno depresivo mayor han indicado un amplio intervalo de valores para la proporción de la población adulta que padece el trastorno. El riesgo para el trastorno depresivo mayor a lo largo de la vida en las muestras de población general ha variado entre el 10 y el 25 % para las mujeres y entre el 5 y el 12 % para los varones. La prevalencia puntual del trastorno depresivo mayor en adultos en muestras de población general han variado entre el 5 y el 9 % para las mujeres y entre el 2 y el 3 % para los varones. Las tasas de prevalencia para el trastorno depresivo mayor parecen no estar relacionadas con la raza, el nivel de estudios o de ingresos eco-nómicos, ni con el estado civil.

 

Distimia

La característica esencial del trastorno distímico es un estado de ánimo crónicamente depresivo que está presente la mayor parte del día de la mayoría de los días durante al menos 2 años

En los niños el trastorno distímico parece presentarse por igual en ambos sexos y provoca frecuentemente un deterioro del rendimiento escolar y de la interacción social. En general, los niños y adolescentes con un trastorno distímico están irritables e inestables, además de tristes. Tienen una baja autoestima y escasas habilidades sociales, y son pesimistas. En los adultos las mujeres son dos o tres veces más propensas que los varones a presentar un trastorno distímico.

La prevalencia del trastorno distímico (con o sin un trastorno depresivo mayor superpuesto) es aproximadamente del 6 %. La prevalencia puntual del trastorno distímico es aproximadamente del 3 %.

 

Trastorno bipolar I

La característica esencial del trastorno bipolar I es un curso clínico caracterizado por uno o más episodios maníacos o episodios mixtos.

No hay datos que indiquen una incidencia diferencial del trastorno bipolar I en razón de la raza a que se pertenezca. Hay algunos indicios de que, en algunos grupos étnicos y en los sujetos más jóvenes, los clínicos pueden tener una tendencia a sobrediagnosticar la esquizofrenia (en lugar de trastorno bipolar). Aproximadamente el 10-15 % de los adolescentes con episodios depresivos mayores recidivantes presentarán un trastorno bipolar I. Los episodios mixtos parecen ser más proclives a producirse en adolescentes y adultos jóvenes que en adultos mayores. Algunos estudios epidemiológicos recientes realizados en Estados Unidos muestran que el trastorno bipolar I tiene una frecuencia prácticamente idéntica en varones y en mujeres (a diferencia del trastorno depresivo mayor que es más frecuente en mujeres). El sexo parece estar relacionado con el orden de aparición de los episodios maníacos y depresivos mayores. En los varones es más probable que el primer episodio sea un episodio maníaco. En las mujeres es más probable que sea un episodio depresivo mayor. Las mujeres con trastorno bipolar I tienen un mayor riesgo de presentar episodios posteriores (a menudo psicóticos) en el período del posparto inmediato. Algunas mujeres tienen su primer episodio durante el período del posparto. La especificación de inicio en el posparto puede utilizarse para indicar que el comienzo del episodio se produjo en las primeras 4 se-manas tras el alumbramiento. El período premenstrual puede asociarse con un empeoramiento de un episodio depresivo mayor, maníaco, mixto o hipomaniaco ya existente.

La prevalencia del trastorno bipolar I en las muestras de población general varía entre el 0,4 y el 1,6 %.

 

 

Trastorno bipolar II

La característica esencial del trastorno bipolar II es un curso clínico caracterizado por la aparición de uno o más episodios depresivos mayores acompañados por al menos un episodio hipomaniaco. Los episodios hipomaníacos no se tienen que confundir con los días de eutimia que pueden seguir a la remisión de un episodio depresivo mayor. La presencia de un episodio maníaco o mixto impide que se realice el diagnóstico de trastorno bipolar II

El trastorno bipolar II parece ser más frecuente en las mujeres que en los varones. Las mujeres con un trastorno bipolar II parecen tener un mayor riesgo de presentar episodios posteriores en el período inmediato al posparto.

Los estudios en la población general sugieren que la prevalencia del trastorno bipolar II es aproximadamente del 0,5 %.368 Trastornos del estado de ánimo

 

 

Trastorno ciclotímico

La característica esencial del trastorno ciclotímico es una alteración crónica del estado de ánimo y con fluctuaciones que comprende numerosos períodos de síntomas hipomaníacos y numerosos períodos de síntomas depresivos. Los síntomas hipomaníacos son insuficientes en número, gravedad, importancia o duración para cumplir los criterios para un episodio maníaco y los síntomas depresivos son insuficientes en número, gravedad, importancia o duración para cumplir los criterios para un episodio depresivo mayor.

Frecuentemente, el trastorno ciclotímico empieza de forma temprana y algunas veces se considera que refleja una predisposición a otros trastornos del estado de ánimo (en especial los trastornos bipolares). En la población general el trastorno ciclotímico es aparentemente igual de frecuente en varones y en mujeres. En clínica, las mujeres con trastorno ciclotímico pueden ser más propensas a solicitar tratamiento que los varones.

Diversos estudios han sugerido una prevalencia del trastorno ciclotímico del 0,4-1 %. La prevalencia en las clínicas de trastornos afectivos varía entre el 3 y el 5 %.

 

 

Trastorno del estado de ánimo debido a enfermedad médica

La característica esencial del trastorno del estado de ánimo debido a enfermedad médica es una notable y persistente alteración del estado de ánimo que se considera debida a los efectos fisiológicos directos de una enfermedad médica. La alteración del estado de ánimo puede consistir en un estado de ánimo depresivo, una notable disminución de intereses o del placer o un estado de ánimo elevado, expansivo o irritable

Las estimaciones de la prevalencia del trastorno del estado de ánimo debido a enfermedad médica se limitan a los cuadros con síntomas depresivos. Se ha observado que el 25-40 % de los sujetos con ciertas enfermedades neurológicas (que incluyen la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Huntington, la esclerosis múltiple, el accidente vascular cerebral y la enfermedad de Alzheimer) presentarán una alteración depresiva importante en algún momento durante el curso de la enfermedad. En las enfermedades médicas sin una implicación directa del sistema nervioso central las tasas son mucho más variables, y comprenden desde más del 60 % en el síndrome de Cushing hasta menos del 8 % en la insuficiencia renal terminal.

 

Trastorno del estado de ánimo inducido por sustancias

La característica esencial del trastorno del estado de ánimo inducido por sustancias es una notable y persistente alteración del estado de ánimo, que se considera provocada por los efectos fisiológicos directos de una sustancia (por ejemplo, una droga, un medicamento, otro tratamiento somático de la depresión o la exposición a un tóxico). Dependiendo de la naturaleza de la sustancia y del contexto en el que aparecen los síntomas (por ejemplo, durante la intoxicación o la abstinencia), la alteración puede suponer que el estado de ánimo sea depresivo o con una notable pérdida de intereses o del placer, o que sea un estado de ánimo elevado, expansivo o irritable.

 

 

Otros Trabajos

 

Aspectos epidemiológicos generales (2)

En un importante trabajo de recopilación A. Díaz Álvarez y M. de Iceta Ibáñez de Gauna dan la siguiente reseña:

Los trastornos bipolares (TB) son de naturaleza crónica, como refleja la similitud entre las cifras de incidencia y prevalencia a lo largo de la vida (0,4 y 1,6% respectivamente). No se han encontrado diferencias en cuanto a prevalencia con respecto al sexo, raza o nivel socioeconómico. Son de inicio en la juventud, con una edad media de inicio de unos 21 años, y el componente familiar es de gran importancia: los TB tienen mayor prevalencia entre los familiares de primer grado y los descendientes de sujetos afectos tienen mayor probabilidad de padecer un TB, ciclotimia o depresión mayor que los controles. Asimismo, la concordancia entre gemelos monocigóticos supera claramente la de los dicigóticos (70 frente a 20%). Por último, los TB tienen tendencia a la cronicidad, si bien esta tendencia varía según la presentación clínica (de sólo el 10% de aquéllos que únicamente presentan episodios maníacos, pasando por un 20% de los que tienen un episodio de debut depresivo, hasta el 35% de los que sufren episodios alternantes maníaco-depresivos).

El riesgo de padecer una depresión mayor a lo largo de la vida, se sitúa entre el 3-12% según estudios, si bien si considerásemos todos los trastornos depresivos, esta cifra sería doble o triple. Es más frecuente en mujeres (2:1), generalmente aparece antes de los 45 años, y la prevalencia es mayor entre los nacidos después de la 2ª Guerra Mundial. No existen diferencias entre razas o estratos sociales, pero la prevalencia es mayor entre separados y divorciados, y entre familiares de primer grado de enfermos depresivos. Entre el 50 y el 85% de los enfermos recidivan (los últimos estudios hablan de un 85% de recidivas a los 3 años de suspender el tratamiento). Existen diversos criterios a la hora de calificar una depresión como recurrente, pero uno de los más aceptados (si bien es el menos exigente) es del haber padecido dos episodios depresivos en el curso de cinco años, de lo que se deduce que la mayoría de las depresiones serán casi siempre recurrentes. Por último, aproximadamente un 20-30% de los depresivos no-distímicos se cronifican.

La distimia, presentó en el estudio ECA (Epidemiological Catchment Area) una incidencia global de alrededor del 3%. Al tratarse de un trastorno crónico, de inicio en la infancia o adolescencia, las cifras se refieren a prevalencia a lo largo de la vida. Según dicho estudio, un 42% de estos pacientes habían experimentado un episodio de depresión mayor a lo largo de su vida (en estos casos la escuela estadounidense habla de "doble depresión"), por un 75% que presentó otros diagnósticos psiquiátricos adicionales. Es más frecuente entre descendientes de enfermos depresivos, sujetos con estrés psicológico crónico y nivel socioeconómico y/o educacional bajos. Para algunos autores se trataría de una forma incompleta o atenuada de depresión, mientras que otros lo emparentan más con las neurosis y problemas de carácter, o lo consideran secundario a otros trastornos psiquiátricos. La prevalencia es también doble en las mujeres que en los hombres.

El trastorno afectivo estacional (TAE) es aquel en que la fase depresiva aparece al acortarse los días, desde finales del otoño hasta el inicio de la primavera. La prevalencia es mayor en mujeres (diferencias más marcadas, 6:1), con inicio en la infancia o adolescencia. Un gran porcentaje se convierten en bipolares, y aproximadamente la mitad sufren síndrome premenstrual (la CIE-10 lo engloba dentro del trastorno depresivo recurrente). Parece que la incidencia está en relación con el fotoperiodo, lo cual tiene implicaciones terapéuticas (es indicación de fototerapia) y marca una variabilidad geográfica en la prevalencia, siendo esta mayor al aproximarse a ambos polos. Existen además variaciones de carácter estacional en el estado de ánimo, peso, energía y actividad social en una gran parte de la población, pero que no alcanzan la intensidad ni la repercusión de la clínica depresiva.

 

En niños (3)

En un trabajo de V. Azofeifa en España se indica que el 5% de los niños de la población general padece de depresión en algún momento de sus vidas; y que los niños que han vivido bajo tensión familiar, que presentan desórdenes de conducta, discapacidades en el aprendizaje o algún problema de salud tienen un riesgo mayor de padecerla.

La depresión, desorden caracterizado por alteración en el estado de ánimo, acompañada de cambios en el comportamiento a nivel escolar, en el hogar o en la comunidad, está afectando hoy en día a 1 de cada 33 niños y 1 de cada 8 adolescentes. Esta enfermedad puede tener manifestaciones variables, desde sentimientos leves de tristeza hasta grados de depresión severa y suicidio.

 

Adolescentes (4)

Por lo general, la enfermedad depresiva prolongada comienza en la adolescencia o los años de adulto joven. Alrededor del 15 al 20% de los adolescentes en Estados Unidos ha experimentado un episodio severo de depresión, que es similar a la proporción de adultos que sufren de depresión.

Las niñas adolescentes presentan el doble de posibilidades de experimentar depresión que los niños. Entre los factores de riesgo se encuentran eventos de la vida generadores de estrés, en particular la pérdida de un padre por muerte o por divorcio, abuso infantil, atención inestable, falta de habilidades sociales, enfermedad crónica y antecedentes familiares de depresión.

 

En la mujer (5) (6)

El trastorno depresivo mayor es un trastorno frecuente, incapacitante que ocurre tanto en mujeres cuanto en varones pero la tasa de incidencia en la mujer es casi el doble que en el hombre. Tiene una prevalencia-vida estimada de 15%, que en las mujeres puede alcanzar el 25%. En EE.UU. se han realizado estudios que demuestran que cada año aproximadamente 19 millones de personas, o sea, uno de cada diez adultos, sufren de depresión. Casi un 60% de esas personas no obtienen la ayuda que necesita. Con tratamiento, se alivian los síntomas en más de un 80% de los casos. Sin embargo, como a menudo pasa desapercibida, la depresión sigue siendo una causa importante de sufrimiento

 

Ancianos (7) (8) (9) (10)

La prevalecía de la depresión varía en función del medio que estudiemos. La depresión mayor muestra una prevalecía menor del 3% en la comunidad, del 10-16% en unidades de agudos y del 15-25% en residencias. Las llamadas depresiones menores son aún más prevalentes: las presentan un 15-20% de los ancianos en la comunidad, el 40% en hospitales y un 30-50% en instituciones. El diagnóstico de depresión mayor es menos frecuente en la vejez que en otras edades de la vida. Este hecho puede deberse a una mayor dificultad para detectar síntomas depresivos en el anciano, y a cohortes que han sufrido menos factores estresantes. La prevalecía es todavía menor en las edades más avanzadas, frente al grupo global de los mayores de 65 años. En ancianos continúa siendo más prevalente en las mujeres, pero en los varones aumenta proporcionalmente su prevalecía por una brusca pérdida de roles, de modo que a los 80 años pueden sobrepasar a las mujeres. Además, la depresión es más frecuente en ancianos con bajos ingresos económicos, bajo nivel cultural, divorciados, separados y en la población rural

 

La depresión en los europeos de edad avanzada (11)

John Copeland. et.al informan lo siguiente:

Se han analizado los datos obtenidos en nueve centros europeos en los que se ha utilizado la Geriatric Mental Scale (GMS) AGECAT para comparar la prevalencia de los diagnósticos en las personas de 65 años o más no hospitalizadas.

Los niveles del trastorno depresivo fueron: Islandia, 8,8 %; Liverpool, 10,0 %; Zaragoza, 10,7 %; Dublín, 11,9 %; Amsterdam, 12,0 %; Berlín, 16,5 %; Londres, 17,3 % ; Verona, 18,3 % , y Munich, 23,6 % . Al considerar todos los niveles de depresión, se identificaron cinco centros con puntuaciones altas (Amsterdam, Berlín, Munich, Londres y Verona) y cuatro centros con puntuaciones bajas (Dublín, Islandia, Liverpool y Zaragoza).

En el metaanálisis de los 13.808 participantes se observó un nivel medio de depresión del 12,3 % (rango de confianza [IC] del 95 %, 11,8-12,9), correspondiente al 14,1 % en las mujeres (IC 95 % , 13,5-14,8) y del 8,6 % de los hombres (IC 95 %, 7,9-9,3). Los niveles sintomáticos fueron variables en los distintos centros: el 40 % de la población total estudiada en Amsterdam mostró un estado de ánimo depresivo frente a sólo el 26 % en Zaragoza.

Con el objetivo de incorporar los resultados obtenidos en otros centros en los que se han utilizado métodos variables para la identificación de la depresión, se ha desarrollado la escala EURO-D a partir de 12 elementos de la GMS, y se ha efectuado su validación frente a otras escalas y frente al diagnóstico efectuado por expertos. Se ha establecido una solución de dos factores, un «factor de sufrimiento afectivo» y un «factor de motivación». La escala EURO-D ha sido aplicada en 14 encuestas efectuadas sobre población general. La puntuación de la depresión ha presentado una tendencia al aumento con la edad, a diferencia de lo observado con la prevalencia de la depresión. Se han observado grandes diferencias entre los distintos centros en lo relativo a los niveles de depresión no explicados por la edad, el sexo o el estado civil.

Estos datos demuestran que el trastorno depresivo considerado susceptible de intervención terapéutica es frecuente entre los europeos de edad avanzada. Casi con toda certeza, en este momento se están perdiendo oportunidades de administrar un tratamiento efectivo en estos casos. Los niveles de sintomatología depresiva varían significativamente entre los centros con puntuaciones altas y bajas, lo que ha estimulado la realización de la fase siguiente de este estudio, es decir, la evaluación de los factores de riesgo en Europa.

 

Menopausia y depresión (12)

En un reciente estudio que se publica en la última edición de la revista “Archives of General Psychiatry” se evalúa la relación entre la menopausia y la depresión.

Los autores realizaron evaluaciones hormonales a una muestra de 218 mujeres de Filadelfia en un período total de 4 años. Se evaluó mediante análisis el estado de las hormonas reproductivas, el estado menopáusico y los factores predictores del estado de ánimo. Ninguna de ellas tomaba tratamientos hormonales ni padecía ningún trastorno mental.

Los resultados obtenidos indicaron que aquellas mujeres que se encontraban en el periodo de transición a la menopausia tenían mayores probabilidades de padecer síntomas depresivos. Y tras la menopausia los síntomas depresivos disminuían.

Las mujeres premenopáusicas tienen una mayor probabilidad de padecer síntomas depresivos.

 

 

 

 

 

Bibliografía

1) DSM IV, Editorial Mason, Buenos Aires, 1995

2) A. Díaz Álvarez y M. de Iceta Ibáñez de Gauna, en:

http://www.sepsiquiatria.org/sepsiquiatria/html/informacion_sociedad/manual/a8n4.htm

3) Azofeifa, Verónica, Depresión en niños, en

http://www.solonos.com/articulo/27/psic.artic.300902

4) Elizabeth Hait, M.D., Department of Pediatrics, Rainbow Babies and Children's Hospital, Case Western Reserve University, Cleveland, OH. Review provided by VeriMed Healthcare Network., www.monografia.com

5) Blehar MC, Oren DA. Gender differences in depression. Medscape Women's Health, 1997;2:3. Revisado de: Women's increased vulnerability to mood disorders: Integrating psychobiology and epidemiology. Depression, 1995;3:3-12.

6) Cyranowski JM, Frank E, Young E, Shear MK. Adolescent onset of the gender difference in lifetime rates of major depression. Archives of General Psychiatry, 2000; 57:21-27.

7)  Lebowitz BD, Pearson JL, Schneider LS, Reynolds CF III, Alexopoulos GS, Bruce ML et al Actualización y tratamiento de la depresión en los ancianos. JAMA (ed. esp.) 1998; 7: 162-167.

8)  Koenig HG. Late-life depression: How to treat patientswith comorbid chronic illnes. Geriatrics 1999;54(May):56-61.

9) Koenig HG, Blazer DG, Hocking LB Depression, anxiety and other               affective disorders. En: Cassel CK, Cohen HJ, Larson EB, Meier DE, Resnick NM, Rubenstein LZ et al, editores. Geriatric medicine (3.ª ed.). Nueva York: Springer-Verlag, 1997; 949-965.

10) NIH Consensus Panel on Diagnosis and Treatment of Depression in Late Life Diagnosis and treatment of depression in late life. JAMA 1992; 268: 1018-1024.

11) John R.M. Copeland; Aartjan T.F. Beekman; Arjan W. Braam...(et.al), World Psychiatry. 2004 ABR;2

12) Ellen W. Freeman, PhD; Mary D. Sammel, ScD; Li Liu, MD, MS; Clarisa R. Gracia, MD; Deborah B. Nelson, PhD; Lori Hollander, BA,  Hormones and Menopausal Status as Predictors of Depression in Women in Transition to Menopause, Archives of General Psychiatry. 2004 ene;61, http://www.psiquiatria.com

 

 



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