CURSO SOBRE DEPRESIÓN
Director Hugo Marietan
marietanweb@gmail.com
Acerca del
par conceptual: endógeno-exógeno
Hugo Marietán
Creemos
necesario abordar los conceptos de endogeneidad que,
aunque desplazados en la nomenclatura del DSM, continúa
vigente en varios pensadores de la psiquiatría. El tema es
complejo y de difícil lectura, pero, sin dudas,
enriquecedor.
Cuando J.J.
Moreau (de Tours) (12, 8, 13) inició en 1836, un viaje
"terapéutico" por Egipto y Asia Menor, con uno de sus
pacientes, seguramente no imaginó la importancia histórica
del mismo en el bagaje conceptual de la Psiquiatría. Este
discípulo de Esquirol, aferrado a la metodología médica
("La locura es una afección nerviosa pura y simple, el
médico debe usar con ella las armas de la medicina"), tuvo
el encuentro con una droga nueva para él, el hachisch,
pero de uso cotidiano en los países que él visitaba.
El resultado
de sus experiencias y observaciones lo plasmó en dos
textos: "Investigaciones sobre la alienación mental en
Oriente" (1843) y "El Hachisch y la alienación mental",
donde puede comprobarse que una droga, una sustancia
externa, algo endógeno, puede producir en una
persona la misma sintomatología psicótica que él había
observado en muchos de sus pacientes del servicio de
Esquirol. Contaba ahora con una droga con la que podía
producir psicosis experimentales y poder conocer así "la
fuente primitiva de todo delirio".
El concepto
de lo endógeno como "productor" de psicosis, se vio
reforzado con los trabajos de Magnan sobre el alcoholismo,
de Hufeland sobre la dipsomanía, de Magnus Huss sobre el
alcoholismo crónico, de Wernicke sobre la alucinosis
alcohólica, de Korsakoff sobre la psicosis alcohólica con
polineuritis; también los trabajos de Heinrich Laehr
(1872) sobre el morfinismo. En conjunto fundamentaron el
concepto de psicosis exógenas, es decir, producidas por
venenos o infecciones, concepto que ya había hecho notar
Casal, siglo XVIII, cuando se ocupó de la reacción
psicótica que producía "el mal de la rosa" (pelagra).
Pero hay que
esperar hasta 1912 cuando Karl Bonhoeffer (1868-1948) con
su trabajo "Las psicosis consecutivas a infecciones
agudas, enfermedades generales y enfermedades internas",
aparecido en el Handbuch der Psychiatrie, de Aschaffenburg,
sistematiza (4):
"Al
considerar en su conjunto las alteraciones psíquicas
sintomáticas que hemos descrito, destaca con especial
claridad, en mi opinión, un aspecto. A la múltiple
variedad de las enfermedades básicas corresponden una gran
uniformidad de los cuadros psíquicos. De ello se deduce
que nos hallamos ante formas típicas de reacción psíquica
que se muestran relativamente independientes de la
especial modalidad de la noxa. Tanto las enfermedades
infecciosas como las enfermedades somáticas que conducen a
un agotamiento, las autointoxicaciones procedentes de las
más diversas enfermedades orgánicas, muestran
esencialmente perturbaciones psíquicas análogas. Creemos
pues justificado hablar de tipos de reacción EXOGENA
psíquica, ya que también las intoxicaciones crónicas, los
traumas cerebrales graves, las hiperemias por
extrangulación, pueden mostrar cuadros agudos análogos".
El concepto
de endógeno, como lo caracteriza Bonhoeffer parte
de la concepción de que el cuerpo constituye un ámbito
exterior en relación al cerebro y muy especialmente, de
aquello que se designaba como "psique". Una noxa exógena
sería algo que, partiendo del ámbito somático exterior al
cerebro, penetraría nocivamente en éste y en la psique.
Pero son considerados perjuicios exógenos, aquellos que,
originados en el ambito del cuerpo, conducen a
trastornos psíquicos. De tal manera no serían consideradas
exógenas las reacciones psíquicas del tipo de las
depresiones reactivas, o el estupor por espanto.
Es de
destacar el concepto causal tripartito: el cuerpo, el
cerebro y la psiquis, como tres ámbitos distintos; y así
lo expresa Manfred Bleuler, uno de los continuadores de
Bonhoeffer:
"... existen
alteraciones somáticas de índole general que
ejercen una influencia sobre la psique a través del
cerebro"
Y da el
ejemplo de las glándulas endócrinas que siendo
"periféricas con respecto al cerebro, ejercen a través de
éste una acción sobre la psique".
Pero al
aislar lo psíquico de lo cerebral, caen en el
cuestionamiento de si se debe llamar exógenas a
aquellas enfermedades del cerebro (tumores,
traumatismos, alteraciones vasculares) que tienen efecto
sobre la psique, ya que:
"las noxas
procedentes de la esfera somática extracerebral influyen
sobre la psique a través del cerebro, aparece claro que lo
efectos sobre la psique de las enfermedades cerebrales
agudas son idénticos a los producidos por enfermedades
extracerebrales agudas"
Para evitar
este planteamiento Ewald propone reservar el término
"exógeno" a las "noxas que atacan al cerebro y a la psique
a partir de la esfera extracerebral" Gruhle limita más el
concepto y llama exógeno "a los trastornos en los que los
hallazgos patosomáticos sólo son exógenos con respecto al
cerebro".
La teoría de
la Degeneración como génesis del concepto de endógeno:(l,
3, 8)
Esta teoría
propuesta por B.A. Morel (1809-1873) en 1857 ("Tratado de
las degeneraciones") y en 1860 ("Clasificación de las
enfermedades mentales") denominaba Degeneración a la
desviación malsana de un tipo primitivo ideal. Cree en la
herencia de la locura y en la predisposición hereditaria
mórbida (aunque estos conceptos ya habían sido esbozados
por Pinel, y más categóricamente por Esquirol: "de todas
las enfermedades, la alienación mental es la más
eminentemente hereditaria"). Para Morel esta desviación
comienza con el pecado Original.(2)
Este sesgo
religioso es podado por Magnan (1835-1916) quien en 1881
en su "Clasificación de las enfermedades mentales"
sistematiza, con gran aceptación en su tiempo, la teoría
de la degeneración, enmarcándola dentro de la Teoría de la
Evolución de Darwin: "la degeneración se produce en los
generadores inmediatos, como consecuencia de la lucha por
la vida". Y basa la teoría en cuatro postulados:
1.
Predisposición (hereditaria)
2.
Desequilibrio (en las funciones mentales)
3. El estigma
(todo degenerado tiene un estigma físico o mental)
4.Síndromes
episódicos (descompensaciones) como por Ej. Bouffee
delirante.
Paul Julius
Moebius (1853-1907) traduce en 1891 al alemán las
"Lecciones Clínicas de Magnan", adhiere a la teoría de la
degeneración como etiología de las enfermedades mentales y
propone en 1893 ("Abriss der lehre von den
Nervenkrankheiten", Leipzig, 1893) la división de las
psicosis en dos grupos: Endógenas y Exógenas. Llamó
endógenos a aquellos trastornos psíquicos que tienen
como causa una predisposición genética que se desarrolla
en el curso de la vida espontáneamente o bajo la
influencia de factores externos específicos. La
degeneración, en cuanto "desviación del tipo en sentido
desfavorable", es la base patobiológica de los trastornos
mentales. Lo endógeno remite, pues, a una
predisposición hereditaria en cuanto condición previa
etiológica de diversas formas de manifestaciones de
anormalidad psíquica. Lo exógeno es aquel trastorno
psíquico causado por factores que afectan al individuo
desde el exterior.
En la sexta
edición de su Tratado, Kraepelin (3), en 1899, incorpora
los términos exógeno-endógeno.
El grupo de
las enfermedades endógenas comprende el anterior grupo de
las psicosis degenerativas:
1) Locura
maníaco depresiva 2) Paranoia 3) Neurosis generales
4) Estados
psicopáticos 5) Detención del desarrollo psíquico.
El grupo de
las psicosis exógenas comprende:
a) Productos
de factores toxoinfecciosos:
6) Locura
infecciosa (delirium febril) 7) Locuras de agotamiento
(delirio agudo, amentia, neurastenia adquirida) 8)
Autointoxicaciones (Locuras tiroideas).
b) Producto
de supuestas lesiones del cerebro:
9) Demencia
paralítica 10) Locuras de las lesiones del cerebro 11)
Locuras de involución (melancolía, delirio de perjuicio
presenil, demencia senil).
La Demencia
Precoz queda fuera de estos dos grupos: su terminación
deficitaria hace sospechar la existencia de lesiones
cerebrales, sus formas de inicio hacen sospechar un factor
auto-tóxico (metabólico), por lo que queda en una
situación intermedia.
El
pensamiento de Störring
(10)
Para G.E.
Störring, "exógeno" es todo lo que, a pesar de una
disposición mental o cerebral sana, conduce a trastornos
mentales. Por lo tanto, los trastornos mentales exógenos
no presumen una disposición patológica o bien tal
disposición retrocede tanto a un segundo plano que no es
necesario siquiera tenerla en cuenta. La lesión que viene
del exterior (el exterior de la vida mental, del cerebro,
del cuerpo) es aquí la causa propia y fundamental del
trastorno.
Störring
considera como "endógenas" a todas las enfermedades cuya
causa radica en una 'disposición' deficitaria; por lo
tanto no se pueden atribuir a factores surgidos del mundo
externo (psíquicos o físicos); en general, tales causas
parciales son inexistentes; así son endógenas las formas
de manifestación maníaco-depresiva, la esquizofrenia y la
epilepsia genuina, las personalidades anormales
(psicopáticas y los estados de debilidad mental
heredados).
Esta
disposición deficitaria es el factor causal más importante
y se debe a una disposición hereditaria alterada, a
una constitución patológica. Se llama constitución
de un organismo al "conjunto de sus propiedades
morfológicas funcionales y evolutivas, en la medida en que
son heredadas o heredables, es decir, que están
ligadas a su estructura genotípica" (E. Kahan) .
Constitución
se opone a constelación del organismo, que es "el
conjunto de sus propiedades, en la medida en que son dadas
por factores externos que influyen, es decir, por el mundo
circundante".
Dado la
proximidad de este concepto con el de "degeneración"
(Morel Magnan) que ya lo había ligado Moebius, como vimos,
Storring se ve obligado a aclararlo:
"Se llama
"degeneradas" a las familias o a las personas en las que
se encuentran propiedades anormales congénitas
(hereditarias) o trastornos psíquicos endógenos. Se
debe subrayar especialmente la inferioridad de la
disposición; lo mismo que a los signos de degeneración
corporales, se ha prestado atención a los signos de
degeneración mental, como por ejemplo, desproporción
entre estímulo y reacción psíquica, falta de armonía
interna, y de madurez psíquica espiritual, fatigabilidad
excesiva y tendencia a la distimia, insuficiente fuerza de
voluntad o constancia, vida instintiva anormal, así como
un gobierno anormal y confuso de la propia vida, derivadas
de tales manifestaciones. Vemos que el concepto de
degeneración es más o menos equivalente al de personalidad
psicopática, de modo que su uso resulta innecesario".
Los conceptos de K. Jaspers y de K. Schneider
Karl Jaspers
descalifica la cuestión al formular que: (7)
"las grandes
psicosis endógenas son enfermedades cuyo fundamento
somático es desconocido, mientras que las enfermedades
orgánicas del cerebro como tales, son conocidas; entre
otros tienen también síntomas psíquicos. El problema está
en saber si esta oposición burda es sólo provisoria, hasta
que también los procesos mórbidos somáticos -que actúan en
el cerebro- de las psicosis endógenas sean conocidos o si
también aquí queda en pie entonces una distancia
fundamental."
K. Schneider
(9) entiende por exógeno algo corporalmente exógeno
y no emplea jamás tal expresión en el sentido de lo
reactivo vivencial psicógeno, motivado. Y aclara que tales
denominaciones (exógeno-endógeno) se han convertido
en designaciones de cuadros clínicos psicóticos, es decir:
del aspecto psicopatológico de psicosis (exactamente igual
que orgánico y sintomático); lo cual ya nada tiene que ver
con el origen exógeno o endógeno, y da el siguiente
ejemplo:
"El delirio
urémico, según su aspecto, se trata de una psicosis
exógena, más no de una enfermedad exógena, sino
endógena. Esto también es válido con respecto a la mayoría
de los tumores cerebrales. Las psicosis traumáticas
infecciosas, tóxicas, parasitarias son en ambos sentidos
'exógenas'".
Da también
los siguientes criterios para admitir una psicosis
somáticamente fundamentada:
1º. La
presencia de importantes hallazgos somáticos
2º. Una
relación cronológica evidente entre los hallazgos
somáticos y la psicosis
3º. Un cierto
paralelismo en los cursos de unos y de otra
4º. La
existencia de cuadros psíquicos de índole similar a los
que estamos habituados a ver también en las lesiones
corporales conocidas es decir, "exógenos" u "orgánicos"
Schneider
limita el término "psicosis endógenas" a aquellas que no
se les conoce, en absoluto, causa somática alguna. Es
decir, son psicosis sin base somática (al menos por lo que
se sabe hasta ahora). Y en ella incluye a la Esquizofrenia
y la Ciclotimia, pero aclara:
"sospechamos
que los cuadros clínicos esquizofrénicos y ciclotímicos
constituyen síntomas de enfermedades somáticas aún
desconocidas (en la enfermedad se trata siempre de algo
corporal)"
Pero en
sentido estricto, lejos de las sospechas, las psicosis
endógenas son solo un:
"conjunto
psicopatológico constituido por un estado clínico y un
curso"
Es decir, al
desconocer lo etiológico, "endógeno" pasa a nominar
una categoría psicopatológica. Esta reformulación de lo
endógeno (sacarlo del plano etiológico y pasarlo al
plano psicopatológico) le hace plantear la duda:
"¿Qué
significa síntoma en estas psicosis endógenas, es
decir, no somáticamente fundamentadas?"
Ya que
síntoma en medicina, es el referente de una enfermedad
(somática) para las psicosis endógenas, estructuradas
desde puntos de vista estrictamente psicopatológicos,
"síntoma" lo equipara a "rasgo", así el "Robo de
pensamiento" es un rasgo que se da con mucha frecuencia y
que, por lo tanto, destaca. Y si por este rasgo denomina a
una psicosis como "Esquizofrenia", es sólo de manera
convencional, consensuada.
El Endon,
según Tellenbach
(11, 12)
Para Huber
Tellenbach (1966), existen en Psiquiatría tres campos
causales:
-Somático
-Psicógeno
-Endógeno
(Endon)
Los fenómenos
que aparecen en las transformaciones endógenas remiten en
ese sentido al ENDON como origen. Así el Endon se
manifestaría en:
-El acontecer
vital en su ritmicidad y en el modo de su fluir, de la
cinesis
-En el
carácter global de las transformaciones psicóticas (que se
revelan en la totalidad de las manifestaciones vitales)
-Las
metamorfosis del acontecer vital, metasomáticas,
metapsíquicas, en cuanto a su vinculación a niveles de
maduración
-La
reversibilidad de las transformaciones psicóticas (sobre
todo en las psicosis maníaco-depresivas)
-La herencia
como capacidad específica de troquelado y tendencia a la
transformación
Todo esto
está sometido a la determinación de lo involuntario; que
concibe como carácter de acontecer interno de ser hombre,
un acontecer que se manifiesta sobre todo en los "procesos
de maduración, tan difícilmente captables", que se
diferencian tan claramente de los "desarrollos propiamente
dichos" debidos a la experiencia y a la ejercitación.
Es sobre todo
en estas etapas o saltos de la maduración en los que se
advierte algo decisivo con respecto a la comprensión de la
endogeneidad. En este intento de determinación metágena de
lo endógeno, de espacializar lo endógeno y
ubicarlo en una región "donde la naturaleza y el cosmos se
limitan mutuamente", corresponde un análisis antropológico
existencial.
A modo de
conclusión
Se ha tratado
de dar un panorama histórico y/o conceptual de los
términos endógeno y exógeno en Psiquiatría, a
través de las distintas escuelas o modos de pensamiento
que los utilizaron ya como explicación causal, ya como
manifestación psicopatológica o como determinación
metágena.
Con lo que
queda demostrado que cuando utilizamos estos términos
debemos señalar el marco referencial de los mismos a fin
de evitar la consiguiente confusión.
Los conceptos
endógeno-exógeno son tributarios de la teoría de la
degeneración y de las experiencias con sustancias tóxicas
que afectaban al Sistema Nervioso Central. Lo endógeno,
por ejemplo, es considerado tanto como factor etiológico,
psicopatológico, o como adjetivo para clasificar tipos de
Psicosis, de acuerdo a los distintos autores. Se concluye
que estas denominaciones son provisorias hasta que futuras
investigaciones aclaren la etiología y patogenia de las
enfermedades mentales.
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