CURSO SOBRE DEPRESIÓN
Director Hugo Marietan
marietanweb@gmail.com
Los signos y
síntomas (segunda parte)
Afectaciones (2º)*
Fracaso
El fracaso
conlleva la realización de la acción, que se ve malograda.
Está asociado siempre con la decisión de la persona, que
es voluntaria y consciente. La acción es malograda por
improvisación, ineptitud, falta de cálculo,
sobredimensionamiento de posibilidades externas o propias
del ejecutor, confianza en el azar, etcétera. Es decir, en
el fracaso la persona interviene activamente, es
responsable. En el fracaso la acción es llevada a cabo,
pero con un resultado adverso al esperado, que pudo
evitarse. Por eso el resultado psicológico es la culpa y
consecuentemente la pena y el autorreproche. Como consuelo
queda algunas veces el hecho de haberlo intentado. Deja
siempre la enseñanza sobre el error cometido; que éste
pueda ser ignorado, asumido, negado o proyectado corre por
cuenta de la capacidad de la persona. Ante el fracaso la
persona puede desalentarse hasta abandonar el objetivo o
hacer un nuevo intento compensando el error hallado.
Tomado positivamente, el fracaso templa el espíritu, hace
que el individuo se cargue de bríos y comience la lucha
otra vez; es el caso del científico que falla en sus
experimentos, del artista que no consigue plasmar su obra,
del estudiante que da mal un examen, pero que persisten
hasta el logro de sus objetivos. Tomado negativamente es
un veneno mental que puede llevar al abandono de otros
proyectos posibles, a la justificación de un desempeño
mediocre, al pesimismo y a la depresión.
Frustración
Frustrar es
dejar sin efecto un propósito contra la intención del que
procura realizarlo. Privar a uno de lo que esperaba. En la
frustración la acción no se lleva a cabo o ni siquiera
empieza a ejecutarse por influencia externa. Existe un
obstáculo insalvable ante el propósito. Genera en la
persona la vivencia de "no poder", de impotencia y
consecuentemente de rabia.
Conflicto y
frustración
Para algunos
autores el conflicto es un tipo particular de frustración,
dependiendo de la naturaleza del obstáculo. Cuando el
conflicto pone en juego intereses vitales para el
individuo, y éste no encuentra la respuesta adecuada para
resolverlo, se produce la frustración.
Colacilli de
Muro,(6) partiendo de la base de que todo conflicto
implica un enfrentamiento (de causas, motivos, razones,
fuerzas, intereses, valores, etcétera), los clasifica de
la siguiente manera:
1) Conflicto
de negación o prohibición: A este grupo pertenecen todos
los conflictos suscitados por una prohibición.
2) Conflicto
de incompatibilidad o contrariedad: No es posible aceptar
dos situaciones simultáneamente, pero es posible rechazar
las dos al mismo tiempo. Ejemplo: una mujer es invitada a
la vez por dos amigos a lugares distintos.
3) Conflicto
de inclusión o subcontrariedad: Pueden ser aceptadas las
dos situaciones simultáneamente, pero no es posible
rechazar las dos simultáneamente (si se rechaza una, debe
aceptarse la otra). Ejemplo: un padre le propone a su
hijo: "Si quieres seguir viviendo en casa tendrás que
trabajar o estudiar". El hijo puede decidir trabajar y
estudiar, pero no puede rechazar las dos propuestas
simultáneamente.
4) Conflicto
de implicación directa o subalternación: Ambas situaciones
pueden ser simultáneamente rechazadas, pero la aceptación
de la primera obliga a la aceptación de la segunda.
Ejemplo: un estudiante no quiere estudiar para un examen y
tampoco desea reprobar. Si elige presentarse sin estudiar,
también debe aceptar la consecuencia de desaprobar.
5) Conflicto
de transposición o subordinación: Ambas situaciones pueden
ser simultáneamente aceptadas, pero si se rechaza la
primera, debe rechazarse la segunda. Es lo inverso al caso
anterior. Ejemplo: un empleado debe realizar un curso de
perfeccionamiento para obtener un ascenso jerárquico. Si
resuelve no hacer el curso no puede pretender el ascenso.
6) Conflicto
de conjunción o iteración: dos o más situaciones deben ser
aceptadas o rechazadas simultáneamente; si una de ellas es
aceptada (o rechazada) anula el efecto de todas las demás.
Ejemplo: en las cláusulas de una capitulación, el vencedor
impone al vencido (so pena de destrucción total) lo que
debe hacer o lo que le está prohibido realizar.
7) Conflicto
de equivalencia o del todo o nada: Pueden aceptarse
simultáneamente ambas situaciones o rechazarse ambas, pero
no pueden aceptarse o rechazarse por separado. Ejemplo: si
una mujer se enamora de un hombre divorciado y con hijos,
debe aceptar estas dos condiciones o rechazarlas. No puede
aceptar sólo una.
8) Conflicto
de exclusión o superconflicto: es imposible aceptar o
rechazar las dos situaciones simultáneamente. Si se acepta
una debe rechazarse la otra y viceversa. Ejemplo: el
obstetra le dice al esposo de la parturienta: "Si hago
nacer al niño, morirá tu mujer. Si salvo la vida de tu
mujer, morirá tu hijo, puedo salvar a tu mujer o a tu
hijo, pero no a ambos. ¿Qué hago?" Éste es el conflicto
aceptación-evitación de Lewin y el que mayores
consecuencias acarrea para la personalidad.
Reacciones a
la frustración
Los
conflictos pueden resolverse o no. En este último caso se
produce la frustración, cuya gravedad estará en relación
con la naturaleza del obstáculo y el modo de reaccionar
del sujeto.
El individuo
tiene una reacción adaptativa a la frustración cuando
intenta eliminar o modificar sus causas; si en cambio sólo
intenta reducir o eliminar la ansiedad sin obrar sobre la
causa tiene una reacción no adaptativa. J. Coleman(6)
determinó en 1956 tres tipos de reacciones adaptativas: la
agresión (auto y heteroagresión), la huida y la
sustitución. Las reacciones no adaptativas son las que
conocemos con el nombre de mecanismos de defensa:
represión, desplazamiento, sublimación, proyección,
identificación, racionalización, compensación, regresión,
conversión, negación, aislamiento, etcétera.
J.M.
Brown(12) considera los mecanismos de defensa como
reacciones comunes de adaptación.
Reacciones
comunes de adaptación
1) Reacciones
orientadas hacia la tarea:
a) Resolución
de problemas: conducta dirigida hacia una meta, que
implica aumento de esfuerzo, respuestas de ensayo y error
y metas sustitutivas.
b)
Persistencia: conducta dirigida hacia una meta mediante
respuestas repetitivas.
2) Reacciones
orientadas hacia la defensa:
a) Agresión:
ataque a personas, objetos o situaciones con el propósito
de perjudicar o destruir.
b)
Desplazamiento: dirección de la hostilidad u otros
sentimientos hacia objetos o personas sustitutivas.
c) Represión:
exclusión de la conciencia de pensamientos, recuerdos,
impulsos, acciones y sentimientos específicos.
d) Negación:
reacción que implica represión; negativa a aceptar o
reconocer situaciones.
e) Fantasía:
creación imaginaria de objetos, personas, acontecimientos
o condiciones que satisfagan los motivos.
f) Regresión:
retorno a una conducta típica de un período anterior de
aprendizaje o desarrollo.
g)
Racionalización: dar razones o justificaciones aceptables
respecto de creencias, conductas o motivos que podrían
reflejarse en forma desfavorable sobre el self o recibir
la desaprobación social.
h)
Proyección:
-
Desconocimiento: imputación a otros de las faltas no
reconocidas como propias o de los motivos inaceptables.
-
Asimilativa: suposición de que los otros poseen los mismos
caracteres y motivos que uno.
i)
Identificación: asunción de las conductas de rol, rasgos,
características, condición, valores y logros de otra
persona, grupo o institución. Puede involucrar imitación e
introyección.
j)
Introyección: proceso de aceptación e incorporación de los
valores y normas de otra persona como propios; precede al
desarrollo de la identificación. Denominada
"identificación defensiva" cuando es impulsada por motivos
adversivos tales como el temor al castigo o la pérdida de
amor.
k)
Sublimación: satisfacción de motivos socialmente
inaceptables mediante una conducta socialmente aceptable.
l) Formación
reactiva: expresión de conducta opuesta a motivos
socialmente inaceptables.
m)
Compensación: desarrollo de características y habilidades
que sustituyen o compensan deficiencias de características
o conductas que satisfacen ciertos motivos.
n) Aislación
emocional: retiro hacia la pasividad para proteger al self
de un daño.
ñ)
Aislamiento: interrupción de la carga afectiva de
situaciones perjudiciales o separación de actitudes
incompatibles mediante procesos impenetrables a la lógica.
o) Anulación:
expiación y por lo tanto neutralización de deseos o actos
inmorales.
p)
Simpatismo: esfuerzo por ganar la simpatía de otros,
reforzando así sentimientos de autoestima a pesar de los
fracasos.
q) Actuación:
reducción de la ansiedad despertada por deseos prohibidos
permitiéndoles expresarse en la acción.
3) Reacciones
de tensión (estrés):
a) Reacción
de alarma: reacciones fisiológicas acompañadas de cambios
en la respiración, pulso, presión sanguínea, secreción de
adrenalina, tensión muscular, etcétera, que se
experimentan como emoción.
b) Ansiedad:
conducta oscilante; aprensión, intranquilidad, miedo,
inquietud, sentimientos difusos no específicos de tensión
y pánico.
Ambición
inadecuada
La ambición
inadecuada no debe confundirse con el fracaso (intento
malogrado) ni con la frustración (obstáculo que impide la
realización de la acción). Es una inadecuación entre la
ambición y las posibilidades reales del individuo para
alcanzar las metas que fantasea. La persona no tiene
noción de sus limitaciones. Ejemplo: alguien con Cociente
Intelectual descendido desea ser ingeniero nuclear.
Generalmente en estos casos se hace una defensa
aloplástica, es decir, se coloca la responsabilidad en lo
externo y la persona interpreta que es víctima de
circunstancias injustas. Esto es vivenciado con rabia y
enojo hacia lo externo, y dado como justificación de
desempeños mediocres.
Celo
El celo es un
sentimiento inadecuado de propiedad. Puede manifestarse en
las relaciones laborales cuando la persona extralimita su
acción y se "apodera" y considera como "suya" el trabajo o
área laboral donde se desempeña, sin que existan
indicaciones y presiones en ese sentido por parte de los
superiores. La frase común en estos casos es "Fulano se
toma a pecho lo que hace". En consecuencia son
hiperresponsables, susceptibles, desconfiados y
acaparadores respecto del tema, y sufren sintónicamente
cualquier oscilación o avatar que ocurra en su área
laboral.
En las
relaciones afectivas se parte de un primer prejuicio: "El
querer da derechos sobre la persona amada", y estos
derechos que exige luego el celoso se refieren a la
exclusividad sexual y afectiva y a la persistencia del
amor. Efectivamente, para el celoso, la pareja "le
pertenece", la objetiviza y la fagocita. Así, la persona
que sufre una pareja celosa ve recortada su libertad de
acción, padece una constante censura sobre sus actos y es
sometida a largos interrogatorios suspicaces sobre las
actividades desarrolladas. Pero ninguna respuesta es
satisfactoria, sino que es puente para otra pregunta, y
así sucesivamente continúa la tortura. En este sentido el
celoso parte de un segundo prejuicio: "Me fue infiel, es
infiel o lo será", con lo que todo su accionar posterior
responde a un razonamiento deductivo tendiente a que los
hechos particulares, los actos del amado, sólo comprueben
la premisa inicial. Por eso, para el celoso patológico, un
detalle ínfimo tiene el valor de una "prueba" o puede
llevar a ella. Es fácil deducir el clima de tensión y
angustia que esta patología provoca tanto en el celoso
como en el celado.
Sobre la
génesis de los celos propuesta por distintos autores
(inseguridad, neurosis, narcisismo, paranoia, etcétera) no
hay acuerdo completo.
Jaspers(9)
hace la gradación siguiente:
- Ideas de
celos cambiantes que se incrementan por doquier, se
olvidan y vuelven a estructurarse. Es la celotipia
psicológica.
- Sistema
celotípico, con ideas de desarrollo lento o rápido, pero
estable, con demostraciones que se mantienen durante años,
que apenas si suelen olvidarse y que tienden a aumentarse.
Es la celotipia morbosa no sistematizada, con conservación
de la autocrítica.
- Celotipia
delirante o deliroide: existe certeza de la infidelidad,
no hay autocrítica.
J.C. Romi(16)
hace la siguiente anotación sobre los celos:
"El celo es
un estado psíquico por el cual se teme perder un bien que
se tiene o que se considera propio por derecho.
"Se
diferencia de la envidia, que es el deseo de aquello que
es de otro. Por consiguiente, se cela lo que se teme
perder y se envidia lo que se desea del otro, con la
depresión que causa el hecho de la posesión ajena.
"Los celosos,
según Freud, son masoquistas (que se nutren de sospechas,
dudas, etcétera, buscando tormentos y nuevas inquietudes),
inseguros y culposos, con sentimientos de inferioridad y
tendencia al homosexualismo.
"Los celos
pueden ser:
1) No
sexuales: son dirigidos hacia personas físicas, bienes o
cosas.
2)
Criptosexuales: tienen base sexual, aunque no se expresan
conductualmente como tal. Por ejemplo el Complejo de
Edipo.
3) Sexuales:
consiste en retener exclusivamente para sí las
prestaciones sexuales afectivo-genitales de una
determinada persona. Pueden ser:
a) Falsos:
«reacción de finalidad» con la que enmascaran lo que
realmente sienten: odio, interés, etcétera;
b)
Verdaderos: éstos a su vez pueden presentarse de la
siguiente manera:
- Actuales:
(sucesos presentes) se expresan por limitaciones
constantes;
- Evocativos
(recuerdos): se expresan por reproches eternos por hechos
pasados;
-
Preventivos: posibles sucesos futuros;
-
Disimulados: por orgullo o temor al ridículo."
Ejemplo de
discurso celotípico: "...cuando vivía con la otra, de
noche me sentía morir. No podía dejar de pensar. Me
desesperaba tanto que no podía ni llorar, sentía un dolor
como si todo se me retorciera por dentro... Aunque ahora
viva conmigo, no le creo cuando me dice que me es fiel.
Cuando lo escuché por detrás de la puerta hablar por
teléfono con ese tono, sentí que todo me daba vueltas
alrededor, veía todo nublado, se estaba burlando de mí, me
estaba tomando por tonta. Cuando salió sólo quería
golpearlo. Encuentro montones de indicios y de evidencias,
pero siempre me falta algo para desenmascararlo
totalmente... pero ya llegará el momento..."
El
enamoramiento
El amor no se
verbaliza, sino que se manifiesta en actos. Es un tipo
especial de comunicación que supera la codificación
verbal. La persona entra en un estado tal de resonancia
con el otro, que no encuentra la forma de hacérselo saber
con palabras, sólo puede iterar frases conocidas como "Te
quiero", "Te amo", etcétera. En el estado de enamoramiento
lo que más se deteriora es la lógica, a tal punto que es
una de las herramientas más inútiles para comprender este
fenómeno: transcurre en un plano distinto. El amor está o
no. No necesita de explicaciones. Cuando una pareja
comienza a analizar sus sentimientos para tratar de
comprenderse, el amor ya está caminando por la vereda de
enfrente. Los diálogos de pareja son parches de la lógica,
a los que se recurre para autoconvencerse de continuar con
la relación afectiva deteriorada.
La persona
enamorada siente que tiene que entregarse total e
incondicionalmente, entrega todas sus "llaves" y no lo
hace por el otro, sino por ella misma. No tiene opciones,
no puede elegir. Es una necesidad imperiosa de estar con
el otro.
La elación de
la afectividad es tan abarcadora que significa lo
percibido de una manera inhabitual, en sentido
autorreferencial y con una gran amplitud de sensibilidad.
De modo que las experiencias negativas con la pareja
producen un gran sufrimiento y las positivas un enorme
placer. Desaparece, hasta en las cosas mínimas, la
indiferencia. Nos sentimos integrados al otro. Y hacia él
no hay servidumbre, asco o fealdad. Todo se realiza de
manera espontánea, natural y gratamente.
Narraba una
mujer, madura y con hijos, que una de las cosas que le
producía enorme placer era secar a su marido después de la
ducha. Tendía un gran toallón sobre la cama y le secaba
parsimoniosamente cada parte del cuerpo: "Me encanta
secarle cada uno de los dedos de los pies y besárselos,
luego colocarle talco y las medias".
Contaba un
hombre de 47 años, que tenía una amante de su misma edad,
y que su jefe, un cirujano, le reprochaba: "Pero, ¿cómo
podés estar enredado con esa vieja, negra y llena de
várices, teniendo una mujer joven y linda?" A lo que
contestaba: "Lo de vieja y negra no me importa porque paso
los mejores momentos de mi vida con ella, y en cuanto a lo
que vos llamás várices, son para mí algo hermoso en ella y
se las beso una por una con un placer que jamás vas a
entender".
No se trata
en ninguno de estos casos, de la mera excitación sexual,
el deseo de penetrar o ser penetrado por el otro, aunque
este componente siempre está presente, sino de una
expansión del placer que incluye a toda la persona, sin
limitarse a alguna de sus partes. Por eso no está el asco
ni la fealdad. Tampoco se trata del cariño, ese estado de
agradabilidad que se establece entre personas y que
permite una amable convivencia. El enamoramiento, tal como
se conceptualiza aquí, es un episodio único en la vida de
una persona; puede volver a sentirse en ocasiones
excepcionales, y existen individuos que no han pasado
jamás por esta experiencia. Los que se preguntan si alguna
vez estuvieron enamorados, nunca lo estuvieron. Cuando se
experimenta el amor no se tienen dudas. Muchos, a falta de
esta vivencia confunden el entusiasmo, el cariño o la
atracción sexual con el enamoramiento. El enamoramiento es
una etapa en la relación de una pareja, es como una
simbiosis, una indiferenciación entre las dos personas: no
se sabe dónde termina uno y comienza el otro. Al pasar
esta etapa se recupera la individualidad y se lucha por
recuperar el propio espacio, es decir tiempo para hacer
sus cosas, no sentirse invadidos, etcétera. Aquí es donde
se produce la primera crisis importante en la pareja, que
en muchos casos termina separándola. Se recupera el deseo
de realización personal, por lo general en la mujer. Si se
supera esta etapa de crisis, la pareja se consolida más a
un nivel afectivo más sereno pero persistente.
Decía una
mujer de 50 años: "Lo conocí cuando yo tenía 20 años y él
me llevaba otros 20 de diferencia. Cuando lo veía sentía
palpitaciones, inquietud y una gran emoción. Fui su amante
hasta que unos años después él se fue a Europa por
cuestiones de trabajo. No supe esperar y me casé, ahora lo
reconozco, por conveniencia, por seguridad, con una
persona que me quiso mucho. Pero cuando hacíamos el amor,
sólo podía sentir algo de placer si lo recordaba a él. Le
tengo cariño a mi marido, es una buena persona. Pero
cuando él volvió de Europa, continuamos siendo amantes
estos últimos 20 años. A veces me reprocho esta vida
paralela, pero cuando nos encontramos en un café y él me
toma la mano, siento esa emoción tan intensa como la
primera vez y no me importa el riesgo ni nada, sólo quiero
estar a su lado, acariciándolo y besándole sus amadas
arrugas".
Si el amor se
"apaga", la persona recupera la lógica, el sentido de
justicia, la objetividad, la crítica, "como si una venda
se le cayera de los ojos". En un reportaje una conocida
cantante daba la siguiente justificación del divorcio
después de estar casada diez años con un no menos famoso
compositor: "Lo que pasa es que él se duchaba, no corría
la cortina y enchastraba todo el baño, y yo tenía que
limpiarlo como una esclava". Y el periodista le pregunta:
"¿Y desde cuándo hacía esto?"; "¡Ah, siempre lo hizo!"
Recuerdo a
otro paciente, un italiano, fogoso el hombre, y casado con
una mujer frígida: "A mi marido lo único que le interesa
es «eso», yo trato de decirle que hay otras cosas que son
más importantes, pero él insiste; así que, a pesar de que
no siento nada, dejo que él se descargue; después me voy a
lavar rápido para sacarme esa cosa pegajosa y con ese
olor". Él decía: "Sé que ella es fría, quiero que sienta
tanto placer como yo, pero no hay caso. Pero los días que
quiere, después del acto, viene la parte más linda aun:
fumo un cigarrillo, charlamos, yo la acaricio, le hago
cosquillas... el amor, ¿vio, doctor?"
Sobre el
enceguecimiento que produce este afecto decía un hombre de
30 años: "Me convertí lisa y llanamente en un tarado. Por
estar con ella arruiné mi trabajo, me alejé de mis amigos
y mis familiares. Nada ni nadie me importaba. Ahora, en
frío me doy cuenta de las metidas de pata que me mandé.
Hizo conmigo lo que quiso. Pero en esos tiempos lo único
que deseaba y me hacía bien, era estar con ella". ("Es
zonzo el cristiano macho cuando el amor lo domina", dice
el Martín Fierro).
Erotomanía
Existe una
patología de este sentimiento que es la erotomanía, donde
la persona tiene la certeza de ser amada. Clérambault(13)
presenta este cuadro en 1920, y dice que son tres los
sentimientos incrementados en la erotomanía: el orgullo,
el deseo y la esperanza; y tres son los postulados
básicos: "Me ama", "No puede ser feliz sin mí", "Es libre"
(es decir su matrimonio o compromiso no son válidos, sólo
meras fachadas). El erotomaníaco somete a una intensa
observación y vigilancia a la persona amada, y las
palabras y acciones de ésta sólo sirven para confirmar su
idea delirante de ser amado, no importa si es rechazado
mil veces: es sólo apariencia, pues en el fondo la ama.
Generalmente termina en la fase del rencor, con reacciones
agresivas, venganzas y hasta puede llegar al "drama
pasional".
Bibliografía
general del tema Afectaciones
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Curso de Semiología Psiquiatrita, Ananké, Buenos Aires ,
1998
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2. J. Delay,
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1979. (Va mi agradecimiento al Dr. Luis Lozano por sus
clases sobre afectividad, un clásico en el Curso Superior
para Médicos Psiquiatras de la UBA, y que llamó mi
atención hacia estos autores.)
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Battegay et al., Diccionario de Psiquiatría, Herder, 1989.
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Mira y López, Cuatro Gigantes del Alma, Buenos Aires, El
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Slipak, Estrés y perfiles de personalidad, Alcmeon, año 6,
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Cabello, Psiquiatría forense en el derecho penal, t. 2b,
Buenos Aires, Hammurabi, 1982.
12. J. Brown
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13. Hugo R.
Marietán, Alcmeon, año IV, Vol. 3, Nº 4, Buenos Aires,
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14. M.
Reichardt, Psiquiatría general y especial, Madrid, Gredos,
1958.
15. Carlos R.
Pereyra, Esquizofrenia, demencia precoz (tesis de 1943),
Buenos Aires, Salerno, 1965. (Agradezco al Dr. Pablo
Berrettoni, cuya tesis versa sobre este tema, el haberme
recomendado la relectura de este valioso autor.)
16. J.C.
Romi, Rev. Psiq. Forense y Sexología, año 1, vol. 1, Nº 4,
Buenos Aires, abril 1996.