CURSO SOBRE DEPRESIÓN
Director Hugo Marietan
marietanweb@gmail.com
MANEJO
DE LOS TRASTORNOS DEPRESIVOS A LARGO PLAZO

Julio
Bobes García
Area de Psiquiatría. Universidad de Oviedo. Carmona
(Sevilla), 1995.
Fuente:
http://www.sepsiquiatria.org/sepsiquiatria/html/informacion_sociedad/guia/index.htm
El manejo de la
depresión crónica en este período finisecular obliga, sin
lugar a dudas, a tener en cuenta factores dependientes del
dominio sociocultural, del dominio del paciente y del
dominio médico.
En los últimos
años la depresión se ha asociado con limitaciones en la
realización de la actividad normal y el bienestar, iguales
o mayores a las de pacientes con patología orgánica
crónica.
Entre las razones
más recientemente conocidas dentro de la población
europea, diagnosticada como caso de depresión a través del
"MINI" (Mini International Neuropsychiatric Interview)
para no solicitar ayuda médica especializada están, en los
primeros lugares, las relacionadas con el desconocimiento
de este tipo de enfermedades, las actitudes en contra de
las ayudas psicofarmacológicas, la falta de confianza en
el sistema sanitario y en los médicos y, por supuesto, la
ausencia o limitada conciencia de enfermedad, tal como se
deduce de la
Tabla I.
Resulta
conveniente también conocer el grado de confianza y el
tipo de actitud de los pacientes hacia los diferentes
especialistas en medicina y hacia el médico generalista,
psicólogo, amigos y familiares. De este modo tendremos
presente que los psiquiatras a nivel europeo, y para todo
tipo de trastornos depresivos, ocupan el tercer lugar de
preferencia a la hora de realizar una consulta médica,
después de los médicos generalistas y de otros
especialistas, tal como se desprende de la
Tabla II
Una vez destacada
la importancia de las actitudes, creencias y valores que
la población general mantiene respecto a los trastornos
depresivos y su manejo, consideramos imprescindible
destacar las directrices que la Organización Mundial de la
Salud ha elaborado para el manejo de los trastornos
depresivos.
Las mencionadas
directrices de la OMS, para el afrontamiento de la
depresión, hacen especial hincapié en los siguientes tres
aspectos fundamentales:
1. Información
esencial paciente-familia (obligaciones bioéticas).
2. Consejos
específicos paciente-familia.
3. Medicación
(cumplimiento terapéutico).
El derecho a la
información esencial para el paciente constituye en
nuestro país uno de los derechos fundamentales de la
Constitución, que está sujeta por otra parte a normativa
bioética.
La información que
precisa el paciente y considerada esencial a nuestro modo
de ver debe comprender los aspectos elementales de los
tres juicios clínicos que el médico realiza
sistemáticamente en el manejo con su paciente, y que se
sintetizan a continuación:
· Juicio
diagnóstico.
· Juicio
terapéutico.
· Juicio
pronóstico.
Por otra parte, la
información que muy probablemente conllevará a una mejor
comprensión de la enfermedad y sus connotaciones, pero que
sobre todo nos facilitará un mayor apoyo y trato correcto
por parte de la familia y, sin duda, a un mejor
cumplimiento terapéutico y un aminoramiento del riesgo de
recaídas.
La OMS señala como
imprescindible el informar sobre algunas características
epidemiológicas, la eficacia de los tratamientos actuales,
la actitud positiva y correcto estilo de afrontamiento de
los pacientes, evitando siempre el emitir juicios morales,
tal como se resume a continuación:
Diversos autores
han resaltado el importante papel de la familia en la
recuperación de la depresión mayor. En este mismo sentido
se ha demostrado que existe una clara asociación entre el
comportamiento familiar y la recuperación tras una
depresión mayor. De este modo resultan relevantes varios
aspectos de la vida familiar, no pudiendo atribuirse a uno
sólo la evolución posterior.
INFORMACIÓN
ESENCIAL: PACIENTES - FAMILIA

· La depresión es
frecuente y existen tratamientos eficaces.
· La depresión no
es un signo de dejadez o pereza. Los pacientes se
esfuerzan en todo lo que pueden.
Indica, asimismo,
la OMS como consejos específicos para el paciente y su
familia la necesidad de explorar el riesgo de conducta
autolítica, la obligación de planificar actividades
motivantes a corto plazo.
Los mayores
esfuerzos se sugiere que estén centrados en la detección
de sintomatología relacionada con el estado de ánimo y,
sobre todo, vigilar los signos prodrómicos de recaída, tal
como se señala en la
tabla III.
Consejos
específicos para el personal médico se deducen de la
intensidad del posible episodio, del grado de angustia que
genera en el paciente y familia y, sobre todo, del nivel
de riesgo vital del paciente y de su entorno, tal como se
sintetiza en la
tabla IV.
DETERMINANTES DE LA
PRIORIDAD DE ACTUACIÓN CON ENFERMOS DEPRESIVOS EN LA
REAPARICIÓN DE CRISIS-URGENCIAS

En todas las
situaciones de crisis y procesos depresivos ha de
afrontarse la situación clínica y familiar, con objeto de
poder jerarquizar y priorizar las ayudas, teniendo en
cuenta los siguientes tres parámetros:
1. Intensidad de
la crisis (leve, moderada, intensa).
· Determinar el
desequilibrio entre individuo-medio relacional.
2. Grado de
angustia.
· Cuantificar la
intensidad del miedo, inquietud e incertidumbre que
origina el acontecimiento en el medio relacional.
3. Nivel de
peligro.
· Valorar el
riesgo de integridad física del individuo y del medio de
relación.
En síntesis, deben
tenerse muy presentes las siguientes estrategias generales
de aproximación a la urgencia tanto de cara al paciente,
como de cara a la familia o en el afrontamiento de las
demandas telefónicas.
ESTRATEGIAS
GENERALES DE APROXIMACIÓN A LA URGENCIA

A)
CON EL PACIENTE
Evitar
- Tener o
demostrar miedo.
- Perder la calma.
- Precipitarse
hacia un tratamiento.
- Presiones del
paciente.
- Confrontaciones
con el enfermo.
- Promesas que no
pueden cumplirse.
- Sujetar al
enfermo.
Hacer
- Mostrarse
seguro.
- Exhibir calma y
moderación. -Darse a conocer como médico.
- Explicar
intenciones.
- Hablar
suavemente, utilizar frases cortas.
- Observación y
expectación.
- Exploración
física breve en busca de signos tóxicos.
- Dar medicación
de urgencia.
B) CON LA FAMILIA
Evitar
- Tener o
demostrar miedo. Perder la calma.
- Confrontaciones
con el familiar. Presiones de familiares.
- Precipitarse
hacia un diagnóstico.
- Dar muchas
explicaciones.
- Actuaciones
precipitadas.
Hacer
- Observación y
expectación del entorno familiar.
- Escoger un
interlocutor (esposo/a, padres, hermanos).
- Tener control de
la situación.
- Demostrar
interés por el caso.
- Mostrarse
seguro.
- Preguntas
sencillas y escuetas sobre el enfermo.
C) EN DEMANDA
TELEFÓNICA
Determinar el
motivo de la petición de ayuda:
- Asesoramiento /
consejo médico.
- Manipulación.
- Condicionar al
médico.
- Contrastar una
segunda opinión.
- Urgencia
verdadera.
Identificar a la
persona que solicita la ayuda:
- Nombre y
apellidos.
- Dirección.
- Número de
teléfono.
- Médico que trata
al enfermo.
Solicitar la
información médica necesaria para:
- Conocer el
problema actual.
- Averiguar si ha
tenido otras crisis anteriormente.
- Determinar la
naturaleza de la urgencia (psiquiátrica, neurológica,
médica, social).
- Establecer la
intensidad de la urgencia (leve, moderada, intensa).
- Averiguar
antecedentes médico-psiquiátricos.
- Conocer la
medicación que está tomando.
Existen en nuestra
profesión médica cada vez mayor número de dificultades
médico-legales como consecuencia de insuficiencias,
ausencias o inadecuación en el manejo de los tres juicios
clínicos (diagnóstico, tratamiento y pronóstico). Por ello
se ha pensado en la conveniencia de recordar cuáles son
los problemas de tipo médico-legal que, desgraciadamente,
se presentan en nuestro medio y que se refieren a
continuación.
PROBLEMAS DE TIPO
MÉDICO LEGAL QUE PUEDEN PRESENTARSE CON PACIENTES
DEPRESIVOS

Los problemas
médico-legales se han hecho cada vez más prevalentes en el
quehacer médico cotidiano, pero sin duda los más
frecuentes corresponden a las insuficiencias diagnósticas
o terapéuticas adecuadas, a la deficiente observancia de
la legislación y derechos constitucionales de los
pacientes, a las imprudencias y errores diagnósticos o
terapéuticos, tal como se esquematiza a continuación:
1. Insuficiencia,
ausencia de diagnóstico-tratamiento adecuados.
2. Falta de
observancia de leyes o códigos, especialmente:
· Derechos del
paciente (Ley General de Sanidad): información, privación
de libertad, seguridad,...
· Imprudencia
profesional: omisión del deber de socorro, certificaciones
falsas o carentes del debido rigor, daños o perjurio
provocados por actos u omisiones propios o de
subordinados.
3. En
circunstancias especiales-urgentes:
· Error
diagnóstico-tratamiento por rapidez de las acciones.
· Falta de
colaboración de pacientes-familias.
· Elevado riesgo
de suicidio o de heteroagresiones.
Al objeto de
evitar las cada vez más frecuentes dificultades
médicolegales en el manejo de los pacientes afectos de
trastornos del humor (afectivos), se sugiere tener muy
presentes las siguientes cuatro recomendaciones
generales y médico-legales:
1. Aplicación
escrupulosa de los procedimientos médicos diagnósticos y
terapéuticos:
a) Adecuación del
diagnóstico y tratamiento al criterio de ciencia actual.
b) No existe
obligación de resultados.
2. Historia
clínica escrita, fechada y firmada.
a) Con todos los
actos médicos recomendados e informados al paciente y
familia.
b) Con
justificación en caso de ser extraordinarios.
3. Obtención
escrita de consentimientos informados.
a) Para
diagnóstico, tratamiento, traslado y hospitalización.
b) En casos
urgentes:
- Obtener
consentimiento de la familia.
- Notificación
inmediata al juez de guardia.
4. Adecuada
supervisión de las actuaciones del personal sanitario.
Por último, se
pretenden recordar los fundamentos de las altas tasas de
incumplimiento de todos los tipos de tratamiento de
carácter crónico, como es el caso de los pacientes
depresivos y cuáles son los objetivos fundamentales, tanto
a la hora de obtener la cooperación del paciente como a la
hora de controlar mejor los efectos secundarios de
nuestras intervenciones.
A continuación se
exponen los factores de mayor peso en el incumplimiento
terapéutico y los objetivos principales para obtener buena
cooperación de los pacientes y aminorar las altas tasas de
recaídas.
MAGNITUD DEL
PROBLEMA DEL INCUMPLIMIENTO

El incumplimiento
resulta tan frecuente en pacientes crónicos, como es el
caso de los trastornos depresivos, que en la actualidad es
uno de los objetivos principales del quehacer
psiquiátrico. Esta conducta de falta de adherencia a las
prescripciones médicas tiene cada vez más importantes
consecuencias, tanto a nivel individual como familiar y
socio-económico. Resulta tan crucial y frecuente el
incumplimiento que incluso permite explicar numerosos
casos de fármacoresistencia a los antidepresivos.
Desde un punto de
vista epidemiológico se conoce que no es un fenómeno
conductual específico de psiquiatría y que resulta más
prevalente en los tratamientos que requieren ser
administrados crónicamente o que son utilizados con fines
preventivos, tal como se muestra a continuación:
· 25-50% de todo
tipo de tratamientos.
· 30% abandonos en
fase aguda.
· Mayor rechazo e
incumplimiento en los tratamientos de carácter
profiláctico.
PROBLEMAS DERIVADOS
DEL INCUMPLIMIENTO

Mayor ineficacia del tratamiento.
· Aparición de
resistencias más frecuentemente.
· Cronificación de
la enfermedad depresiva.
· Mayor riesgo de
toxicidad hepato-renal.
· La calidad de
vida disminuye con cada nuevo episodio de depresión.
FACTORES QUE
INFLUYEN SOBRE EL CUMPLIMIENTO

Aumentando:
· Gravedad de la
enfermedad.
· Estabilidad
familiar.
· Cumplimiento de
otros aspectos conductuales.
· Satisfacción con
el tratamiento.
· Supervisión
estrecha.
Disminuyendo:
· Complejidad del
tratamiento.
· Grado de cambio
conductual requerido.
· Tiempo de
latencia.
· Insatisfacción
con el tratamiento.
· Ausencia de
supervisión.
CUMPLIMIENTO
TERAPÉUTICO: OBJETIVOS DE LA PRÁCTICA CLÍNICA

Dentro
de las normas de buena práctica clínica, las seis que
permiten aumentar el grado de cumplimiento terapéutico
son:
- Esmerarse en
obtener la cooperación del paciente.
- Controlar la
eficacia.
- Controlar los
efectos secundarios.
- Asegurar el
ajuste de la dosis.
- Evitar el riesgo
de toxicidad.
- Evitar el riesgo
de habituación.
OBJETIVO PRINCIPAL:
OBTENER LA COOPERACIÓN DEL PACIENTE

· Establecer
transferencia positiva:
- Mostrarse
disponible, dialogante, receptivo.
- Actitud de
escucha.
- Reforzar el
deseo de mejoría.
· Motivar la
colaboración familiar, a través de una buena información
en torno al diagnóstico, pronóstico y plan terapéutico,
así como las posibilidades de prevención de recidivas.
· Reforzar la
conciencia de enfermedad del paciente y los logros
elementales, pero cotidianos que haya podido experimentar
progresivamente el paciente:
- Recordar
aspectos negativos de la enfermedad.
- Reforzar el
deseo de mejoría.
· Explicar la
necesidad de tratamiento, especialmente el de
mantenimiento dirigido a la prevención de recidivas.
· Advertir de los
posibles efectos secundarios y de las medidas a utilizar
para su corrección.
· Apoyo
psicológico para mejorar la tolerancia.
OBJETIVO PRINCIPAL:
CONTROLAR LOS EFECTOS SECUNDARIOS

Conocer los efectos secundarios de los medicamentos.
· Motivar al
paciente para el control de los mismos:
- Advertirle de su
posible aparición.
- Motivar para que
los refiera.
· Motivar e
informar a la familia.
· Observación
clínica frecuente y/o monitorización del tratamiento por
parte del personal de enfermería.
· Apoyo
psicológico para mejorar la tolerancia.
MEDICACIÓN

· Si existe un
bajo estado de ánimo o una falta de interés muy destacados
y ausencia de organicidad, ha de estudiarse la posibilidad
de administrar medicación antidepresiva por lo menos
durante seis meses, o más tiempo, tal como indica la
Organización Mundial de la Salud, si se presentara alguno
de los siguientes síntomas:
- Astenia o
pérdida de energía.
- Culpabilidad o
autorreproches.
- Ideas suicidas o
de muerte.
- Agitación o
enlentecimiento de movimientos o del habla.
- Dificultades del
sueño.
- Falta de
concentración.
- Trastornos del
apetito.
· Si ha habido una
buena respuesta a una medicación en el pasado, ha de
procurarse volver a utilizarla.
· Si son pacientes
de edad avanzada o tienen otra enfermedad orgánica, se
recomienda utilizar tratamientos con los menores efectos
secundarios posibles.
En síntesis, se
podría acordar que el manejo de los trastornos depresivos
a largo plazo requiere especial atención, dado que es un
proceso multicondicionado, por variables dependientes del
entorno, del paciente y su enfermedad, de las creencias,
actitudes y valores socio-culturales del medio y, también,
del grado de conocimientos, capacidad de atención,
observación y dedicación del médico.
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