Alcmeon Año XI, vol 9,
N°2, octubre de 2000
Depresión
climatérica
Alejandra Vieitez1, Andrea López
Mato1, Oscar Boullosa1,
Gonzalo Illa1, Coral Márquez1,
Silvia Pérez1
Sumario
El aumento de la expectativa de vida
en la población femenina determina que una mujer deba
transcurrir la tercera parte de su vida en ausencia de
la acción neuroprotectora que le brindan los esteroides
sexuales. La actividad neuromoduladora de los estrógenos
le confieren una protección antidepresiva mediada por la
acción de los mismos sobre la monoaminooxidasa, sobre
las catecolaminas y sobre la vía indólica. El análisis
de los factores de riesgo como predictores de patología
depresiva posibilitan un diagnóstico precoz de la
depresión asociada al climaterio. Por último, su
adecuado tratamiento con antidepresivos y terapia
hormonal de reemplazo devuelven a la mujer en etapa
productiva su plena capacidad vital.
Summary
The greater longevity expected for
women determines that two thirds of their lives must be
lived without the neuroporotective action of estrogens.
They exert an antidepressive action on behalf of their
MAOI activity. Risk factors associated with depresion
may predict the appearance of climateric depression. The
correct antidepressant treatment along with hormonal
remplacement enables patients to restore normal
fuctional capacity in this stage.
Intoducción
Desde sus inicios la medicina intentó
entender, atender y tratar las afecciones que involucran
al género femenino. Ya Hipócrates buscó en el útero (hysteron)
las bases biológicas del comportamiento femenino
patológico que denominó histeria y sugirió como
tratamiento el matrimonio. En la actualidad se estudian
las bases neurobiológicas de distintas entidades
clínicas vinculadas a los cambios hormonales de la etapa
reproductiva de la mujer, como son el trastorno
disfórico premenstrual, la depresión post parto y la
psicosis puerperal. Desde el importante aumento de la
expectativa de vida en la población femenina (80 años
para una niña que nació en la última década) tomó un rol
relevante el estudio de la depresión climatérica, debido
a que una mujer transitará la tercera parte de su vida
en estado menopáusico.
El climaterio
es el proceso normal que describe la transición entre la
etapa reproductiva y la no-reproductiva en la vida de la
mujer incluyendo los años de declinación de la función
ovárica. Dentro del mismo se diferencian dos momentos,
el primero que corresponde a la perimenopausia y que se
inicia algunos años antes del segundo momento que es la
menopausia. Ver Gráfico Nº 1
Bases neurobiológicas del climaterio normal y
patológico
Las hormonas sexuales femeninas
tienen un complejo y exquisito mecanismo de regulación
con variaciones circadianas, circatrintanas y a lo largo
del ciclo vital.
La hembra de la especie humana nace
con un determinado número de oocitos, algunos de los
cuales madurarán después de la menarca en un ciclo
biológico determinado conocido como ciclo menstrual.
El ovario, como principal gónada
femenina, produce factores hormonales, inmunológicos y
de crecimiento con acción regulatoria (autocrina,
paracrina, endocrina) que se detallan a continuación
(13):
Activina Adenosina
Factores angiogénicos Catecolaminas
Eicosanoides Proteínas de regulación folicular
Folistatinas Acido
g-aminobutírico
Inhibidor del binding de FSH Péptidos similares a
LHRH
Factor de crecimiento epidermoide Factor de
crecimiento fibroblástico
Factor de crecimiento similar a insulina Factor de
crecimiento derivado de plaquetas
TGF-
a
y TGF-b
Inhibina
Inhibidor del binding de LH Inhibidor de la
luteinización
Estimulador de la luteinización Hormona
antimulleriana
Inhibidor de la maduración de oocitos Oxitocina
Relaxina Renina-angiotensina
Sustancia P Activador del plasminógeno (tipo tisular)
Péptido intestinal vasoactivo Vasopresina
Péptidos derivados de la POMC
(pro-opiomelanocortina)
El estado del conocimiento sobre las
funciones de muchos de éstos es aún preliminar, por lo
que en este trabajo nos limitaremos a explicar los
mecanismos regulatorios de secreción hipotalámicos y
suprahipotalámicos y las actividades biológicas de los
estrógenos y la progesterona.
El inicio hipotalámico de la vía
gonadal es la secreción de Gonadotropin Releasing
Hormone (GnRH) o Factor Liberador de Hormona
Luteinizante (LHRH). Éste estimula la secreción
hipofisaria tanto de Hormona Luteinizante (LH) como de
Hormona Folículo-Estimulante (FSH), dependiendo del
tenor hormonal circulante. La LH y FSH son las que en el
ovario regulan la producción de estrógenos,
progesterona, y las otras sustancias.
La estructura de la LHRH fue
descubierta por los grupos de Schally (1971, en cerdos)
y de Guillemin (1972, en ovejas). La región arcuata de
la eminencia media produce y segrega LHRH que va por los
capilares portales a las células gonadotróficas de la
hipófisis anterior. Su secreción pulsátil está
condicionada por mecanismos de retroalimentación que
influencian la amplitud y la frecuencia de los mismos.
La regulación por los sistemas beta adrenérgicos y
serotoninérgicos parecen ser los más influyentes
positivos en primates. La noradrenalina también estimula
y el sistema opioide y el dopaminérgico parecen
inhibirlo. Este sistema es además influenciado por el
stress y los estímulos provenientes de los sentidos de
la visión, del olfato y del gusto mediados por
neuropéptidos y ácidos grasos volátiles específicos
altamente sensibles. La presencia de receptores a LHRH
en toda la parte mediobasal del cerebro, coincidentes
con las zonas de asociación del quiasma óptico y la
cintillas olfatorias explica la vinculación entre estos
sistemas sensoriales y la estimulación sexual
(22,39).
La LHRH tiene una vida media corta
por lo cual su input hipofisario produce
liberación pulsátil de LH y FSH. Una vez activados los
receptores hipofisarios específicos, hay mecanismos
sutiles de segundos mensajeros para regular liberación
de ambas hormonas. Por un lado, los fosfoinosítidos
pasan a inositol fosfato que tiene mecanismos
calcio-dependientes y su hidrólisis produce
diacilglicerol, que sirve para la formación de ácido
araquidónico. Por otro lado, la LHRH también activa a la
enzima fosfolipasa A2 que libera ácido araquidónico de
las vesículas de almacenamiento y que por medio de las
lipooxigenasas generan leucotrienos LTC4 y LTB4. Estos
metabolitos de lipooxigenasa son potentes secretores de
gonadotrofinas. Tanto los inhibidores de la
lipooxigenasa como los antagonistas de leucotrienos
pueden bloquear la acción de la LHRH sobre el sistema
glandular. El efecto de los leucotrienos en esta cadena
sucede en pocos minutos y parece ser el responsable de
la fase inicial de secreción de LH y FSH
(11).
Este complejo mecanismo de
estimulación de la secreción de LH y FSH está en
interacción permanente con mecanismos inhibitorios
dependientes del tenor plasmático de hormonas ováricas.
La LHRH cambia su ritmo secretorio en
la menarca, pasando de una secreción permanente nocturna
en la niña púber a una secreción fásica diurna-nocturna
en la mujer adulta
(2,36).
Esto es debido a distintos condicionamientos genéticos y
ambientales. En el climaterio el ritmo pierde su
pulsatilidad por la falta de inhibición circadiana
debido a los cambios hormonales periféricos.
Acción de esteroides sexuales en el SNC
El conocimiento de la acción de los
estrógenos y de la progesterona sobre el SNC permite la
comprensión de los mecanismos involucrados tanto en la
génesis como en el tratamiento de los síntomas
depresivos asociados al climaterio.
Los estrógenos son esteroides
sexuales con actividad neuromoduladora cuyos receptores
se encuentran localizados en el sistema límbico, el
hipotálamo, la hipófisis, la amígdala y la corteza
cerebral
(35),
entre otros.
Los estrógenos pueden modificar la
concentración de neurotransmisores por distintos
mecanismos. Por un lado, producen un aumento de la
liberación de catecolaminas endógenas, mientras que
también afectan su metabolismo por acción sobre la
monoamino oxidasa (MAO). A nivel general, incrementan la
tasa de degradación de la MAO
(38)
y a nivel de la amígdala y el hipotálamo, disminuyen su
actividad enzimática. En las mujeres en etapa
reproductiva hay una relación inversa entre los niveles
plasmáticos de la MAO y de estradiol circulante variando
según los distintos momentos del ciclo menstrual(10,30).
Hay también evidencia de que la administración exógena
de estrógenos en mujeres depresivas disminuye los
niveles de MAO y mejora el ánimo(29).
Estos mecanismos de control sobre la MAO, acción IMAO,
incrementan los niveles de neurotransmisores y regulan
el estado anímico.
Secundariamente, los estrógenos
desplazan al triptofano de su sitio de unión a la
albúmina. Éste es un aminoácido esencial, precursor de
la serotonina. Al incrementarse su porción libre
favorece la síntesis de este neurotransmisor, que
conocemos se encuentra íntimamente relacionado con la
depresión
(8).
La vía serotoninérgica también se
encuentra regulada por estos esteroides sexuales a nivel
post sináptico a través de una acción sobre el binding
de los receptores 5-HT2. Esta down- regulation
provoca un efecto antidepresivo del tipo del mecanismo
de acción de los antidepresivos ISRS
(43).
Las acciones de los estrógenos sobre
las funciones cognitivas no corresponden a este
capítulo, por lo que se hará una síntesis de las mismas.
Estos esteroides sexuales son capaces de regular la
síntesis de acetilcolina a través del aumento de la
acetilcolina transferasa, enzima relevante en la
síntesis de acetilcolina en los núcleos del cerebro
basal anterior y en áreas de proyección cortical
(28,37,44).
Se conoce también que modula positivamente los
receptores NMDA en el área CA1 hipocampal(15),
que sus receptores co-localizan con los del factor de
crecimiento neuronal (NGF) en neuronas colinérgicas(49)
y que aumentan los factores transcripcionales para la
producción del factor neurotrófico derivado del cerebro
(BDNF) y del factor de crecimiento neuronal (NGF-1)(19).
Se desprende de lo antedicho el rol de estos esteroides
sobre la estructuración neuronal, la sinaptogénesis y la
plasticidad sináptica.
La progesterona es un
neuroesteroide, ya que junto con la pregnenolona y sus
metabolitos reducidos son los únicos que pueden ser
sintetizados de novo en el sistema nervioso
central o periférico.
A nivel central produce en elevadas
concentraciones mareos, somnolencia y sueño profundo. Es
responsable de una disminución de la excitabilidad
eléctrica del SNC, actuando como anticonvulsivante
(9).
A la inversa de los estrógenos, tiene
actividad estimulante de la MAO, aumentando el índice de
degradación de las aminas biógenas
(30).
Sus metabolitos muestran efectos
gabaérgicos contradictorios. Mientras la tetrahidro-progesterona
y su forma sulfatada facilitan la acción gabaérgica, el
sulfato de pregnenolona y de dehidroepiandrosterona
modulan inhibitoriamente al receptor
(40).
Por otra parte, principalmente el
sulfato de pregnenolona, interviene en la activación de
la sinapsis glutamatérgica mediada por NMDA
(24,51).
Cambios hormonales en el climaterio:
La perimenopausia comprende el tiempo
de transición entre los ciclos menstruales normales y la
completa cesación de la menstruación. Los cambios
hormonales que ocurren durante esta etapa se resumen a
continuación:
- Disminución de la función ovárica:
comienza 10 años antes de la cesación definitiva de la
menstruación.
- Descenso estrogénico: la
disminución de la concentración plasmática de estradiol
por debajo de 40 pg/ml sugiere perimenopausia (el valor
normal de estradiol en la etapa reproductiva es superior
a los 60 pg/ml). En la etapa premenopáusica el ovario
secreta el 95% del estradiol, volviéndose cada vez menos
efectivo en esta función aproximadamente a partir de los
40 años.
- Elevación de la hormona
luteinizante (LH) y de la hormona folículo estimulante (FSH):
los valores de FSH mayores a las 25 UI/L son sugerentes
de perimenopausia (valor normal de FSH en fase folicular
temprana: 1-9 UI/L).
La menopausia, segundo momento de
este proceso, se diagnostica cuando se cumplen los doce
meses consecutivos de amenorrea. Se calcula que la misma
ocurre entre los 48 y 52 años de edad. Los cambios
hormonales que se evidencian en este período se
corresponden con una mayor afectación del eje límbico-hipotálamo-hipófiso-gonadal
a partir de un ovario casi carente de producción de
esteroides sexuales. A partir de este momento, el
estrógeno predominante es la estrona, que se produce por
conversión periférica de la androstenediona a través de
un proceso de aromatización
(32).
Una FSH mayor de 40 UI/L y un estradiol menor de 25 pg/ml
hacen diagnóstico de menopausia.
Además de las modificaciones que
ocurren en el eje gonadal se observan: 1) a nivel del
eje somatotrópico la disminución de la hormona de
crecimiento (GH) y del factor de crecimiento insulinoide
I (IGF-I) que explican la pérdida de la masa muscular y
el aumento del tejido adiposo y, 2) a nivel del eje
tiroideo una tendencia al aumento de TRH y TSH sin
cambios en T3 yT4
(16).
Sintomatología clínica
El síntoma cardinal durante la
menopausia es la tuforada o sofoco que ocurre en el 60%
a 90% de las mujeres menopáusicas, variando en
intensidad y frecuencia. Duran un año en el 65% a 80% de
las que los padecen y en el 20% persisten por más de
cinco años. Generalmente ocurren por la noche y se
asocian a sudoración profusa y frío, provocando una
fragmentación acentuada del sueño. El origen de los
mismos se relaciona con la depleción estrogénica, la
disminución en la producción de catecolestrógenos y la
consecuente desregulación en la síntesis de
noradrenalina. La liberación del sistema noradrenérgico
lleva a un aumento de la hormona liberadora de
gonadotrofinas (LHRH), que provocaría una alteración en
el centro termorregulador hipotalámico y la disminución
de la temperatura de referencia. Los sofocos son una
manera de ajustar por vía humoral y neurogénica la
temperatura corporal a la registrada a nivel central
(1,42).
La sintomatología de la serie
depresiva (ansiedad, tensión, irritabilidad, cambios de
humor, disminución de la energía y de la voluntad)
(25,31),
es también característica de este proceso, ocurriendo en
distintos grados en el 65% de la población menopáusica(4).
Estos síntomas en la mayoría de las mujeres no
alcanzan a constituir un trastorno depresivo mayor, sino
que constituyen estados depresivos leves a moderados.
Las alteraciones del sueño
ocasionadas por las tuforadas potencian los síntomas
depresivos pudiendo ser uno de los motivos del
agravamiento de dicho estado y determinar la
consolidación de una depresión mayor. Más adelante se
detallarán los factores que determinan mayor
vulnerabilidad para la génesis de una depresión mayor
secundaria al proceso climatérico.
Síntomas a nivel cognitivo como la
disminución en la concentración y las fallas en la
memoria, y síntomas a nivel somático como mareos,
fatiga, cefalea, dolor articular y parestesias pueden
también aparecer durante esta etapa.
A su vez, debido a la depleción
estrogénica sostenida, ocurren a largo plazo cambios
físicos que van en detrimento de la calidad de vida de
la mujer climatérica, entre los que se destacan la
atrofia urogenital, la osteoporosis y la enfermedad
cardiovascular.
Cuando la concentración de estrógenos
disminuye se produce progresivamente una atrofia tisular
a nivel vaginal, vulvar, uretral y del trígono vesical.
Esta condición aumenta la posibilidad de traumatismos,
infecciones y dolor durante el coito, disminuyendo el
placer sexual. Esta disfunción sexual determina una
marcada disminución, hasta incluso la abolición del
interés por el sexo.
Existe una relación temporal entre la
deprivación estrogénica y el desarrollo de osteoporosis.
Durante la menopausia se acelera la pérdida ósea entre
el 1-2 % anual que lleva a la osteopenia. En la génesis
de la osteoporosis intervienen muchos otros factores,
incluyendo la dieta, el nivel de actividad, el
tabaquismo y ambientales que actuarían sobre factores
genéticos de vulnerabilidad
(41).
Las enfermedades cardiovasculares son
la principal causa de muerte en las mujeres y la
incidencia de las mismas se incrementa considerablemente
luego de la menopausia alcanzando entre la cuarta y
quinta década de la vida el riesgo presente en el género
masculino. En un estudio de Framingham se determinó que
la menopausia constituía per se el principal
riesgo coronario
(17).
Factores de riesgo de depresión en la menopausia
Como se anticipó anteriormente, los
síntomas de la serie depresiva son habituales durante el
climaterio, pero no hay criterio unánime sobre si en la
mayoría de las mujeres la menopausia natural aumenta
(12,18,23),
o no(27,33,34,48)
el riesgo de depresión.
Los factores de riesgo que pueden
funcionar como predictores de un trastorno depresivo
mayor están relacionados con la historia anímica de la
mujer durante la etapa reproductiva, con la intensidad
de la sintomatología vinculada a la menopausia y con
factores ambientales.
La historia previa de depresión
aumenta entre 4 y 9 veces el riesgo de padecer
depresión, tanto en la perimenopausia como en la
menopausia
(26).
La relación es mayor cuando la depresión estuvo asociada
a cambios hormonales como depresión premenstrual o
post-parto y la depresión asociada al uso de
anticonceptivos orales (46,47).
La menopausia precoz es también
considerada como un factor que incrementa el riesgo de
patología depresiva. Harlow efectuó un estudio en
mujeres con menopausia natural clasificándolas según la
edad de menopausia en menores de 40 años, entre 40 y 46
años y tomando como grupo control a las mayores de 47
años. Encontró una asociación de depresión tratada
médicamente con menopausia temprana más importante en
las menores de 40 años y en mujeres que tenían
antecedente de depresiones que requirieron más de tres
años de tratamiento
(20).
La sintomatología física marcada
también aumenta la posibilidad de un trastorno depresivo
en 4,6 veces. Avis, en un estudio en el que analiza los
efectos de la menopausia sobre la depresión, encontró
que la perimenopausia prolongada se asociaba más a
depresión que la menopausia misma, por el aumento de los
síntomas menopáusicos
(7).
La hipótesis de cascada sintomática desarrollada por
Campbell y Whiterhead en la génesis de depresión mayor,
se apoya en este aumento del riesgo vinculado
esencialmente a los sofocos y el insomnio.
Los factores psicosociales como el
stress de la separación o de la viudez, las expectativas
frente a la menopausia, los niveles bajos de educación y
la asociación de enfermedades físicas se encuentran
relacionados con depresión durante la menopausia
(5,6,26).
Hipótesis sobre el trastorno del ánimo en la
menopausia
La hipótesis neurobiológica se
basa en los cambios neuroendocrinos provocados por la
depleción estrogénica sostenida en el SNC. De lo
explicado anteriormente se desprenden las importantes
alteraciones que ocurren secundariamente a los cambios
hormonales postmenopáusicos.
Hay una disminución de la inhibición
de la MAO, perdiéndose la importante acción
antidepresiva del tipo IMAO que ejercen los estrógenos.
Disminuyen los niveles de triptofano
libre, lo cual implica una disminución del triptofano
disponible para que, a través de la triptofano
hidroxilasa, se favorezca la síntesis de serotonina.
Se observa una disminución general de
la actividad serotoninérgica.
La hipótesis de la cascada
sintomática se inicia también con la depleción
estrogénica, pero en esta oportunidad, vincula el riesgo
de depresión a la intensidad, frecuencia y duración de
las tuforadas que comprometen el sueño. Tanto la
depleción estrogénica en sí misma, como la fragmentación
del sueño, intervienen en el proceso depresivo. La
sintomatología climatérica, especialmente vasomotora,
más florida se asocia a mayores despertares nocturnos y
al agravamiento de los síntomas depresivos. Ver Gráfico
Nº 2.
La
hipótesis psicosocial, en la cual no ahondaremos,
plantea como relevantes en el desarrollo de la patología
depresiva a factores psicoambientales. Esta corriente
sostiene que ante la nueva realidad corporal y
psicológica, la rigidez de los roles sociales, la
exigencia de mantener los parámetros de juventud, los
cambios en la vivencia de la sexualidad y la supuesta
pérdida de la identidad femenina, incrementan en la
mujer climatérica el riesgo de enfermar
(16).
Tratamiento
El tratamiento varía según se trate
de los síntomas depresivos asociados al proceso
climatérico o bien de un trastorno depresivo mayor en la
menopausia.
Para el tratamiento de la depresión
leve a moderada se indica, en primera instancia, la
terapia de reemplazo hormonal (THR), ya que estos
cuadros involucran generalmente a pacientes sin historia
previa de depresión y en las que los síntomas
vasomotores son prominentes.
En la THR se requiere la
administración conjunta de estrógenos y progesterona;
esta última se indica para contrarrestar el riesgo de
hiperplasia endometrial y carcinoma asociado al uso de
estrógenos. Si la paciente fue histerectomizada no se
necesita el tratamiento combinado. Las formas de
administración varían según criterio médico, pudiendo
instituirse tratamientos continuos o cíclicos. Depende
también del profesional la forma de estrógeno utilizada,
generalmente estrógeno equino conjugado y de
progesterona que habitualmente se asocia como acetato de
medroxiprogesterona.
La THR tiene una acción beneficiosa
sobre los síntomas fisiológicos; está comprobada su
eficacia en pacientes con importantes tuforadas, tiene
escasas contraindicaciones y la respuesta terapéutica es
rápida
(26).
Se observó luego de un año de tratamiento una mejoría de
los síntomas somáticos y psíquicos correspondientes al
sindrome climatérico (26). Los beneficios de THR se
resumen en la tabla 1.
En el 5
to
Congreso Europeo sobre Menopausia desarrollado en
Dinamarca, en julio de 2000, se ratificó el beneficio
del uso de la THR en la prevención de las enfermedades
cardiovasculares que afectan a las mujeres
postmenopáusicas(14).
La utilización de antidepresivos en
este tipo de pacientes se puede dejar para una segunda
instancia terapéutica.
La depresión mayor asociada al
climaterio constituyó una categoría diagnóstica dentro
del DSM I y del DSM II y se perdió a partir del DSM III.
El diagnóstico actualmente se basa en la aparición de
una depresión mayor asociada a la menopausia. En esta
entidad el tratamiento de elección es una sustancia
modificadora del tono aminérgico. La elección del
antidepresivo depende como en otras depresiones de los
antecedentes terapéuticos de la paciente, si los
tuviera, del perfil terapéutico buscado, de los efectos
adversos, etc. Un aspecto particular que se debe tener
en cuenta en este grupo de pacientes son las
modificaciones farmacocinéticas que se asocian al
proceso climatérico y a la edad.
Absorción y biodisponibilidad
-Aumento del 23-40% de la velocidad
de vaciado gástrico en mujeres postmenopáusicas sin THR
(50).
- Entre la cuarta y quinta década
existen importantes cambios en el volumen de secreción
gástrica y la estimulación ácida, vinculándose a la
etapa menopáusica
(52).
Distribución
- La unión a proteínas se modifica
con la menopausia y las THR
(21).
- Disminución de la albúmina sérica
asociada con la edad.
-Disminución del volumen de
distribución de drogas hidrosolubles, cambio también
relacionado con el aumento de edad.
Metabolismo y eliminación
(cambios vinculados con la edad)
- Disminución del flujo hepático.
- Atenuación de la actividad
enzimática hepática (conjugación, hidroxilación).
- Disminución de la excreción y
eliminación renal.
Es importante tener en cuenta que
este tipo de modificaciones puede aumentar la vida media
y los niveles sanguíneos de las drogas usadas más
comúnmente y traducirse en un incremento del riesgo de
toxicidad. Se recomienda el uso inicial del 50% de la
dosis media y el incremento paulatino posterior.
Así como es de elección el THR en los
síntomas depresivos y vasomotores asociados al
climaterio, Stahl demostró la eficiencia de la
administración de estrógenos como coadyuvantes del
tratamiento antidepresivo en las pacientes con trastorno
depresivo mayor
(45).
La utilización del tratamiento
psicológico se fundamenta en la participación de los
factores psicosociales en el desarrollo de la
sintomatología depresiva. Anarte y col. efectuaron un
estudio en 73 pacientes climatéricas utilizando el
programa propuesto por Greene y col., que comprende tres
partes:
1- Se proporciona a la mujer la
información sobre los factores psicosociales y sobre las
ventajas y desventajas de la THR.
2- Se efectúa supervisión y discusión
de los problemas planteados por las pacientes. Se
practican ejercicios para resolver problemas y
desarrollar habilidades.
3- Se utiliza la terapia cognitiva
para el tratamiento sintomático.
En este estudio demostraron que la
terapéutica psicológica asociada a la THR es de utilidad
en el tratamiento de síntomas de la serie depresiva como
insomnio, fatiga, tristeza y ansiedad, no siendo más
efectivo que la THR sola en el tratamiento de síntomas
vasomotores
(3).
Del análisis de los múltiples
factores que intervienen en el proceso climatérico y en
la génesis de patología depresiva se desprende la
necesidad de efectuar un abordaje terapéutico integral
para obtener los mayores alcances terapéuticos.
Conclusión
El incremento en la expectativa de
vida de la mujer ha aumentado los años en que se vive
sin hormonas con función reproductiva. Es decir que una
mujer pasa sólo un tercio de su vida con estrógenos, dos
tercios con carencia de los mismos y sus efectos
colaterales consecuentes y a merced de presentar las
enfermedades sobre las cuales los estrógenos tienen
acción benéfica o protectora. Por lo tanto, pasa dos
tercios de su vida con la misma causalidad de
morbimortalidad que los hombres.
Las exigencias crecientes adquiridas
con la evolución sociocultural, han llevado a pocas
modificaciones del rol masculino y a un sinfín de
cambios en el rol femenino. La mujer debe desarrollar
conductas y acciones atribuidas al hemisferio izquierdo
(raciocinio, competitividad, discriminación analítica,
espacialidad, etc.), antes considerado occidental o
masculino, además de continuar desarrollando las del
hemisferio derecho (creación, estética, protección,
maternaje, etc.) antes considerado oriental o femenino.
La pérdida de viejos roles y la adquisición cada vez más
imperativa de otros nuevos, necesita de una especial
estabilidad emocional difícil de mantener ante la
ausencia de estrógenos. Los cambios físicos y psíquicos
de la menopausia atentan contra este equilibrio.
Por último, la terapia de reemplazo
hormonal no siempre previene la aparición de depresiones
climatéricas de origen biológico, reactivo-situacional o
sintomáticas, que deben ser abordadas
interdisciplinariamente. El tratamiento farmacológico
debe tener en cuenta la fragilidad farmacocinética de un
organismo con importantes cambios metabólicos.
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