CURSO SOBRE DEPRESIÓN
Director Hugo Marietan
marietanweb@gmail.com
Depresión y Neurosis
Hugo Marietán
La mujer detrás del humo
Cuando
Roxana llegó a la primera consulta tenía 26 años. Era una
chica muy delgada, de piel aceitunada y movimientos
gráciles. Trabajaba en un empleo público al igual que su
padre quién la había recomendado. Fue derivada por un
colega que, por problemas de salud, había cerrado su
consultorio. Roxana por ese entonces se encontraba con
licencia psiquiátrica desde hacía 7 meses. Soltera,
sostenía un noviazgo de cinco años con un empleado
jerarquizado de 30. Hablaba con soltura y se mostraba
colaboradora en la entrevista. Negaba antecedentes de
alcoholismo y drogas. Católica, cree mucho en Dios y es
ferviente de la Virgen de San Nicolás; va a la Iglesia
cuando no hay nadie.
Consulta
por su estado depresivo manifestado por desinterés hacia
las cosas en general, anhedonia, hipobulia, angustia,
tratornos de conciliación del sueño, inapetencia,
taquicardia y trastornos digestivos; y por su fobia al
humo del cigarrillo, al humo que emanan los autos y sobre
todo al humo de los caños de escape de los camiones. Esta
fobia la tiene desde hace dos años. No puede tolerar el
humo. Si camina por una calle y ve camiones estacionados o
en su dirección, vuelve sobre sus pasos y da un rodeo
alrededor de la cuadra para evitarlos. Tampoco puede estar
donde fuman, ya que el humo le genera tal ansiedad y
angustia que debe salir del local. Se marea, tiene
palpitaciones, sensación de perder las fuerzas, y
sudoración. Calculó un camino donde los camiones o
colectivos no son frecuentes y los transita todos los días
que va a su trabajo.
Está
estudiando la carrera de nutrición donde ha aprobado 7
materias de 10, con gran temor ante los exámenes, a veces
se “bloquea” y no puede articular palabra ante el
profesor.
Su hogar
es sustentado económicamente por el padre (51) con su
magro sueldo de empleado público. La madre (51) no trabaja
y es católica practicante. En la casa viven también su
hermano de 28 años, dos perros y una gata. Tenía una
hermana melliza que falleció al nacer. Duerme con sus
padres, dado que teme dormir sola. En la habitación que le
correspondería duermen los dos perros. Quiero estudiar,
dice, recibirme; no quiero terminar fracasada como mi
padre. No quiero ser como él, aunque me le parezco en
todo. Él es bueno, pero es un mediocre sin iniciativas y
morirá de empleado público ganando dos pesos.
Viene
medicada con clonazepan 2 mg día, amineptino dos por día.
Es muy reacia a la medicación nueva. Me da mucho miedo,
dice, me cuesta mucho tomarla. Debo empezar de a cuartitos
de comprimidos y después puedo subir. No obstante esto ya
había probado los antidepresivos clásicos (clomipramina,
imipramina, amitriptilina) a dosis más que suficientes,
sin resultados favorables. Tomó por un corto periodo IMAOs
, tranilcipromina 10 mg, pero no la toleró.
A la
tercera entrevista narra espontáneamente como fue su
primera relación sexual a los 20 años. Ella había decido
que ya era tiempo de “hacerse mujer”. No lo había hecho
antes por temor al dolor de la penetración. Sale a bailar
un par de fin de semanas y conoce a un varón de 25 años.
La lleva a su departamento. Se desnuda y la invita a
desnudarse. No hay juegos amorosos previos. La tiende
sobre la cama y él se sube sobre ella. En ese momento ella
le dice que lo hiciera suavemente porque “era su primera
vez”. El se incorpora a medias y le pregunta Qué decís?
Que soy virgen, contesta. Entonces él se levanta, comienza
a vestirse y le grita “vos me querés hacer trabajar a mí?
Es horrible estar con una virgen. Me hubieras avisado
antes. Andá a hacerte coger y cuando aprendas venía a
verme. Ella se vistió lentamente, no entendía nada, estaba
como aturdida y con mucho miedo. El seguía muy enojado y
prácticamente casi la saca a empujones del departamento.
Se portó como un caballo, resumía.
Esto le
sacó las ganas de experimentar por dos años hasta que
conoció a su actual novio. Le contó su experiencia
anterior y este hombre tuvo mucha paciencia. Por meses
fueron a hoteles alojamiento donde se desnudaban y
acariciaban levemente sin penetración ni intentos. Seis
meses después pudo tener su primera relación sexual.
En la
cuarta sesión cuenta que tuvo una crisis de pánico con
taquicardia y ahogo al intentar ir a dar un examen. Mi
padre es un hipocondríaco, dice, él no se animó a hacer
mucho en la vida; tiene miedo de contagiarse de cosas en
su trabajo en el hospital.
Yo
quisiera ser médica, es mi frustración, veo un médico y me
pongo a llorar.
Odio las
fiestas, odio cumplir años porque sufro. Me siento una
chica con alma de vieja. Todo el tiempo estoy pensando en
el futuro, pero en un futuro negro, negativo. Me siento
mediocre, un fracaso. Quise ser bailarina clásica y
fracasé. Amaría ser Cardiocirujana. Pero no pude con
fisiología, quedé ahí. No quiero ser como soy, me gustaría
ser de otra forma. Me siento un sorete, una mediocre, como
mi padre.
Me sentí
muy identificada con Nicholson en “Mejor imposible”. No
soporto los camiones ni los autos cuando van a arrancar.
Cuando viajo en colectivo cierro las ventanillas, no
quiero que ningún humo entre desde afuera. No subo por los
ascensores, voy por las escaleras. Plaza Once me hace mal.
Me fijo quinientas veces si la llave del gas esta cerrada
o si cerré la puerta de calle. Parezco una loca, salgo y
vuelvo.
En la
sexta sesión dice estar muy triste. Está viviendo con el
novio por unos días porque los padres de él están en Mar
del Plata. Si hay un camión no sigo, me quedo parada o
regreso. Me paso mirando el caño de escape de los camiones
y los colectivos. Cuando íbamos llegando a la casa de él
había estacionado un camión casi en la puerta. Me quedé
esperando lejos hasta que a las dos horas el camión se fue
y recién ahí pude entrar a la casa de mi novio. El me
tiene paciencia pero no entiende de estas cosas.
Tengo un
abuelo de 80 años, lo quiero mucho y no. Es muy mujeriego.
Siempre tuvo otras mujeres aparte de mi abuela, que murió
hace 12 años. Ahora está con otra mujer y tiene una “nieta
postiza”. Pero yo soy la nieta legítima. Cuando hablo con
él siento que lo requiero y que lo re odio. Una vez trate
de no hablarle por un tiempo pero me sentí muy mal y
volví. Mi abuelo es muy teatrero, me acuerdo que cuando
discutía con mi abuela le decía que se iba a ir al fondo
de la casa a pegarse un tiro si no dejaba de discutir.
En la
siguiente sesión ocurre lo siguiente, por pedido especial
de la paciente anterior concedo que fume un cigarrillo. Al
salir quedó el cenicero sobre el escritorio. Roxana entra,
lo mira de reojo, da la espalda, se acerca a la ventana y
llorosa dice: “Doctor ¿qué me hace? ¿Por qué me hace esto?
Me siento mal”. Qué es lo que pasa le pregunto. Es por
“eso” que tiene sobre el escritorio, me dice. Comprendo la
situación y saco el cenicero. Luego de un rato se sienta y
sigue sollozando.
Soñé con
un psiquiatra que no era usted, tenía un libro grande y me
preguntaba sobre los pares craneanos. Y luego soñé con un
ginecólogo que me decía que tenía que repetir el
Papanicolaou. Estoy menstruando, el primer día me duele
mucho. Estoy desganada y triste. No me banco las fiestas.
No come
carnes rojas, eso es para animales.
No
soporto que mi abuelo se case con esa mujer: siento un
desarraigo, un dolor; que matan mi infancia.
No
soporto la calle.
No me
banco la gente.
Sólo
quiero a mi novio.
Dado que
continua con las crisis de pánico y deprimida se cambia la
medicación por mirtazapina 1 por día, se continua con el
clonazepan.
Va a
rezar a la Iglesia.
La fiesta
de fin de año la pasó mejor que la de navidad. Los
familiares salían al patio a fumar por no perjudicarla.
La futura
suegra le dijo que no le creía los síntomas que tenía, que
los fingía. Ella le dijo que ese era un problema suyo.
Un día
por la mañana tomó un taxi para ir a Sanidad a justificar
su licencia laboral pero casi al llegar se descompuso, no
pudo bajar y volvió con el mismo taxi a su casa.
Otra
tarde estaba con una amiga tomando un café en un bar y un
muchacho de otra mesa prendió un cigarrillo y ella se
levantó y fue al baño; estuvo cuarenta minutos encerrada
esperando que terminara de fumar.
Se
intenta hacer desde hace varias sesiones técnica de
desensibilización con respecto al cigarrillo. Primero
hablar sobre el tema, luego mostrarle propaganda sobre
cigarrillos, luego un paquete, un cenicero, etc. Todo con
gran rechazo por parte de la paciente y progresos muy
lentos. Se le enseñaron técnicas de relajación. Se le
indicó que concurriera a un gimnasio, que caminara, etc.,
sugerencias que fueron rechazadas.
No
obstante la narración de sus síntomas depresivos y sus
fobias y obsesiones, la paciente continuaba realizando sus
tareas laborales (interrumpidas con algunas licencias) y
concurría a la facultad, salía con su novio y tenía
esporádicos encuentros con sus amigas.
Por la
falta de ingesta de carne y sus abundantes hemorragias
menstruales tenía una anemia ferropénica tratada con ácido
fólico y multivitamínicos.
En la 15
sesión dice que se siente mal, que no puede estudiar. Que
es una incapacitada. Todo se me hace demasiado pesado.
Estoy angustiada. Tengo una gran sensación de vacío. No me
puedo salvar. Me siento una perdedora nata. Ciertas cosas
de mi vida cada vez me importa menos. Ni mi vida me
importa mucho. Lo único que disfruto es de mi gata cuando
está en mi cama.
En la
sesión 24 se termina de sacar la mayoría de la medicación,
ya que no dio ningún resultado aceptable. Sólo queda con
clonazepan 1,5 mg día.
Se va a
Mar del Plata durante Semana Santa con el novio. Lo pasó
bien.
En la
sesión 32 hacemos un recuento de las frases más repetidas:
No me
siento bien, doctor.
Tengo
miedo. A qué, no sé.
Me siento
mal
Tengo
miedo de todo
No le voy
a decir nada más
No puedo
modificar una mierda
Tengo
miedo de estar enferma, de morirme
Por
favor, doctor, ayúdeme.
No quiero
ser una inútil como mi papá
No puedo
vivir relajada ni feliz
Lo único
que me salva es el amor a mi novio
Tuvo una
crisis de angustia con micción involuntaria. Tenía mucho
miedo, no sé a qué, sentí como que me alejaba de la gente,
del trabajo, las voces se alejaban. Y no podía
controlarme.
En las
siguientes sesiones dijo que se sentía mal todos los días,
estoy muy triste, me siento mal conmigo misma. Dolor
vaginal.
El EEG:
registro espontáneo normal. Agujas temporales (derechas e
izquierdas) intermitentes en la alcalosis.
Se
introduce la Carbamecepina
Mapeo
cerebral: actividad theta bitemporal en reposo vigil, con
marcado enlentecimiento delta en la avivación
respiratoria, que tiene carácter paroxístico.
En la
sesión 43 se solicita una RMN. Manifiesta que tiene
muchas peleas con su novio.
Deja la
terapia.
A lo
largo de todas estas sesiones la paciente mostró
fluctuaciones entre estar bien (es decir poder hacer sus
tareas de manera aceptable) y estar mal, discurso
predominante en las sesiones. La depresión era resistente
a todo intento farmacológico como demostró la experiencia
anterior a esta terapia y en este tratamiento mismo. Las
fobias estuvieron siempre presentes (era muy marcado su
horror al humo). Las crisis de pánico fueron varias,
cuando tuvo una micción involuntaria se indico un EEG y
Mapeo Cerebral que sugería disfunción temporal ante la
alcalosis. En dos oportunidades con crisis de pánico tuvo
episodios de encopresis. No dejó de dormir con sus
padres.
Epílogo
Tres
meses después de dejar la terapia pide una consulta. Se
presenta sonriente, se sienta y de la manera más natural
pide un cenicero. Se lo entrego y observo cada movimiento.
Deja el cenicero en el escritorio. Mete su mano en la
cartera. Saca un paquete de cigarrillos y un encendedor.
Lo prende y se pone a fumar como si lo hubiera hecho
durante toda la vida. Yo la miraba mientras el humo la iba
envolviendo. Luego de un rato le pregunté: Qué pasó?
-Dejé a
mi novio, era un pelotudo
- Y los
caños de escapes? pregunté, (sólo por redundancia).
- Ah, eso
ya pasó, era una pavada, ¿no?