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Cartas Comentadas
Te quiero, mamá
----- Original Message -----
From: Juan Anónimo
To: marietanweb@gmail.com
Sent: Sunday, September 03, 2006 1:45 AM
Subject: CONSULTA URGENTE
Dr. Marietan.
Doctor, he visto que usted ha
contestado en su página las consultas de las personas con el
mayor de los respetos, es por eso que he elegido escribirle
ya que me pareció que usted no se burlaría de la inquietud
que tengo.
Antes que relatarle mi consulta quiero
aclararle varias cosas. Primero que el nombre con el que le
escribo es ficticio simplemente por miedo al reproche social
y que todos los demás datos son más que ciertos. También
quiero decirle que espero que me conteste mi mail y que
también lo autorizo a publicarlo en su página siempre y
cuando se respete el anonimato.
Me presento, mi nombre es Juan, tengo
26 años y estudio una carrera secundaria. Tengo una vida
"normal", trabajo y con las chicas no me va bien ni mal. Es
decir, creo que soy una persona socialmente normal. Si pongo
empeño en conquistar una chica, casi siempre lo consigo, por
eso estoy tranquilo en ese aspecto y por eso me considero
dentro de lo normal. Es decir no tengo problemas de
impotencia sexual ni de comunicación con el sexo opuesto.
El planteo que le hago es para mi muy
serio. Quiero contarle que tengo permanentes deseos sexuales
con mi madre. No quiero que piense que estoy loco, que soy
un degenerado ni nada que se le parezca.
He tenido varias relaciones sexuales
con chicas que he conquistado, también tuve muchas
relaciones sexuales trabajadoras del sexo y no tengo ningún
tiempo de insuficiencia sexual ni nada que se le parezca.
Tengo todo lo que una persona normal necesita para
desarrollarse sexual y afectivamente (por lo menos a
primeras vistas, usted me dirá luego si es así o no).
Quiero contarle que desde que tengo
actividad sexual, es decir no puedo ser preciso, pero
supongo que desde mi primera masturbación, mi madre ha
estado presente en forma constante en mis fantasías
sexuales.
Le repito tengo una vida sexual activa,
que por momentos se interrumpe cuando no tengo pareja y
luego vuelvo a retomar mi actividad sexual. Sin embargo la
imagen de mi madre ha estado, como le decía antes presente
en todas mis fantasías.
Para ser un poco más preciso, quiero
decirle que tengo masturbaciones pensando en ella. Tengo que
aclararle que no todas mis masturbaciones son exclusivamente
pensando en ella. Pero también debo aclararle, que las en
las masturbaciones, tanto así como las relaciones sexuales
en las que he pensado en mi madre mientras tenía sexo con
otra chica, experimenté un placer sexual diría yo
inigualable.
Quiero darle el dato que yo vivo con mi
madre y mi padre. Realmente quiero aclararle una vez más que
somos (salvo que yo no sepa algo) una familia de lo mas
normal. Sin sobresaltos.
Pero la verdad es que esto que me pasa
no lo puedo callar más. Me masturbo pensando en mi madre y
para que negarlo, encuentro un gran placer haciéndolo.
No sé si es necesario para usted saber
detalles cotidianos, pero por si lo es, quiero comentarle
que hay situaciones dentro de mi casa que me excitan mucho.
Por ejemplo, mi madre nunca se pasea desnuda o en ropa
interior delante de mí, pero las veces que la he visto pasar
muy apurada y le vi su ropa interior me excité mucho, y
cuando digo mucho créame que no miento. También tengo
masturbaciones con sus ropas interiores que están en el
cesto de la ropa sucia, realmente me excita mucho su ropa
interior y disfruto mucho masturbándome con esa ropa.
Le aclaro que nunca pero nunca nunca
hubo ningún contacto sexual entre mi madre y yo, y también
le aclaro que mi madre no es una mujer sexy, exuberante,
llamativa ni nada que se le parezca.
Le cuento dos episodios en particular:
1. En cierta oportunidad yo estaba
mirando televisión y mi madre se puso al lado mío y se
acercó cariñosamente como cualquier madre. Y bueno con la
nariz me hizo cosquillas en el pecho y bajó un poco mas como
casi llegando a la zona de los abdominales superiores.
Bueno, esto que le conté, este simple acto de juego o
cariño, en mi cabeza se transformó e imaginé a mi madre
siguiendo el juego hasta concretar sexo oral. En otra
oportunidad, hace muy poco sucedió algo similar. Yo estaba
acostado y mi madre se acostó con la cabeza sobre mi pecho,
como lo haría cualquier familiar que tiene afecto por otro.
Esto a mi me empezó a provocar una erección que me asustó
mucho y tuve que disimuladamente decirle a mi madre que no
hinchara que estaba mirando t.v.
2. Otra situación que a veces se
repite, es cuando a mi madre un poco se le cae el pantalón
de gimnasia y se le ve la bombacha. Créame que esa situación
a mi me pone inquieto pero me causa una atracción
irrefrenable. Disimulo que tengo que hacer algo para verle
la bombacha. Una vez, se le bajó el pantalón al punto que
casi toda su bombacha estaba afuera (ella es rellenita)
mientras estábamos sentados a la mesa. Bueno, yo me
levantaba cada 2 minutos para pasar por detrás de ella y
mirarle la bombacha. Ese día en particular me sentí muy
extraño porque estuve a punto de sugerirle mi deseo sexual
hacia ella.
Mi pregunta concreta.
Le repito. Soy universitario avanzado,
trabajo soy una persona con mucho roce social. Pero mi
dilema es que sé que socialmente el sexo entre una madre y
su hijo está prohibido. Soy consciente de ello y si usted me
preguntara si estaría bien que todos los hombres del mundo
tuvieran sexo con su madre, le contestaría que no.
Sin embargo al mismo tiempo tengo
muchos, pero muchos, muchos deseos de concretar mis
fantasías sexuales con mi madre. A veces pienso que
concretarla haría calmar todos mis deseos, que sería muy
positivo para mí. Es como que por momentos pienso que ella
también tiene deseos sexuales por mí. Por otro lado (como le
dije no soy un loco, soy universitario y de los buenos) sé
que es como que solo pienso según mi deseo, es decir pienso
que ella realmente quiere tener sexo conmigo. Y al mismo
tiempo sé, cuan difícil sería decirle o insinuarle tener
sexo más si tengo en cuenta que ella seguramente no lo
querría. Es decir, si bien tengo muy presente de que todo
indica que una madre no querría tener sexo con su hijo, es
como que mi cabeza anula siempre esa posibilidad y mientras
la anula, no para de pensar en la idea de concretar actos
sexuales.
Tengo mucho más para contarle en cuanto
a masturbaciones, deseos, fantasías, cosas que quiero
concretar. Pero no sigo contándole por miedo a que piense
que es una cargada o que solamente le quiero hacer perder su
tiempo.
Espero que no tome mi consulta como
pornografía o algo así. Ah, hablando de eso quiero
comentarle que a partir de tener internet en mi casa, me di
cuenta que hay muchos relatos eróticos en internet sobre
incesto entre madres y sus hijos y yo los leo muy
asiduamente y reemplazo los personajes poniendo a mi madre y
a mí como protagonistas. No sé se lo comento para que tenga
el dato quizás sirve.
En fin, no quiero quitarle más su
tiempo. Le repito no es una cargada, un chiste ni es
mentira. Utilicé una nueva cuenta de mail y un nombre
ficticio porque tengo miedo al reproche social.
Le agradezco mucho su atención,
disculpe lo extenso del mail.
"Juan":
Suele pasar que
el niño no pueda deslindar "la mujer" de su madre.
De hecho la
"mujer", el modelo de mujer, es siempre la madre.
Ocurre que en un
momento del desarrollo del varón se produce un
desprendimiento entre el ideal (la madre) y "las otras
mujeres". Y de esa manera el varón canaliza sus deseos
sexuales hacía mujeres fuera de su casa (y de su madre).
Este es un pasaje
necesario para que el varón se desligue de la madre “como
objeto sexual” y coloque ese “deseo sexual” en las otras
mujeres. Desde luego que estos son procesos no concientes y,
de a poco, la mirada del varón se desliza desde su madre a
las otras mujeres (el tabú hace que también se incluyan a
las hermanas, pero es más débil) y la carga erótica viene
como estímulo desde las mujeres externas.
O sea, que en
usted no se ha producido ese paso.
Es por eso que el
cuerpo de su madre está cargado de erotismo, cual si fuera
una "mujer de afuera", como le pasa a los otros varones.
Esto crea un tipo
de pensamiento obsesivo y toda la carga erótica está puesta
en su madre y las otras mujeres son solo "sustitutos de su
madre". De esa forma el "pensar eróticamente en su madre"
le produce placer. O pensar en ella mientras lo hace con
otras mujeres.
¿Qué hacer?
Terapia
psicológica para trabajar sobre ese pasaje que le mencioné
antes y que usted no hizo.
¿Con quién?
Con un psicólogo
freudiano. La técnica: psicoanálisis.
Y si no hay, con
un sexólogo.
Cordiales saludos
Dr. Hugo Marietan
Nota para
los profesionales: Estás consultas no son frecuentes
pero existen. Por lo general son vividas egodistónicamente y
con culpa, y autotorturas. No es este el caso donde existe
el disfrute. Debemos hacer el diagnóstico diferencial entre
una perversión, una psicosis, una neurosis obsesiva o una
falla en el pasaje tal como se refiere aquí.
En la obsesión hay
lucha contra la idea que es reconocida como propia pero que
se impone, la idea es considerada parásita y absurda, las
conductas son valoradas como ridículas, hay angustia, culpa
y autotortura. No hay placer manifiesto. Y buscan ayuda para
encarar el problema
En la psicosis al
hay una alteración del sentido de realidad y la visión que
narran es ominosa: cargada de sentido que nos resultan no
comprensibles. Además tiñen a las demás vivencias con la
ideación psicótica. No hay noción de problema. No buscan
ayuda.
En la perversión
existe egosintonía y placer en las acciones, pero no lo ven
como un problema, ni buscan ayuda para comprender lo que les
pasa. Viven sus perversiones e instan a los demás a ceder a
sus intentos perversos. Las demás personas son consideradas
objetos para su placer.
En el caso de las
hijas, esta consulta es mucho más frecuente que en los
varones. Es muy conocida el “apego erótico” de las hijas con
su padre como una etapa en la evolución de la niña, y que en
algunas se extiende hasta la adolescencia. Y el incesto es
evitado sólo por la represión paterna. Es frecuente ver el
exceso de caricias físicas, “juegos” y poses que tienen las
púberes y pre adolescentes con sus padres, y es el padre el
que pone los límites. Desde luego que es solo un porcentaje
de las adolescentes y en su mayoría es vivida como una etapa
de transición.
Pero cuando pasa
de la adolescencia ya estamos en un problema parecido al que
plantea este joven y le cuadran los mismos diagnósticos.
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